Rosa Trillo, psicóloga de la AECC en A Coruña: "El final del tratamiento es de los momentos más complejos, a nivel emocional, para los pacientes de cáncer"
El cáncer es «un acontecimiento vital estresante» que "irrumpe bruscamente" y "altera, de manera importante, el modo de vida" de los afectados. Más de la mitad de los diagnosticados sienten malestar emocional en algún momento del proceso de la enfermedad, y tres de cada diez precisan atención psicológica especializada

La psicóloga Rosa Trillo, en la sede de la AECC, ubicada en el número 1 de la calle Real. / Iago López / Roller Agencia
Más de la mitad de las personas diagnosticadas de cáncer sienten malestar emocional en algún momento del proceso de la enfermedad, y tres de cada diez precisan de atención psicológica especializada, una prevalencia superior a la de la población sin patología oncológica. Además, un porcentaje significativo de familiares de estos pacientes manifiestan también angustia, tristeza o síntomas depresivos. Sobre todo, si la enfermedad provoca la pérdida del ser querido, o en los momentos previos. Pese a todo ello, la atención psicológica es uno de los grandes agujeros en la sanidad pública española, y aunque la Estrategia Nacional contra el Cáncer establece que el acompañamiento emocional forme parte del tratamiento integral de los afectados, en nueve de cada diez comunidades autónomas no es así o los recursos son insuficientes, según se desprende de un estudio reciente de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).
«El cáncer es lo que definimos como un ‘acontecimiento vital estresante’. Esto quiere decir que irrumpe de una manera brusca y va a producir unas modificaciones importantes en el estilo y el modo de vivir de los pacientes y sus familiares», resalta Rosa Trillo, psicóloga de la Junta Provincial de la AECC en A Coruña, quien incide en que la enfermedad oncológica, «al final, de alguna manera, limita, interrumpe o dificulta los proyectos vitales» de las personas afectadas, «y produce cambios evidentes en su vida diaria».
«Lo más frecuente es que aparezca sintomatología relacionada con la depresión y la ansiedad: esa sensación de incertidumbre y pérdida de control sobre la propia vida; sentimientos de desesperanza, de tristeza, de miedo... Esto va a ser un poco lo que va a enfrentar un paciente cuando aparece el diagnóstico de cáncer»
«Cuando esto sucede, es habitual encontrarse a los pacientes con un gran impacto emocional. Lo más frecuente es que aparezca sintomatología relacionada con la depresión y la ansiedad: esa sensación de incertidumbre y pérdida de control sobre la propia vida; sentimientos de desesperanza, de tristeza, de miedo... Esto va a ser un poco lo que va a enfrentar un paciente cuando aparece el diagnóstico de cáncer», expone Trillo, antes de apuntar que, como es lógico, «no todo el mundo va a encarar de la misma manera» ese torrente de emociones que trae aparejadas la enfermedad oncológica.
Factores de riesgo
«Aquí influyen los estilos de afrontamiento de cada persona. Contar con un entorno familiar y un apoyo social sólido y fuerte hará que, a priori, los pacientes puedan sobrellevar la situación mejor», señala la psicóloga de la Junta Provincial de la AECC, quien considera que también juega un papel «importante» el «cómo cada persona se enfrenta a las situaciones vitales», así como el hecho de, «si en algún otro momento de su vida», ha sufrido «alguna depresión o algún proceso anímico por el que haya pasado una mala época». «Todas estas situaciones van a influir en el desarrollo, o no, de una depresión o un trastorno de ansiedad», hace hincapié.
«Cierto es que, independientemente de todo esto, cuando aparece un diagnóstico de cáncer, como ‘acontecimiento vital estresante’ que es, sí resulta habitual tener esos síntomas y sensaciones de incertidumbre, falta de control, tristeza, desesperanza y miedo a todo lo nuevo a lo que nos vamos a enfrentar...», reitera, antes de apuntar al «final del tratamiento» como «otros de los momentos más complejos, a nivel emocional», para el paciente oncológico.
"Durante el tratamiento, sí es verdad que hay efectos secundarios, dificultades... Pero también hay como una ‘red de seguridad’, por decirlo de alguna manera, por parte del equipo médico; las visitas a los hospitales son mucho más frecuentes; los controles, también... Esto hace que los pacientes tiendan a sentirse más seguros, y más protegidos. Una vez que se termina, esa ‘red’ o estructura continúa presente con las revisiones, pero ya se espacia más, lo cual es positivo, pero hace que, muchas veces, aparezcan la inseguridad y el miedo a la recaída, muy frecuente en esta fase, en la que también hay que convivir con las secuelas»
«Es algo más desconocido, pese a tratarse de una de las etapas más complicadas, a nivel emocional, para las personas afectadas por el cáncer. Durante el tratamiento, sí es verdad que hay efectos secundarios, dificultades... Pero también hay como una ‘red de seguridad’, por decirlo de alguna manera, por parte del equipo médico; las visitas a los hospitales son mucho más frecuentes; los controles, también... Esto hace que los pacientes tiendan a sentirse más seguros, y más protegidos. Una vez que se termina, esa ‘red’ o estructura continúa presente con las revisiones, pero ya se espacia más, lo cual es positivo, pero hace que, muchas veces, aparezcan la inseguridad y el miedo a la recaída, muy frecuente en esta fase, en la que también hay que convivir con las secuelas», detalla la psicóloga de la Junta Provincial de la AECC, quien especifica que, en esta etapa del proceso, «se produce como un desajuste de expectativas».
"Desajuste de expectativas"
«En ocasiones, la sociedad, el entorno familiar e, incluso, la propia persona afectada por la enfermedad espera sentirse de una manera cuando termina el tratamiento (encontrarse bien; volver a su vida de antes, como si nada hubiese pasado...), y la realidad a la que se enfrenta, cuando llega a esta etapa, es una situación muy diferente, en la cual, muchas veces, hay secuelas; persiste la fatiga, todavía, por los propios tratamientos; aparece ese miedo a la recaída...», incide.
«El mensaje que, a veces, manda el propio entorno de, digamos, ‘borrón y cuenta nueva’, o de ‘ahora ya está, y hay que seguir’, cuando el paciente todavía se siente recuperándose y lidiando con todas esas cosas, hace también que la fase que se abre al concluir el tratamiento sea un momento especialmente complicado», incide Trillo, antes de apuntar que, «en numerosas ocasiones, muchos pacientes» recurren al servicio de Psicología de la AECC [ totalmente gratuito, como todos los que ofrece la asociación] «en esa situación, precisamente», para que les ayuden «a lidiar con todo ese desajuste de expectativas que a veces tienen».
«En numerosas ocasiones, muchos pacientes» recurren al servicio de Psicología de la AECC [ totalmente gratuito, como todos los que ofrece la asociación] «en esa situación, precisamente», para que les ayuden «a lidiar con todo ese desajuste de expectativas que a veces tienen»
«Se parte, obviamente, de que el entorno siempre va a buscar lo mejor para la persona afectada por la enfermedad, y siempre actúa desde la mejor intención y la disposición de ayudar. Eso vaya por delante. Lo que ocurre es que, a veces, los ‘acompañantes’ (del tipo que sean: familiares, personas del entorno social...) no saben o no tienen claro qué hacer, o de qué manera pueden ayudar al paciente a transitar por esa fase. Desde la AECC siempre les vamos a recomendar que, cuando no tengan claro cómo apoyar a su ser querido o qué hacer, nos pidan ayuda, bien en la propia sede de la asociación (en el número 1 de la calle Real), bien a través del teléfono Infocáncer, 900 100 036», recalca.
«Deficiencias» y «falta de equidad» en el acceso a la atención psicológica en la sanidad pública
«La atención psicológica a los pacientes con cáncer y sus familiares no está cubierta, al cien por cien y para todos, en la sanidad pública, pero aquí está AECC, desde luego, para intentar cubrir esas necesidades», destaca la psicóloga Rosa Trillo. «En el caso de los familiares (muchas veces, los grandes olvidados), lo primero que les recomendamos es que, cuando tengan alguna duda o no sepan muy bien cómo enfrentar la situación, pidan ayuda para poder adquirir o mejorar sus herramientas de acompañamiento. Luego, ya con el propio paciente, es fundamental escuchar mucho sus necesidades y lo que quiere transmitir. Y preguntarle mucho, también, cuando no se sepa qué hacer ya que, en ocasiones, tendemos a actuar antes de preguntar qué es lo que la otra persona precisa y cómo le podemos ayudar» resalta Trillo, antes de llamar la atención sobre el hecho de que, siendo España «un país con un sistema sanitario público de calidad y que ofrece tratamientos de primer nivel» a los pacientes oncológicos, «todas las áreas complementarias, digamos, a la propia área médica (atención psicológica, fisioterapia, nutrición...)», y «que tienen mucho que ver con la calidad de vida del paciente», estén «un poco deficientes en la sanidad pública».
«Cierto es que en A Coruña, no a través del propio Sergas, pero sí mediante otras entidades, existen psicooncólogos en los servicios de Oncología Médica. Pero, a nivel general, depende de los hospitales. No es una atención equitativa, porque no están presentes en todos los centros, ni siquiera en la misma autonomía, y es deficiente, ya que no hay los profesionales suficientes. En el caso de los familiares, por ejemplo, muchas veces no pueden acceder a este tipo de ayuda, cuando tienen también un gran sufrimiento y, además, son una parte fundamental del bienestar del propio paciente», advierte la psicóloga de la AECC.
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