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Mabel del Pozo, actriz: «Maria Callas supo ganar y perder»

La obra sobre los últimos días de la popular cantante de ópera llega este viernes y sábado al Teatro Rosalía

La actriz Mabel del Pozo durante la obra. |  LOC

La actriz Mabel del Pozo durante la obra. | LOC

A Coruña

Encarnar a María Callas no es un papel más, sino un salto al vacío. «Era un reto inmenso, lleno de vértigo, pero también de ganas, de ilusión y de amor», confiesa Mabel del Pozo, protagonista de María Callas, Sfogato, la obra escrita por Pedro Víllora y dirigida por Alberto Frías que llega este fin de semana al Teatro Rosalía de Castro de A Coruña dentro del Ciclo Principal, con dos representaciones, una este viernes y otra mañana sábado, ambas a las 20.30 horas.

«Callas es una figura icónica a la que yo ya admiraba como medio mundo, si no es el mundo entero. Representar a un mito del mundo de la ópera y a una mujer con un imaginario colectivo tan grande era una aventura enorme», dice la actriz.

La obra sitúa a la soprano en sus últimos años, recluida en su apartamento parisino junto a su ama de llaves, Bruna, y su chófer, Ferruccio. Allí, entre recuerdos y fantasmas, se desdobla entre la artista y la mujer. «Yo creo que el público se va a encontrar con María Callas dividida en dos mujeres diferentes. Por un lado, María, la humana, con toda su fragilidad y su fuerza, con sus sombras y sus luces. Y, por otro, la Callas, la divina, la que habla y la que canta. Es como si se encontrara a esas dos mujeres, esa división: María al cuadrado».

El título del montaje, Sfogato, alude en el ámbito musical a una voz sin límites. «Una soprano sfogato tiene la capacidad de cantar todos los tonos, altos y graves. Pero a mí me gusta pensar que, en este caso, significa también la entrega absoluta de María, tanto al arte como a la vida. Fue capaz de entregarse sin límites, asumiendo las consecuencias en lo más brillante y en lo más oscuro. Me gusta pensar que fue una mujer que tanto en el amor como en la música supo ganar y perder».

Del Pozo se emociona al hablar de los momentos más íntimos del texto: «Su soledad me abruma. Me conmueve profundamente. Sus verdaderos deseos más íntimos eran los de una mujer normal: tener una familia, ser amada y vivir tranquila. Me emocionan también sus silencios, cuando ha dicho muchas cosas y el silencio deja entrever su verdadera herida». Y añade que, además de la artista, ha descubierto a la teórica del arte: «Callas basaba su arte no en el talento, sino en el estudio. Y me gusta mucho una frase suya: tienes que dominar la técnica hasta un punto tal que llega un momento en que la sueltas y simplemente estás presente. Es una cuestión de disposición, de estar abierto y dejarse penetrar por la emoción. En la vida es lo mismo».

De esa interpretación, la actriz saca su propia enseñanza: «La belleza de disponerte, de entregarte a tu trabajo, a la vida, a todo. Y la búsqueda constante de la belleza, que lleva consigo la excelencia. Callas jamás se rindió a la frivolidad, siempre estuvo del lado de la verdad y la profundidad».

Al preguntarle por lo que espera que se lleve de la obra el público coruñés, la actriz dice que «me encantaría que cuando piense en María Callas sonría y la admire tanto como yo la admiro. Y que, acercándose no solo al artista sino también a la mujer, esa fragilidad le sirva de espejo para reconocer alguna parte de la suya propia».

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