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Dentro del taller donde se crean las carrozas de las cabalgatas de A Coruña: "Cuando los niños las ven con el rey, es una maravilla"

Carlos Vélez, un diseñador de origen catalán, emplea con su equipo hasta 150 horas en realizarlas

A Coruña

Entre sierras y lijadoras, la magia de la Navidad se esconde en un nave de Arteixo. Allí descansan las carrozas que ya han utilizado Melchor, Gaspar y Baltasar, y allí se crearán los nuevos diseños que sorprenderá a los más pequeños de la casa en las cabalgatas de A Coruña y su área el próximo 5 de enero. Carlos Vélez, un diseñador y carpintero autodidacta llegado de Barcelona, se prepara para arrancar con su equipo los trabajos en los próximos días. «Este año queremos acabar el 24 de diciembre, llegar con todo listo y sin apuros», dice.

En su segundo año al frente del diseño de las carrozas, tiene claras las prioridades: «La idea es subir el nivel». Entre sus grandes retos está la cabalgata de A Coruña, donde repite tras hacer el diseño de 2025, el tema es la Navidad y los astros: telescopios gigantes, eclipses solares y meteoritos. «Ya tengo todo diseñado. Ahora toca hacerlo realidad», comenta con media sonrisa.

Carlos trabaja para Axiña, empresa con sede en A Coruña y más de 25 años de experiencia en gestión de ocio y eventos, que se ha convertido en una referencia en el mundo de las cabalgatas gallegas. «Somos especialistas en campañas de Navidad», explica su gerente, Antonio Yáñez. «Este año estaremos en A Laracha, Sada, A Coruña o Bergondo. Llevamos más de dos décadas recorriendo la comarca».

Carlos hace los prepararativos para los trabajos. |  Casteleiro

Carlos hace los prepararativos para los trabajos. / Casteleiro

Detrás del brillo de las luces y los caramelos hay una maquinaria compleja, que se activa cada otoño para llegar puntual al 5 de enero. Carlos llegó al equipo casi por casualidad. Diseñador gráfico y de interiores, con un pasado en Ikea, empezó construyendo muebles y acabó diseñando sueños móviles. «Me monté un pequeño taller y la gente me empezó a ubicar como carpintero, pero yo lo que quería era crear objetos», cuenta. Junto a él trabajan seis personas en la nave de Arteixo: carpinteros, pintores o herreros. «Hacemos un buen equipo», dice Vélez.

Con más de dos décadas de experiencia en este mundo, Antonio reconoce que el sector se ha profesionalizado con el paso del tiempo: «Antes las carrozas eran más infantiles, ahora intentamos mantener la magia, pero con un toque moderno». En esa modernización también pesa la seguridad: «Llevan una tonelada de caramelos y una docena de niños. Nuestras carrozas pasan su propia ITV, que hacen los técnicos de los ayuntamientos. Preferimos sacrificar un poco la vistosidad antes que el control».

Carlos con la cabalgata de Gaspar que se pudo ver este año en A Coruña y un tren que emula el Polar Express. |  Casteleiro

Carlos con la cabalgata de Gaspar que se pudo ver este año en A Coruña y un tren que emula el Polar Express. | / Casteleiro

Cada carroza cuesta al menos 6.000 euros, aunque las patrocinadas por empresas pueden superar los 50.000. «Los ayuntamientos trabajan con presupuestos cerrados, mientras que los patrocinadores se ajustan al diseño», dice Antonio. Precisamente, el tren que hicieron para Abanca es una de las creaciones que más llena de orgullo a Carlos. El diseñador cuenta que en diseños complejos como este, pueden llevar «hasta 150 horas de trabajo».

Preguntado por un deseo que pedería a los Reyes Magos, Antonio lo tiene claro: «Cuando los niños llegan a la carroza y la ven con el rey, pues es una maravilla. Y con eso ya es nuestro deseo. Seguir haciendo felices a los niños»

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