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Sube la compra de edificios enteros en A Coruña: "Esto hace años no pasaba"

Hay inversores, tanto locales como extranjeros, que adquieren inmuebles para rehabilitar y, después destinar al alquiler vacacional | Los vendedores son, sobre todo, herederos que no pueden o no quieren mantener la propiedad

Edificio ya rehabilitado y uno de los inmuebles anunciado en Idealista. Un inversor compró hace varios años un edificio entero de la calle Merced para rehabilitarlo y dedicarlo a vivienda. En Idealista se podía consultar este lunes un anuncio de dos edificios colindantes en la calle Olmos para su venta conjunta. En este caso, el bajo está en funcionamiento, sin embargo, los pisos superiores están cubiertos por malla de obra. | CASTELEIRO

Edificio ya rehabilitado y uno de los inmuebles anunciado en Idealista. Un inversor compró hace varios años un edificio entero de la calle Merced para rehabilitarlo y dedicarlo a vivienda. En Idealista se podía consultar este lunes un anuncio de dos edificios colindantes en la calle Olmos para su venta conjunta. En este caso, el bajo está en funcionamiento, sin embargo, los pisos superiores están cubiertos por malla de obra. | CASTELEIRO

A Coruña

El mercado inmobiliario en la ciudad está en evolución constante. Prueba de ello es el interés que despiertan los edificios enteros que salen a la venta, ya estén en condiciones ruinosas y sea necesario derribarlos y volverlos a construir, inmuebles que necesitan una puesta a punto para redoblar su valor o, incluso, los que están en buenas condiciones de habitabilidad y tienen inquilinos con contrato en vigor. La presidenta del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, Patricia Vérez, explica que este cambio lo ha propiciado «fundamentalmente» el fenómeno de las viviendas turísticas, ya que «hace años esto no ocurría».

La compra de edificios enteros en la ciudad aumenta por el tirón de la vivienda turística

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Aunque los anuncios que llegan a las plataformas digitales no muestran toda la realidad del panorama inmobiliario de la ciudad, ya que hay propiedades que no se llegan a publicar y su compraventa se cierra sin publicidad en internet, basta con echar un vistazo en Idealista para comprobar que hay una veintena de edificios enteros en la ciudad que están a la espera de comprador. Desde una vivienda unifamiliar en Verea do Polvorín (Monte Alto), de dos plantas más bajo y posibilidad de subir otras dos alturas más, según consta en el anuncio, que se vende por 240.000 euros —el más barato de los disponibles— hasta un edificio entero en la calle Olmos de bajo más tres alturas, que está ahora en 1,3 millones de euros pero por el sus propietarios pedían inicialmente 1,6 millones. En este caso, según ha confirmado la inmobiliaria a este diario, está en buenas condiciones de habitabilidad y con inquilinos.

Kevin Bermúdez, que es el director de la inmobiliaria Vipkel, la que más anuncios de este tipo tiene en Idealista, explica que el interés por los edificios completos «ha crecido en los últimos tres años», sobre todo «en el centro de la ciudad y en aquellas zonas más próximas al mar». Un análisis que coincide con la lectura de Vérez, ya que estas áreas son las más atractivas para las viviendas turísticas .

También ha cambiado, según relata Bermúdez, el perfil del comprador de inmuebles enteros porque antes las personas que se decidían a cerrar estas operaciones eran «sobre todo particulares con patrimonio familiar o empresas locales», mientras que, actualmente, hay más «inversores que buscan rentabilidad tanto nacionales como extranjeros» y que buscan edificios «para rehabilitar, dividir en viviendas o destinar al alquiler [tanto turístico como residencial]». Aunque en menor medida, explica Bermúdez que hay también algunas familias «con un alto poder adquisitivo» que se decantan por edificios pequeños en los que puedan convivir varias generaciones, cada una con su espacio, pero en el mismo inmueble y sin vecinos ajenos a su núcleo.

Vérez añade, además, otro uso que se da de forma esporádica y siempre y cuando la normativa actual lo permita, que es el de residencia de personas mayores, ya que hay edificios en la ciudad que fueron vendidos para este fin.

Si bien el perfil de los compradores es más heterogéneo, el de los vendedores es casi siempre el mismo y, en esto coinciden tanto Bermúdez como Vérez, ya que la mayoría de estos edificios proceden de herederos que ya no pueden o no quieren mantener ni rehabilitar la propiedad y por ello deciden vender o bien propietarios que, viendo que ya no le sacan la rentabilidad deseada al inmueble, prefieren deshacerse de él. «En algunos casos también hay fondos o promotores que han terminado un proyecto y quieren liberar capital para otros» y venden estos edificios enteros, según añade el director de Vipkel.

Un inversor acostumbrado a cerrar operaciones inmobiliarias de este tipo en la ciudad y que prefiere no revelar su nombre explica que el mercado funciona fundamentalmente «por contactos» y que, gracias a ello, consiguen precios más ajustados que los que se pueden ver en los portales de internet. Los inversores profesionales tienen ya sus colaboradores que les informan, por ejemplo, de si hay unos herederos que tienen problemas con el reparto de las propiedades y están pensando en escuchar ofertas para vender o de si hay una familia que necesita liquidez y quiere deshacerse de un edificio.

Según este profesional, los anuncios que llegan a Idealista o páginas similares son los de aquellos propietarios que, o bien intentan vender el edificio por su cuenta, sin intermediarios, o los de los que no tienen prisa por cerrar la operación y prefieren esperar y llevarse un mejor precio que aceptar las ofertas que les hicieron en privado. «Un edificio que está anunciado por 900.000 euros, por ejemplo, está en internet porque seguramente el propietario rechazó que le diesen 700.000», ilustra este empresario, que asegura que, actualmente, no es un buen momento para comprar, aunque haya muchos inversores que lo estén haciendo.

Sobre si son las ayudas a la rehabilitación un aliciente para afrontar una operación de este tipo, este experto en las operaciones inmobiliarias asegura que, a nivel profesional, no lo son, aunque podrían serlo para compradores particulares que inviertan en su vivienda habitual.

Sobre los precios, Vérez explica que depende mucho «de la ubicación del inmueble y también del importe de la rehabilitación» que necesite, ya que no puede valer lo mismo un edificio que haya sido renovado recientemente que uno que se encuentre en estado ruinoso y que haya que hacer de cero. Hay en Idealista, por ejemplo, un anuncio de un edificio en la calle Mondoñedo, en Monte Alto, de tres plantas que se vende por 325.000 euros y que estima el coste del derribo en 200.000 euros y un edificio en Almirante Mourelle con cuatro plantas y posibilidad de edificar tres más, que se ofrece ya como posible negocio de vivienda turística.

«El número de operaciones es algo mayor que en años anteriores, aunque la oferta es limitada. Los precios se han estabilizado, pero los edificios bien ubicados y con potencial de reforma mantienen una fuerte demanda. Hay menos gangas, pero más compradores con visión de proyecto», resume Bermúdez, sobre el mercado de inmuebles completos en la ciudad.

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