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El baile de Os Mallos es «la mejor medicina» vecinal

El centro cívico reabrió este viernes su sesión de baile para mayores después de cuatro meses de parón. Los asistentes esperaban este día con ganas: «Ya hacía falta disfrutar. Fueron demasiados meses sin bailar»

A Coruña

«Julio, agosto, septiembre y octubre sin baile. Ya hacía falta disfrutar. Fueron demasiados meses sin bailar». El centro cívico de Os Mallos recuperó esta semana el tradicional baile para personas mayores. La reapertura se convirtió en un pequeño acontecimiento para los vecinos, que llevaban meses esperando el regreso de una actividad que forma parte de su rutina y de su vida social. La sala se llenó desde el primer momento y el ambiente recordó a esos viernes de música, tacones recién escogidos, sandalias de confianza y «trajes preparados desde por la mañana».

El regreso generó alivio y entusiasmo. «Tardó mucho. En otros sitios ya había empezado y aquí aún no», explica Mari Carmen Albertino, una de las asistentes más orgullosas de su elegancia. Ella siempre acude «muy bien vestida», con trajes de otoño y un segundo conjunto preparado en el coche «por si acaso». «Para el próximo viernes ya tengo pensado un vestido. Desde siempre vengo a bailar con mi pareja», asegura. Ahora, disfruta del baile como «una forma de vida». «Hay que vivir y ya está. Bailar es una maravilla, aunque alguno no tiene mucho ritmo», afirma entre risas.

Luis Alberto Fernández, otro de los asistentes, llegó «antes de que abriesen» para poder volver a bailar con su pareja y reconoce que el ambiente de Os Mallos siempre le anima. «Desde pequeño, que iba a bailar con mi madre, no he parado. Me encanta bailar, sea la música que sea. Todo te lo bailo», asegura.

Julia Fariña destaca que pasar meses sin esta cita «se hizo muy largo». Su preparación para volver resultó sencilla: «Preparé el vestido por la mañana y con mis sandalias de siempre, para que no me duelan los pies luego». Fariña reconoce que lo bonito de estos bailes es «reencontrarse con la gente del barrio de siempre».

La tarde en el centro cívico también reunió a músicos y colaboradores del centro. Ramón Cerrero, que se dedica profesionalmente a la música, acudió esta vez como público. «A cualquiera que le preguntes estaba deseando que volviera. Los anima y los une», señala mientras recuerda que «muchos llevan décadas coincidiendo en distintos bailes y celebraciones».

La tarde avanzó con valses, bachatas, risas y alguna fotografía para inmortalizar el momento. Dulzina Latina, que también sabía que el baile regresaba hoy, confiesa que se arregló «un poquito más» para la ocasión. «Por lo menos salimos de casa y movemos un poco el esqueleto, que es la mejor medicina», comenta antes de agarrarse a su marido.

Después de cuatro meses de espera, los mayores del barrio recuperaron un espacio que sienten suyo. La próxima semana ya tiene asistentes asegurados. Y también un deseo compartido. No volver a pasar «demasiado tiempo sin bailar, porque lo necesitamos».

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