Veinte días de espera para enterrar cenizas en A Coruña: "Mis tíos no pudieron ir al entierro de mi padre porque viven fuera"
Algunas funerarias optan por instalar columbarios con horarios amplios de visita para que las familias depositen los restos sin tenerlos en casa | La alcaldesa avanza que estudian la forma de disponer de más ceniceros para agilizar plazos

Mujeres se ocupan de nichos en San Amaro / CASTELEIRO
Quince o veinte días puede parecer un plazo administrativo relativamente corto. No lo es, sin embargo, cuando se habla del proceso de enterrar a un ser querido. Son los tiempos que actualmente rigen en A Coruña para los entierros de cenizas tras una cremación; opción que ha aumentado considerablemente entre las preferencias de las familias en los últimos años y un trámite que encuentra demoras que, en casos como este, se pueden tornar dolorosas. Las fechas, advierten desde las empresas funerarias, tampoco ayudan, ya que es en el mes de Difuntos cuando se produce el gran cuello de botella en los camposantos. «En noviembre es mucho peor», comenta el encargado de Pompas Fúnebres, Chicho Álvarez. «Están tardando mucho, pero el gran problema es este mes, porque se dedican a preparar los cementerios municipales», explica Álvarez.
Al aumento de familias que optan por la cremación no le ha seguido, en paralelo, el incremento de las horas que los cementerios reservan para entierros de cenizas. Las funerarias detallan que las aperturas de los nichos para este tipo de sepultura se realizan en horario de 9.00 a 10.00 horas de lunes a viernes, lo que deja espacio a un número limitado de oficios. «Solo hay una hora al día. Si hay quince o veinte cremaciones a la semana en las funerarias de A Coruña, y diez quieren enterrar en San Amaro, pues ya están copados diez entierros. Y eso compite también con la retirada de restos», abunda.
La alcaldesa, Inés Rey, comentó ayer en una emisora que es consciente de la situación, y reconoce que los tiempos tan dilatados son «duros» para las personas que deben recoger las cenizas de un familiar, «dejarlas en el tanatorio o tenerlas en casa», y asegura que el Ayuntamiento trabaja con los cementerios para «intentar agilizar» el proceso, y hallar la manera de aumentar el número de ceniceros disponible en los camposantos municipales.
Cada vez más cremaciones
Una circunstancia que no se da en los cementerios parroquiales, donde la sepultura puede ejecutarse en el momento en el que la familia lo decida. «Allí te lo hacen al momento y cuando quieras, porque los enterradores tienen horarios más libres, y puedes llamarlo y concretar la hora. Los municipales son funcionarios, tienen horarios establecidos», explica. Mientras tanto, las incineraciones se multiplican como preferencia en las funerarias, un proceso acelerado desde la pandemia. «Ha sido gradual , desde hace años ha habido una línea ascendente continua. Si ahora no están a la par, las cremaciones ya están por encima. En el entierro se le da prioridad a los cuerpos, porque un cuerpo tiene que enterrarse, y se entiende que las cenizas no corren prisa, pero explícale eso a una familia», señala Álvarez.
La situación causa evidentes trastornos a los seres queridos, pero también a las empresas funerarias, que son la primera instancia a la que los afectados acuden y reclaman, y también las que deben dar las pertinentes explicaciones. «Las familias nos protestan a nosotros, y tenemos que decirles que la culpa no es nuestra, que el Concello da prioridad a dar sepultura a cuerpos y no a cenizas. Nosotros entendemos que las cenizas también son cuerpos, en diferente estado, pero para nosotros, lo son», explica el gerente de otra empresa funeraria con sede en A Coruña, que ratifica la dilación del proceso y los reducidos horarios disponibles, y asegura que el margen de acción de las empresas, en estos casos, es limitado.
«Una vez que tenemos toda la documentación del nicho y la autorización de la familia, es la oficina del cementerio la que nos dice día y hora. Poco podemos hacer. Hemos tenido reuniones con las oficinas, pero o presionamos todos o no conseguimos nada, porque es un protocolo», lamenta.
Columbarios
Estas demoras han llevado a algunas funerarias a instalar columbarios a disposición de las familias, para que estas tengan un lugar donde depositar las cenizas. «Lo que ocurre también es que no hay ceniceros disponibles en Feáns ni en San Amaro. Llevan diciendo desde hace tiempo que van a construir más, pero nada. Por ese motivo hicimos la sala columbario», explica Isabel Tamarit, directora general de Pompas Fúnebres, que incorporó ese servicio en su tanatorio de A Palloza para brindar un espacio para el recuerdo a los seres queridos. También es una red de salvación en casos en los que los plazos se dilatan todavía más, como ocurre en el caso del fallecimiento del último titular de un nicho. En estos casos, la sepultura puede demorar hasta dos meses en abrirse, una vez se resuelva quién es el nuevo propietario y se cumplan los trámites correspondientes.
«Irá mi hermana sola porque vivimos fuera»
En su caso, sabe que no podrá estar presente en el momento de la sepultura, ya que reside en Madrid, y no le resulta posible desplazarse entre semana a A Coruña a acompañar a sus familiares. «Por convenio son cinco días por fallecimiento. No hay más días para el entierro. Cuando te dan el día y la hora, no hay posibilidad de cambiarla, es la que hay. Irá mi hermana sola a enterrarlo, me da mucha rabia», reconoce.
Lo mismo le ocurrió, hace pocos meses, a Cristina, que tuvo que esperar casi veinte días para abrir el nicho familiar en San Amaro, en el que ahora reposan las cenizas de su padre. «Parece que va a quedar todo resuelto al principio, pero luego descubres que tienes que esperar. Hasta que no te toca, no sabes que existen estos problemas. Es más difícil de asimilar», señala Cristina. Tampoco en su caso pudieron estar todos presentes en el sepelio, y también, como en el caso de María, debido a la demora. «Mis tíos no pudieron ir al entierro de mi padre porque viven fuera. Los días los pides para el momento en el que pasa todo, no imaginas que vas a tener que volver a desplazarte en dos semanas», reflexiona.
El padre de María falleció hace diez días, pero todavía no tiene una fecha fijada para enterrarlo. Sus cenizas permanecen mientras tanto en el tanatorio coruñés en el que tuvo lugar el velatorio, que brinda la opción a las familias de custodiar los restos hasta el día de la sepultura. «En la funeraria nos dijeron que lo habitual estaba siendo que tardasen 15 o 20 días. Todavía no sabemos el día. Podemos tener las cenizas depositadas en el tanatorio hasta un mes, prorrogable si se alarga mucho, pero esperemos que no», cuenta María.
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