Las empresas de A Coruña «moderan» su expansión por la previsión de bajo crecimiento
La Xunta calcula que el ritmo de subida del PIB caerá al 1,2% en 2029
La patronal apuesta por el «optimismo» y la Cámara pronostica «mayor estabilidad económica» que otras zonas

Polígono de Pocomaco. | Iago López
El ritmo de incremento del PIB se moderará en lo que queda de década, de acuerdo con las perspectivas de la Xunta. El Gobierno gallego prevé un crecimiento del 2,5% para este año, pero un 1,9% el que viene, con una tasa del 1,2% anual entre 2027 y 2029. Aunque el paro seguirá bajando, cuentan con que baje el ritmo de incremento de la formación bruta de capital, es decir, las inversiones, así como la demanda interna. Las perspectivas afectan a las inversiones de las compañías coruñesas, que, según el presidente de la Confederación de Empresarios de La Coruña (CEC), Antonio Fontenla, apostarán «por seguir en una senda de crecimiento y expansión», pero «a un ritmo más moderado».
Fontenla recuerda que la proyección de la Xunta no es un caso aislado, pues, aunque no es posible saber con seguridad el alcance del enfriamiento económico, «todas las previsiones apuntan a una ralentización general del crecimiento en los próximos ejercicios» a nivel de la Unión Europea. Entre los problemas se encuentran las tensiones comerciales que dominan el mercado internacional y los aranceles de Estados Unidos. Además, señala el líder de los empresarios coruñeses, «en los últimos ejercicios venía advirtiéndose ya de una ralentización».
Aunque el presidente de la CEC apuesta por el «optimismo», admite que no habrá un «escenario de bonanza al mismo nivel que en los últimos años». Aunque la exposición de A Coruña al mercado de Estados Unidos es «relativamente bajo», y por tanto los aranceles no impactarán directamente, «no somos insensibles al impacto de las tensiones arancelarias sobre el comercio global». Fontenla también ve negativa la paralización en los tribunales de proyectos de producción de energía, en los que A Coruña «debe ser potencia», pues ponen al crecimiento industrial.
Pero las empresas coruñesas también han demostrado su «resiliencia» con la crisis del coronavirus, añade Fontenla, y tienen fortalezas. «Tenemos una economía con un buen nivel de internacionalización, tenemos sectores industriales capaces de generar un alto valor añadido, y grandes empresas tractoras sobre el conjunto de la actividad», señala, y confía en que A Coruña sea «referente» en sectores como la tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las renovables. El presidente de la CEC añade que los sectores tradicionales «están resistiendo bien el contexto internacional».
La Cámara de Comercio de A Coruña coincide en que las empresas locales tienen capacidad de resistir a las crisis. Galicia tiene varias «ventajas competitivas respecto del resto de España», indican fuentes de la entidad, entre ellas una «mayor apertura» al exterior que otras regiones. Pese a algunos tópicos, la economía gallega también tiene una «menor incidencia de la demanda pública en la generación de crecimiento económico general», esto es, depende menos del gasto de las administraciones para conseguir incrementos de PIB.
Para la Cámara, también hay una menor dependencia del sector turístico, que «comienza a dar señales de agotamiento» en cuanto a los visitantes procedentes de otros países de la Unión Europea. Estas características «permiten una mayor estabilidad económica, sin oscilaciones de ciclo tan elevadas como en otros lugares», por lo que probablemente el enfriamiento del crecimiento le afecte menos.
Bajada del paro hasta el 7%
Pese a que el Gobierno gallego calcula que se va a enfriar el crecimiento del empleo (de un 1,2% este año al 0,3% en 2029), su previsión es que tasa de paro siga descendiendo, del 8,3 al 7%. La CEC advierte de que uno de los problemas que afrontan los empresarios es la «falta de relevo generacional en muchas actividades», y de que hay carencias de personal en algunos sectores. A esto se suman las subidas de costes y la «enorme carga» burocrática y legal, mientras que elevar la productividad sigue siendo una «asignatura pendiente». «Tenemos fala de relevo generacional en muchas actividades, y carencias de personal»
«La percepción empresarial varía en función del sector, aunque a nivel general existe una preocupación por la pérdida de competitividad fiscal respecto a otros países, las elevadas tasas de absentismo laboral y la incertidumbre normativa» añade la Cámara. La entidad también puntualiza que no es posible saber con seguridad qué ocurrirá con la economía: «es muy difícil hacer una previsión a cuatro años vista, ya que cualquier tema imprevisto puede hacer reformular todo el cálculo».
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