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Los tres mapas con el pasado de las rías de A Coruña, Ares-Betanzos y Ferrol: un tesoro al descubierto

The National Archives custodia tres mapas con el pasado de las rías. Estos documentos se complementan ya que tanto los investigadores locales como los ingleses están de acuerdo en que fueron realizados por la misma persona para fines militares. Discrepan en la fecha, aunque las construcciones revelan que son del siglo XVII

Mapa en el que se pueden ver las tres rías, A Coruña, abajo a la izquierda, Ares, a la derecha, y Ferrol, arriba, con los tres castillos.

Mapa en el que se pueden ver las tres rías, A Coruña, abajo a la izquierda, Ares, a la derecha, y Ferrol, arriba, con los tres castillos. / The National Archives

A Coruña

Junto al primer mapa de A Coruña, que publicó por primera vez LA OPINIÓN en octubre gracias al hallazgo de la aficionada a la historia, la fotografía y los mapas antiguos Marisa Rey, que lo encontró sumergiéndose en los fondos de la institución británica The National Archives, había tres más, uno de Sevilla; un plano en el que se pueden ver las tres rías de A Coruña, Ares-Betanzos y Ferrol (referenciado como de cabo Prior) y otro que, aunque está catalogado como de la ría de Betanzos, es, en realidad, una vista en profundidad de la zona de Ares y Pontedeume.

El exdirector del museo arqueológico de San Antón, Xosé María Bello, explica que es «posible, incluso esperable», que hubiese un mapa más que completase esta colección, uno que reflejase solo la ría de Ferrol en detalle, igual que el autor —por ahora anónimo— de estas acuarelas pintó el de la ciudad de A Coruña, con su mar embravecido y su todavía enigmático Via Crucis y el de Ares. Si existe, sin embargo, no se conserva con los demás planos. Eso sí, si fue creado y llegó hasta nuestros días, aún podría salir a la luz porque, tal y como explica el especialista principal en archivos cartográficos de la institución británica, Robert Fleming, todavía a día de hoy «aparecen planos doblados dentro de otros documentos», así que, ¿quién sabe? quizá en un tiempo emerja esta otra huella del pasado marítimo.

Si bien el mapa de A Coruña era inédito, el de la vista de las tres rías sabemos que pasó por las manos del arqueólogo subacuático Colin Martin y por las del historiador Geoffrey Parker en los años ochenta y constancia de ello quedó en su libro Armada, publicado en 1988, en su versión inglesa, y editado en España ese mismo año bajo el título La Gran Armada 1588. En esa primera edición, el dibujo en el que se pueden ver A Coruña, Ferrol y Ares desde arriba, está descrito como una vista del puerto de A Coruña, «según un informe inglés de principios del siglo XVII» y explica que la ciudad se encuentra «sobre el istmo de la península, a la izquierda, protegida por la isla fortificada de San Antón» y añade que fue allí donde «buscó abrigo» la Armada Invencible, en junio de 1588.

Esta descripción y las construcciones que aparecen reflejadas en los planos confirman «sin lugar a dudas» la idea que ya habían defendido los investigadores locales que colaboraron con este diario para poner en contexto el descubrimiento de Marisa Rey de que los mapas fueron dibujados en torno a 1625, después de la invasión de Drake y Norris.

Por lo tanto, más de sesenta años después de lo que consta en la descripción del catálogo de The National Archives, que fecha los mapas en 1589 —aunque con una interrogación, abriendo la puerta a otras interpretaciones—. Estos mapas desmontan la teoría inicial de Fleming de que eran documentos de inteligencia específicamente realizados para preparar la llegada de los ingleses a la ciudad.

Una primera edición de La Gran Armada 1588, por cierto, la tenía, cuando menos, un coruñés, Miguel González Garcés, que no perdió la oportunidad de reproducirlo en su María Pita, símbolo de libertad de La Coruña, publicado al año siguiente, en 1989, aunque sin citar la fuente. Esta traducción está a disposición de cualquiera que la quiera consultar, en los fondos propios del autor, que custodia la biblioteca que lleva su nombre, aunque, eso sí, hay que hacerlo en la sala.

Pero, ¿qué información contienen estos mapas y por qué es importante para poder establecer una fecha ajustada de su creación? Primero, los planos comparten características comunes, como la caligrafía, el estilo del dibujo y también los puntos en los que pone mayor atención, así que, todo apunta a que el autor de los cuatro planos es el mismo y que son de la misma época, posiblemente salieron de la mano de un espía, aunque queda todavía por descubrir si era inglés o un colaborador local que pasase información a la inteligencia británica.

Mapa en el que se pueden ver las tres rías, A Coruña, abajo a la izquierda, Ares, a la derecha, y Ferrol, arriba, con los tres castillos. |  The National Archives

Plano detalle de la ría de Ares-Betanzos con Pontedeume señalizado al fondo. / The National Archives

Tal y como reflejaba en el dibujo específico que hizo de A Coruña, en este mapa que recoge las tres rías, se pueden ver: «la Torre de Hércules, la ensanada de San Amaro con su ermita (erigida a comienzos del XVII), el castillo de San Antón ya construido, la muralla englobando el convento de San Francisco, la Ciudad Vieja bien separada de la Pescadería y en el espacio libre entre ambas, la Fuente del Mercado», explica Bello, que abre la puerta a otra hipótesis sobre la autoría de los mapas centrada en que se elaborasen tomando como base los que, para entonces, estaba haciendo el equipo del portugués Pedro Teixeira, para el Atlas del Rey Planeta, entregado a Felipe IV en 1634, tras más de una década de trabajo, de viajes, apuntes y bocetos de la península ibérica.

Sobre el mapa de las tres rías, Bello, en nombre del grupo de investigadores locales que colaboraron con este diario, y que está formado por Javier López Vallo y Javier González Asenjo, con el apoyo del catedrático de Historia del Arte Alfredo Vigo Trasancos, explica que, «al abarcar una zona mucho más amplia» salen a la luz elementos que habían quedado fuera de los márgenes de la otra acuarela, que, como las demás, tiene un tamaño similar al de unir dos folios normales.

A la izquierda, a orillas del mar, hay una iglesia que, por la situación, se puede identificar con la de San Roque de Fóra; a la derecha, frente a San Antón, al otro lado de la bahía, en una isla, está el castillo de Santa Cruz que, por cierto, no estaba construido cuando llegaron Drake y Norris y, según precisan los investigadores locales, «fue su ausencia la que permitió que los navíos ingleses bordeasen la costa, lejos del alcance de la artillería ya instalada en un San Antón a medio construir, hasta alcanzar el arenal de Oza en el que desembarcaron».

De este plano destacan «la exagerada estrechez de la entrada en la ría de Ares-Betanzos», con la leyenda pittanzos or fountan, en clara referencia a Betanzos y Fontán, que no aparecen dibujadas en el mapa.

Amplio espacio marítimo

En un análisis detallado de estas imágenes, los investigadores señalan que, lo importante en este mapa en concreto, en el que se pueden ver las tres rías es «que a partir de ahí se abre un amplio espacio marítimo, sin ninguna referencia en la costa inferior hasta llegar a Pontedeume», que aparece señalado en la acuarela como Poynt a deme casi tocando el filo de la página y es que para entonces, no existían en ese enclave baterías ni edificaciones militares.

Bajo el «exageradamente estrecho istmo» se puede ver una población importante que está señalizada con el nombre de Aires, que correspondería al actual núcleo de Ares, del otro lado, en la ría de Ferrol, hay un conjunto de casas que, aunque no están referenciadas podrían corresponder, según los investigadores locales, a Mugardos y las dos construcciones marcadas como fortt serían «los comienzos de los castillos de Nuestra Señora de la Palma y de San Martín», actualmente en ruinas y, a su izquierda, el edificio que destaca sobre los demás por tener una torre podría ser la ermita de Chanteiro.

«El mapa remarca la estrechez de su embocadura», incide Bello y es que, tal y como dedujeron tanto los investigadores locales como Robert Fleming, estos mapas tienen una misión y es proporcionar información sobre los puertos y sobre qué se encontrarían quienes quisiesen llegar a esta esquina del mundo a bordo de un navío.

«En la costa superior del mapa aparece el castillo de San Felipe, también marcado como fortt, hacia la derecha, el núcleo de casas debe interpretarse como A Graña», explica Bello, que identifica la ensenada de A Malata y su cierre en el extremo derecho por la población que en el boceto se llama Farall y que no es otra que Ferrol.

«En una visión global, lo que vemos son dos espacios marítimos bien definidos como puertos y defendidos por castillos enfrentados (San Antón y Santa Cruz, en A Coruña; San Martín, Nuestra Señora de la Palma y San Felipe, en Ferrol); como contraste, un tercer espacio marítimo, mayor que los anteriores, protegido de las violencias del mar abierto y sin ninguna defensa, en el que se alza una población no amurallada, Ares, con Pontedeume al fondo», concluye Bello, que destaca que ese detalle puede apreciarse mejor en el mapa propio de este enclave.

Y es que esa acuarela refleja la ferocidad del mar abierto «en contraste con la placidez del interior de la amplia ría» y que incluye información sensible, como que hay cuatro millas entre Ares y la embocadura de la ría de Ferrol. Se aprecia también la «considerable altura de Montefaro, que domina los castillos de San Martín y La Palma, algo que va a ser permanentemente señalado en contra de esos fuertes por los autores militares», indica Bello, que identifica la edificación que se puede ver tras el monte como el monasterio de Santa Catalina.

Estrategia militar

«Si interpretamos el mapa como obra de un espía inglés, puede estar indicando que la ría de Ares-Pontedeume es un espacio protegido, en el que se puede fondear y desembarcar en la playa de Ares, no defendida por castillo, fuerte ni batería, desde donde se hacía asequible el acceso a la ría de Ferrol, bien costeando el monte hacia su embocadura, situada a cuatro millas, bien subiendo al monte, desde cuya cima y ladera correspondiente se dominaban los castillos de San Martín y La Palma», relata Bello, que asegura que esta estrategia no sería novedosa, porque ya el ingeniero Tiburcio Spannochi había alertado de esa posibilidad de desembarco en la indefensa Ares.

Y es que, en 1587, dos años antes del cerco de Drake y Norris, el gobernador y capitán general, el marqués de Cerralbo, «había comenzado a preocuparse por la indefensión de la costa», y, por ello, había comenzado la construcción de dos castillos bajo la dirección del alférez Pedro Rodríguez Muñiz: el de San Antón, en A Coruña y el de San Felipe, en Ferrol.

El ataque inglés de 1589 convirtió en «una necesidad de Estado» el incremento de la defensa costera, y fue por ello por lo que ese mismo año, Felipe II encomendó a Spannochi visitar y analizar el litoral, desde Baiona a Ferrol, para que emitiese un informe de cuáles eran los puntos claves a fortificar. Es, precisamente en ese momento cuando ya se decide que la ría de Ferrol sea la que acoja el fondeo de la Armada española destinada a actuar en los mares del Norte, sobre todo durante el invierno, y que A Coruña siga siendo la sede de las instituciones y el puerto comercial.

«Con esos mimbres se teje el cesto de la defensa de las rías. En la de A Coruña, hay que terminar San Antón y edificar Santa Cruz. En Ferrol, es necesario terminar San Felipe y construir en la otra orilla La Palma y San Martín, junto con otras defensas menores, una muralla en la punta Leiras y otro castillo, de nombre Santiago, en la punta do Bispón, ambos de vida realmente efímera», explica Bello, que precisa que todas estas construcciones «se levantaron a gran velocidad», por la urgencia de contar con defensas, por provisionales que fuesen, ante el riesgo de que se volviesen a producir nuevos ataques por mar. Prueba de ello es que todos estaban construidos antes de que finalizase el siglo, aunque sus materiales no fuesen, en su inicio, los más nobles ni duraderos.

Mapas contemporáneos

Hasta que Marisa Rey descubrió que, en los fondos de The National Archives, se encontraba el mapa más antiguo de la ciudad —como ya había hecho en 2022, cuando rebuscando en el Getty Museum dio con la primera foto de A Coruña— el primer plano del que se tenía constancia era el de la lámina que el portugués Pedro Teixeira realizó para el Atlas del Rey Planeta y que fue entregado a Felipe IV en 1634.

Marisa Rey, este jueves, en La Marina, con el periódico en el que sale su hallazgo, el primer mapa de A Coruña.  |  Casteleiro

Marisa Rey, en La Marina, con el periódico en el que sale su hallazgo, el primer mapa de A Coruña. / Casteleiro

Los investigadores locales consultados por este diario defienden que ambos planos, por su contenido, son contemporáneos. Esa teoría la refuerza también que fue en torno a 1625 cuando la situación internacional reactiva la necesidad de información para programar las acciones bélicas, tanto para los enemigos mediante el espionaje, como para los propios, ya que se había declarado ya la guerra con Holanda y con Inglaterra. «Cobran sentido tanto el encargo del Atlas a Teixeira como el informe del capitán general Idiáquez, en 1625», comenta Bello, y destaca que, en esos documentos, no consta ya el castillo de Santiago, en la ría de Ferrol, que tampoco aparece en estos mapas, de modo que, obligatoriamente, tuvieron que ser elaborados tras su desaparición.

Teixeira finalizó el atlas en Madrid, entre 1631 y 1634, es por ello por lo que el mapa de A Coruña que atesora The National Archives, aunque refleje la misma época, ya que su equipo estuvo en la zona en los años 20, se considera anterior al del portugués, que no se completó hasta 1634, cuando se lo entregó al Rey Planeta.

Vista del mapa de A Coruña que atesora The National Archives, de autor desconocido y datado, según sus archivos, aproximadamente en 1589.

Vista del mapa de A Coruña que atesora The National Archives, de autor desconocido y datado, según sus archivos, aproximadamente en 1589. / The National Archives

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