Esto es lo que se tardaba en ir de A Coruña a Vigo en tiempos de los romanos
A pie, a caballo, en carro o con animales de carga. Elaborado por un equipo internacional de investigadores, el mapa más completo de calzadas del Imperio romano revela tiempos y distancias recorriendo las vías principales y secundarias que atravesaban Gallaecia. De A Coruña a Vigo se tardaban 40 horas andando sin parar y 27 si se hacía el viaje a caballo sin descansos

Red de 'Carreteras' del Imperio Romano en Galicia. / Hugo Barreiro
Flavium Brigantium y Vicus Spacorum estaban separadas por una distancia de 151,3 kilómetros que se podían recorrer por una vía romana se cuyo trazado es muy similar al de la actual autopista AP-9. Ese trayecto entre las actuales A Coruña y Vigo podía recorrerse a pie en 40 horas de caminata ininterrumpida o en 81 si se hacía a bordo de un carro, tiempo que bajaba a 36 horas a lomos de una bestia de carga y a 27 si el viaje era a caballo.
Tras más de cinco años de trabajo, un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, ha logrado reunir y digitalizar en alta resolución el trazado de todas las antiguas calzadas romanas que conectaban a un imperio que, en el siglo II después de Cristo, contaba con 55 millones de habitantes y se extendía desde la actual Gran Bretaña hasta Egipto y Siria, un enorme territorio que estaba comunicado por una inmensa red de vías principales y secundarias que fueron esenciales para abastecer las ciudades fundadas y preservar el dominio.
Este mapa de carreteras del Imperio romano fue presentado el pasado día 6 en la revista Nature Scientific Data y en él se incluyen prácticamente 300.000 kilómetros de calzadas que pueden consultarse de manera gratuita a través de la herramienta digital Itiner-e, un nuevo atlas digital en el que también es posible revisar las vías principales y secundarias que atravesaban la antigua Gallaecia, itinerarios que se pueden imaginar a través de los distintos medios de transporte de la época gracias a los filtros que permite precisar Itiner-e.
Una consulta en el buscador de recorridos permite comprobar que el viaje de A Coruña a Lugo, entonces Lucus Augusti, de la que estaba separada por 90,5 kilómetros, se hacía a pie en 23 horas sin descansos, 45 en carro, 20 en un animal de carga y 15 a caballo. En este caso, el camino presentaba muchas semejanzas con el trazado de la autovía A-6. La localidad romana de Assegonia se encontraba en el lugar ocupado hoy por Santiago, a 63,6 kilómetros de A Coruña y de nuevo con un recorrido similar al de la AP-9. A pie se podía llegar en 16 horas, mientras que en carro se tardaban 32, 14 en un asno y 11 a caballo.
Pontevedra era en aquellos tiempos Ad Duos Pontes, a 120,4 kilómetros de Flavium Brigantium, por lo que la distancia entre las dos ciudades se recorría a pie en 30 horas, en el doble sobre un carro, en 27 a lomos de un animal de carga y en 20 cabalgando un caballo. La ciudad más lejana de A Coruña en territorio gallego era Auriensis, la actual Ourense, a 177,5 kilómetros pero efectuados mediante el paso por Lugo, que se salvaban andando en 50 horas, siempre sin descansos, y en 101 subido a un carro. El tiempo se recortaba hasta las 45 horas sobre un animal e incluso hasta las 34 si se trababa de un caballo.
Otro aspecto interesante del atlas digital de calzadas romanas es que permite comparar el trazado de antaño con el de los viales actuales y en el caso concreto de Galicia es posible comprobar, por ejemplo, como el esquema de la AP-9 es prácticamente es idéntico. Sucede lo mismo con las infraestructuras que conectan A Coruña y Ourense con Lugo, mientras que la conexión que mayor variación presenta con respecto al trayecto romano es la establecida entre Santiago y la capital lucense.
En el trazado revelado recientemente es posible consultar que no figura ninguna vía principal ni secundaria romana en la península de O Morrazo ni en el entorno de A Lanzada, lo que contrasta con la cantidad de segmentos secundarios que se dibujan en la península de O Barbanza. Asimismo, otro punto desangelado en la red de carreteras del Imperio romano a su paso por Galicia que llama la atención es el área más septentrional de la comunidad, entre Ferrol y Foz, lo que impide calcular por ejemplo el tiempo de viaje entre A Coruña y la actual ciudad departamental.
La red de carreteras fue esencial para el desarrollo económico y para el mantenimiento del Imperio romano, pero también constituyó un elemento clave para canalizar aspectos menos tangibles de la historia como las migraciones, la expansión de las ideas y creencias (como el cristianismo) o epidemias «como la de Justiniano o la de Antonino», según apuntó a EFE el investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona y coautor del estudio Pau de Soto.
En concreto, el investigador aseguró que «si no conocemos estas carreteras es muy difícil saber cómo se movían los productos, la migración o las enfermedades. Contar con este mapa permitirá a otros científicos hacer nuevos estudios mucho más complejos y completos sobre cualquier aspecto de la Antigüedad e incorporar el factor de la movilidad a todo el imperio».
El equipo internacional de trabajo utilizó registros arqueológicos e históricos, mapas topográficos e imágenes satelitales y la ayuda de cientos de colaboradores, que se ocuparon de aglutinar todos los mapas existentes hasta entonces. En este sentido, los investigadores efectuaron una adaptación de cada tramo a las peculiaridades geográficas del territorio, arrojando así nuevas vías en la península ibérica, Grecia y el norte de África, entre otras regiones, y tramos de carretera que cruzan montañas en trazados sinuosos que antes figuraban como líneas rectas. En total, Itiner-e contiene 299.171 kilómetros de carreteras frente a los 188.555 kilómetros conocidos anteriormente, y distribuidos en 103.478 kilómetros (34,6 %) de carreteras principales y 195.693 kilómetros (65,4 %) de vías secundarias.
La importancia de las calzadas romanas ha sido documentada a lo largo de la historia y para poder desarrollar este proyecto los investigadores recurrieron a documentos oficiales romanos como el Itinerario de Antonino, que recopilaba las rutas del Imperio, o a la Tabula de Peutinger, un mapa medieval que ilustraba la red de carreteras de la época.
El diseño de estas vías no solo permitía conectar las ciudades importantes, sino que además servía para unir «grandes ejes como el del Mediterráneo o la vía de Plata» —la antigua calzada romana que en la actualidad es una de las principales rutas de peregrinación del Camino de Santiago— que han inspirado o servido de base a muchas rutas actuales en Europa y Oriente Medio, apuntó Pau de Soto.
- Adiós a los bocadillos de calamares: Down Coruña cierra el quiosco de la plaza de Ourense
- Sale a la venta un piso de obra nueva con terraza y vistas a la Ría del Burgo en Culleredo por 242.000 euros
- Una cooperativa de Xuxán, en A Coruña, busca socios para vivir en pisos ‘a la carta’: estas son las condiciones
- El Concello de A Coruña da licencia para convertir más de 40 bajos en vivienda en lo que va de año: se alquilan por hasta 2.000 euros
- Los nuevos contenedores orgánicos de A Coruña: cerradura electrónica y factura de 2,35 millones, pero no «inteligentes»
- Consulta aquí los servicios mínimos durante la huelga de transportes de A Coruña
- María Díaz, presidenta de Down Coruña sobre el cierre del Quiosco: «Con todo el dolor del corazón, los números no salen»
- ¿Por qué A Coruña es la única ciudad gallega en la que se ha congelado al alquiler?