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Turismo de A Coruña busca de nuevo alternativa para la oficina de visitantes del centro

Pretende trasladar la existente en un bajo de la plaza de María Pita, cuyo pequeño tamaño la hace insuficiente

Hace dos años descartó un local en Puerta Real por no ser accesible

Una mujer consulta un mapa en la puerta de la oficina de turismo de María Pita. |  Casteleiro

Una mujer consulta un mapa en la puerta de la oficina de turismo de María Pita. | Casteleiro

A Coruña

La falta de accesibilidad del único local que fue presentado al concurso convocado en el año 2023, que impidió su arrendamiento, lleva ahora al Concello de A Coruña a buscar de nuevo un bajo en la zona más céntrica de A Coruña para trasladar allí la oficina municipal de turismo de la plaza de María Pita. La iniciativa puesta en marcha hace dos años tenía por objetivo localizar un espacio más amplio que el disponible ahora en María Pita, que cuenta con tan solo 38 metros cuadrados, y el Gobierno local justificó la necesidad de un local más amplio por el incremento de la afluencia turística a la ciudad. Pasados dos años, la alternativa está pendiente.

La única oferta presentada al concurso fue un bajo situado en el edificio número 1 de la calle Santiago, en la zona de Puerta Real, que, según alega el Concello, no cumplía las condiciones de accesibilidad requeridas, por lo que se descartó alquilarlo. A Coruña cuenta con dos oficinas de turismo de gestión municipal, la de María Pita y la de la Torre de Hércules, a las que se suman la que posee la Xunta en la explanada de la Marina —entre la Autoridad Portuaria y Palexco— y la terminal de cruceros, donde se informa a los pasajeros de estos barcos .

En el concurso convocado en 2023 el Concello exigía que los locales que se ofertasen estuviesen situados en la zona delimitada por la plaza de María Pita, la Marina, Puerta Real y los Cantones. Los bajos debían tener una superficie mínima de 130 metros cuadrados útiles y una máxima de 160. También tenían que ser accesibles de forma directa desde la vía pública y carecer de obstáculos para la movilidad en su interior.

La distribución interior de la oficina debía permitir la instalación de una zona de recepción y atención al público, una sala de reuniones y un almacén, además de un aseo adaptado a personas con discapacidad y un cuarto para los útiles de limpieza. También requería el concurso municipal que el espacio ofertado tenía que contar con medios como extintores, señalización de emergencia, abastecimiento de agua, así como conexiones de telefonía y televisión. Cuando se convocó el concurso, por María Pita se pagaban 955 euros. El Concello pretendía alquilar el bajo durante un plazo de diez años, tras el cual se abriría la posibilidad de firmar prórrogas anuales hasta en un máximo de diez ocasiones, por lo que 2043 debía ser el último año en que se ocuparía el local.

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