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Jóvenes de A Coruña hablan sobre Franco ante el 20N: «Nos hablaron de la Guerra Civil y la dictadura, pero no de las atrocidades»

Jóvenes de entre 18 y 22 años, estudiantes de la Escola de Imaxe e Son, conversan sobre qué saben de la Guerra Civil y qué les contaron sus profesores y familiares acerca de la dictadura cuando se cumplen 50 años del fallecimiento de Franco

Sara Fernández, Sofía Sánchez, Nela Román, Andrea Mariño, Manuel Rodríguez, Ignacio López y Hugo Blanco, en la Escola de Imaxe e Son. | LOC

Sara Fernández, Sofía Sánchez, Nela Román, Andrea Mariño, Manuel Rodríguez, Ignacio López y Hugo Blanco, en la Escola de Imaxe e Son. | LOC

A Coruña

Cuando se cumplen 50 años del fallecimiento de Francisco Franco, y el inicio de la Transición, hay quien todavía desconoce qué ocurrió en la Guerra Civil o cómo se vivía durante la dictadura, a pesar de que algunos intentan a día de hoy reivindicar que fue un tiempo mejor. Siete jóvenes de entre 18 y 22 años, estudiantes de la Escola de Imaxe e Son de A Coruña, cuentan, reunidos por LA OPINIÓN, qué aprendieron en el colegio y de las historias de sus familiares y reconocen que, en un mundo marcado por la desinformación, es necesario pararse, leer, aprender y reflexionar para «no repetir los mismos errores».

Hugo Blanco recuerda que en el colegio aprendió «que Franco fue un dictador que gobernó en España desde el final de la Guerra Civil hasta que murió». Estudió «cosas que hizo, pero sobre todo sus políticas y la economía de entonces». Nada sobre batallas, estrategias, nombramientos o castigos. «Nos hablaban de lo básico, la Guerra Civil y la dictadura, pero no se llegan a enseñar las atrocidades», reconoce Manuel Rodríguez. Quizá el temario, apunta Sofía Sánchez, «no es lo suficientemente largo como para realmente entender todo lo que pasó».

Más allá de los libros, estos jóvenes lograron formarse una opinión a través de los relatos de sus familiares, aunque no todos encontraron una conversación sobre lo ocurrido a partir de 1936. «Sé que los padres de mis abuelos vivieron aquello, pero el tema se habló pocas veces», apunta Blanco. El caso de Sara Fernández, que guarda las anécdotas de sus abuelos como un tesoro, es diferente. «Mi abuelo me contaba que tenía un amigo que tenía que estar escondido porque si no lo iban a fusilar», manifiesta, y asegura que este es «un tema muy recurrente» en su círculo.

La familia de Nela Román tampoco ha querido olvidar, y así se lo han transmitido: «Supongo que cuando vives algo tan duro y que te desgasta tanto física y emocionalmente, quieres que tus allegados y conocidos sepan esta situación para que ellos no cometan errores sobre dónde posicionarse en el futuro y saber qué hacer si vuelve a pasar».

Andrea Mariño cree que es fundamental escuchar distintas opiniones para hablar con propiedad porque, asegura, «al final y al cabo todo es perspectiva, pero la historia está ahí y no se va a cambiar». Piensa que, 50 años después de la muerte de Franco, todavía hay dos Españas divididas: «Por eso mismo hay tanto problema y tanto debate».

En ocasiones, opina Rodríguez, la falta de conocimiento sobre lo ocurrido es intencional. «Hay quien trata de esconder, de censurar, y eso beneficia el discurso de la extrema derecha de que antes se vivía mejor. Ahora dicen que no se puede decir nada, cuando hay total libertad, y antes te mataban si opinabas diferente», reflexiona, a la vez que propone seguir «creando documentales y películas» sobre esto para «que se le dé más voz a lo que ocurrió en esa época».

Es un tema que «hay que conocer para que no se repitan las cosas». «La sociedad de hoy en día está muy poco informada sobre las cosas que pasaron y cómo se vivía entonces», expone Ignacio López.

Aseguran que hay que buscar información «en casa y también preguntar a los profesores», pero si esto no es suficiente «hay que leer para saber qué paso de verdad». «No todo el mundo ha vivido esa época. Entonces, ¿cómo sabes realmente lo que pasó? Y si no escuchas a la gente que lo ha vivido, ¿cómo puedes tener una opinión sólida sobre ello?», se pregunta Mariño.

Mirar al pasado ayuda a comprender y también a «aprender para no repetirlo». «Hay una cierta romantización de un tiempo pasado en el que crees que todo fue mejor, pero es una nostalgia que no es real», comenta Román. Hoy en día «hay gente que opina a favor de Franco y dice barbaridades que luego se contrastan con gente que lo vivió y nada que ver con la realidad», avisa Manuel, mientras que Sofía insiste en que «si no conoces la historia, estás un poco condenado a repetirla».

«Hay que contrastar»

La polarización política es una realidad, lo que unido a la desinformación crea un cóctel muy peligroso que parece a punto de explotar. Así lo ven estos jóvenes, a los que les cuesta mantener el televisor encendido durante el telediario porque «parece que todo el día hablan de lo mismo», dice Blanco, al que esto le preocupa porque puede hacer que una persona «sea muy moldeable y no se forme una opinión propia».

Cuando entran en redes sociales, son conscientes de que el algoritmo les lleva a donde él quiere. «Hay un bombardeo de la ultraderecha y en su mayoría son cosas que no son verdad. Hay gente que publica cosas para desinformar», denuncia Rodríguez, que ve que hay mensajes que calan. «Cuando estás en una situación complicada y alguien te refuerza tu opinión de ‘te va mal por los inmigrantes’, no te quieres informar y lo aceptas», añade. López siente que «hay mucha crispación en redes».

La diversidad de opiniones es algo positivo, según Nela, pero «el problema está en la violencia que hay» en algunos discursos.

Tienen entre 18 y 22 años, pero saben que la clave está en «tener cuidado con internet y contrastar siempre las informaciones». «Hay mucha gente que se inventa cosas que no son», lamentan.

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