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La subida de los huevos llega al pincho de tortilla en A Coruña

Los bares, al igual que los hogares, se enfrentan al incremento del precio de los huevos y eso afecta al tan socorrido pincho de tortilla. Algunos recortan la cantidad, otros asumen el sobrecoste para que todo siga igual y otros tendrán que repercutirlo a sus clientes

Francisco Raña, del bar Puerto de Mar, con el contador de tortillas a su izquierda.

Francisco Raña, del bar Puerto de Mar, con el contador de tortillas a su izquierda. / Carlos Pardellas

A Coruña

«Antes hacíamos dos o tres tortillas por la mañana y ahora hacemos una y otra elaboración, un plato de cuchara, un arroz, una fabada, unas lentejas... algo que nos cunda para no tener que subir el precio de las consumiciones porque si pones la copa de vino a tres euros, igual hay gente que ya no se puede permitir venir o que, en vez de tomarse dos vinos, se toma uno solo», explica Francisco Becerra López, que reabrió el año pasado el antiguo mesón O Tellado, en el número 4 de la calle Rafael Dieste, en Monelos, y que ahora, ha rebautizado como O Lar d’ Fran. Es su manera de enfrentarse a la subida del precio de los huevos que, en el supermercado, se han encarecido un 22% en solo un año. En hostelería, cada local tiene sus proveedores, por lo que la subida de las materias primas no afecta de la misma manera a todos los negocios.

Francisco Raña, del bar Puerto Mar, con el contador de tortillas a su izquierda. |  Carlos Pardellas

Laura Lastra y Diego Viñán, del Picnic. / Carlos Pardellas

«Solo para elaborar los pinchos, que no se cobran, usábamos unos 200 huevos a la semana», calcula Becerra, que pone el foco en que es difícil prescindir o recortar en este alimento porque se utiliza en muchas otras elaboraciones más allá de la tortilla, como los rebozados o los postres y porque la tortilla se pide mucho también para llevar.

Laura Lastra y Diego Viñán, del Picnic. |  Cedida

Manuel Balsa, del Alfil. / Carlos Pardellas

Tan solo unos metros más abajo está el Picnic, un negocio especializado en tortillas y con dos locales en la ciudad, uno en la avenida de Monelos y otro, en la calle Félix Acevedo. En su caso, no pueden jugar con otros pinchos porque la tortilla es su seña de identidad y su plato estrella —aunque tienen muchos más en su carta, incluso hamburguesas y ensaladas—.

Al frente del negocio están Diego Viñán y Laura Lastra y, en su caso, lo que están haciendo es «esperar a enero para subir los precios», aunque no sea la solución que más les guste, pero «sí o sí» tienen que hacerlo, indica Lastra. Y es que, en tan solo un mes, se les incrementó el precio de la docena de huevos «en 60 céntimos», una subida que se suma a la que tuvieron que asumir el año pasado y que hace que se les haya encarecido aproximadamente un euro el producto desde 2024.

Francisco Becerra, con una tortilla y sus ingredientes en el mesón O Lar d'Fran.

Francisco Becerra, con una tortilla y sus ingredientes en el mesón O Lar d'Fran. / Carlos Pardellas

«Nosotros consumimos toneladas de huevos, hacemos aproximadamente 115 tortillas al día, así que, son, más o menos, 90 docenas, más de mil huevos al día», explica Lastra, que defiende que, para el mes y poco que queda de este año, no cambiarán nada, ni subirán los precios ni dejarán menos tortillas para dar de pincho durante las horas en las que no hay personal en la cocina y que serán ellos los que asuman este incremento del precio hasta enero.

En la cafetería Alfil, que está en frente del edificio administrativo de la Xunta, usan unos 450 huevos a la semana. Cuenta su propietario, Manuel Balsa, que han tratado de «seguir haciendo lo mismo», ofrecer a los clientes un pincho de tortilla con la consumición pero ahora lo dan «un poco más pequeño», no mucho para que no se note demasiado, pero ellos saben que la cantidad es menor y así, poder ajustar un poco las cuentas. «Si subimos el precio del café, los clientes no nos vienen», resume Balsa, que ha tenido que encontrar un equilibrio para seguir «haciendo lo mismo» pero sin que eso le produzca una pérdida económica, eso sí, no niega que ha «notado fuertemente» el incremento en los precios desde que abrió el local hace cuatro años y es que, no solo han subido los huevos, también la patata y, aunque ahora ya se ha estabilizado, el año pasado fue, como en todas las casas, el aceite el que le dio quebraderos de cabeza. También Becerra ahonda en ese tema: «Cada mes, prácticamente, tenemos una subida de algo, el otro día compré una aguja de ternera a quince euros más IVA, hace dos años, la comprabas a seis euros».

A la izquierda de la máquina de café en el bar Puerto Mar, en la plaza de A Palloza, hay un contador de tortillas. A poco más de un mes de que se acabe 2025 supera las 38.000 y el propietario del local, Francisco Raña, está seguro de que superarán las 40.000. En su caso, aunque los huevos han subido, ha decidido «por ahora» asumir el coste y que los clientes no lo noten para poder «seguir con la misma dinámica» que siempre. Si la escalada no cesa tendrá que hacer cálculos, pero, por ahora, ha conseguido capear el temporal. El Puerto Mar, que tiene ya 41 años de vida, consume, aproximadamente, 1.800 huevos y más de 200 kilos de patatas a la semana.

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