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El Sorteo de Lotería de Navidad de los números feos: «Este año en A Coruña se vende todo»

A un mes menos un día para que se celebre el sorteo de El Gordo, las administraciones de Lotería destacan que está siendo un muy buen año para la venta de décimos. «Se vende todo», reconocen, al ver que en sus escaparates han volado los números habituales pero también «los feos»

Alicia Bugueiro, de La Favorita

Alicia Bugueiro, de La Favorita / CARLOS PARDELLAS

A Coruña

«Este año se vende todo», explica Alicia Bugueiro, que es empleada de la administración de Loterías La Favorita, en Cuatro Caminos. A estas alturas del año, con casi un mes por delante todavía para comprar un décimo para el Gordo de Navidad era común ver carteles con el mensaje de: «Dicen que soy feo, pero seguro que tú me quieres» sobre un número con muchos ceros que se quedaba siempre para el final, aunque, como todos los demás, entrase al bombo.

En 2025, una de las decanas de la venta de suerte en la ciudad, María Josefa Barca, de la administración La Barca de Oro, en la plaza de Pontevedra, se muestra sorprendida de no tener ni una de estas combinaciones raras con la que posar en las fotos. Su explicación es que, al haber dado un quinto premio el año pasado en un número no especialmente bonito, el 60622, más clientes se animaron a apostar por "números feos".

Los números feos ganan terreno en la Lotería

Iago López

Lo mismo les pasa a Inés Ferreira y a Lucía Corral, de la administración Don Dinero, en Monelos, que el año pasado protagonizaron una de las fotos del El Gordo, al llegar los agraciados de un cuarto premio con un escarabajo de 1970, que tiene por matrícula el 77768, el número que llevó la suerte a dos familias de la ciudad —la anterior propietaria del vehículo y sus actuales dueños—.

«Yo les digo a los clientes que siempre queremos combinaciones bonitas y nunca nos tocan, así que habrá que tentar a la suerte y llevar una fea para que nos toque», sentencia Lucía.

Y es que, en esto de la fortuna, hay de todo, desde personas que juegan siempre el mismo número y que heredan la tradición de padres y abuelos, hasta nuevos clientes que buscan una fecha concreta porque han tenido un hijo o un nieto y confían en que venga con un Gordo debajo del brazo. «Hace un momento entró una persona con la foto de una lápida, mi compañera se quedó alucinada», comenta Bugueiro a la que ya casi no le sorprende nada estando detrás del mostrador de una de las administraciones más icónicas de la ciudad.

Pablo Seivane, de El Filón de Oro. |  Carlos Pardellas

Pablo Seivane, de El Filón de Oro. | Carlos Pardellas

«Desde julio tenemos los décimos que acaban en cinco y en siete agotados, este año nuestras ventas crecieron un 50%, internet nos funciona como un tiro y estamos vendiendo a toda España», explica Pablo Seivane Vior, propietario de El Filón de Oro, en Rúa Nova. Calcula que, solo este año, han sido 25.000 los nuevos clientes que han entrado en la administración y a los que han atendido por ventanilla, así que, como no puede ser de otra manera, reconoce que está «muy contento» por cómo se está desarrollando esta campaña de Navidad, que espera que culmine con la entrega de «un gran premio».

«Este año se vende todo, aún queda un mes y estamos casi sin lotería», explica Seivane, que cogió en 2019 esta administración que empezó a funcionar en 1959 y en la que él trabajaba desde 1987. A través de la web tienen décimos de todas las terminaciones y también la lotería de empresas e instituciones para que sea más fácil acceder a ella desde cualquier lugar y hora.

Los loteros experimentados saben ya que la terminación del año en curso es una de las primeras en agotarse, junto con el 69, el 13 y el 15, después, empiezan a escasear los cincos, los sietes y, según explica Antón Amor, de la administración A Millonaria, en Os Mallos, los seises, aunque esto va a gusto del consumidor, desde los que solo quieren un número concreto a los que «se fían» de lo que les dé el lotero sin preguntar. La asociación Asarga (Sarcomas Grupo Asistencial), sin ir más lejos, le pidió un décimo terminado en cinco a Antón sin saber que era uno de los números más codiciados, solo para celebrar su primer lustro de vida y, este año, se están encontrando con que sus participaciones están en muchísimos lugares de España, sin importarles a quienes lo compran que haya un euro de donación a la entidad, solo ese 75 final.

María Josefa Barca, de La Barca de Oro. |  Carlos Pardellas

María Josefa Barca, de La Barca de Oro. | Carlos Pardellas

Cuando empiece a girar el bombo este 22 de diciembre, Francisco Javier Ramas, el titular de la administración La Florida, de la plaza de Lugo, cumplirá su sorteo número 50 como repartidor de suerte. Hace «tres o cuatro años» se le ocurrió, junto a otros loteros, la idea de intercambiarse décimos para poner a la venta lo que dieron en llamar la Lotería Viajera, porque procede de diferentes administraciones de España.

«Hay gente que no puede ir de viaje pero a la que le gusta tener décimos de Madrid o de Bilbao, ya sea porque vivieron allí o porque les gusta. Hay una clienta de Ávila, por ejemplo, a la que le traemos la lotería de su pueblo. Este año se está vendiendo mucho la de Valencia...», explica Ramas que, al igual que sus compañeros, asegura que este año, los números «feos» han arrasado.

«Yo tuve el 00062 y lo tengo agotado y del 17777 me queda poco ya», reconoce. Después de medio siglo repartiendo suerte, ya pocas cosas le llaman la atención, pero consiguió sorprenderlo tanto el año pasado como este la venta del 26324, que se lo piden de toda España. «Nacieron muchos niños ese día», afirma, después de preguntarles a varios clientes por qué ese número y no otro. Antonio Corral, de Prensa Marisol, en el Agra do Orzán, solo puede vender números de máquina, porque su puesto es mixto, en su caso, vende prensa y revistas en , y, con el paso de los años, ha visto como en la balanza de sus clientes empieza a pesar más el poder elegir el número y comprarlo en su establecimiento de siempre que tener el décimo tradicional. Y es que, lo importante, como él dice, es que toque.

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