Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

De la universidad a la empresa: los investigadores de A Coruña se animan a emprender

La Universidade da Coruña participa en más de una decena de compañías creadas por personal de la institución que ha dado el paso al emprendimiento

Facultad de Informática de la Universidade da Coruña.

Facultad de Informática de la Universidade da Coruña. / German Barreiros/Roller Agencia

La Universidade da Coruña (UDC) y sus investigadores son también empresarios. La institución académica tiene participación en más de una decena de spin-offs, compañías surgidas a partir de las investigaciones de personal universitario y con servicios que van desde la inteligencia artificial aplicada al sector inmobiliario al desarrollo de productos al cultivo de algas. A esto se suman otras dos empresas ya vendidas o el laboratorio de investigación genómica All Genetics: un ecosistema empresarial que, según defiende la directora de la Oficina de Transferencia de Coñecemento de la UDC, María Isabel Docampo, es «uno de los mecanismos más eficaces para la transferencia de tecnología y resultados de investigación desde la Universidade al sector productivo».

La oficina que dirige acompaña a los investigadores que quieren emprender, y la UDC mantiene la conexión con las empresas surgidas en sus laboratorios. «Este formato suscita cada vez más interés», considera Docampo, aunque sigue existiendo una cierta «falta o desconocimiento de cultura emprendedora o espíritu empresarial». La Universidade, que convoca anualmente premios de estímulo a iniciativas emprendedoras, publicó en marzo una normativa específica para favorecerlas, y está diseñando un nuevo programa de impulso. Este año se incorporó una nueva compañía a la familia de spin-offs universitarias, Deep Design Systems, enfocada a la inteligencia artificial, y «estamos en trámites de otras dos que se concretarán en 2026», explica la directora de la Oficina de Transferencia.

Para que de una investigación universitaria nazca una empresa exitosa, considera Docampo, «el perfil del equipo es un aspecto clave», pues es necesaria una «dedicación importante» que hay que sumar a la académica. Y también es importante el tipo de investigación, pues cuando más preparada esté la tecnología desarrollada para salir al mercado, más probabilidades tendrá la empresa de prosperar.

Otro reto es la financiación, aunque «cada vez existe una mayor cultura del riesgo por parte de inversores» que se animan a apostar por las empresas nacidas en la Universidade. «Se están promoviendo y aumentando las fuentes de financiación públicas dirigidas a este tipo de iniciativas», añade Docampo, algo que es un incentivo para las empresas, y también se valora cada más que antes, en la carrera académica, que los docentes transfieran conocimiento al mercado.

Para la directora de la Oficina de Transferencia, que la UDC apueste por crear empresas ha fortalecido su imagen como una institución que dinamiza la economía gallega, y señala que se consiguen «mejores resultados» en las colaboraciones de sector privado, universidades y administraciones públicas que en las iniciativas en solitario. «La sociedad demanda mayor participación de las entidades académicas en su desarrollo social y económico», resume Docampo.

Variedad de campos

Entre las empresas participadas por la UDC hay varias ligada a la computación y a la actividad industrial. Artificial Intelligence Indestia se ha especializado en el sector inmobilario, con programas de inteligencia artificial que eligen las fotografías más atractivas para un anuncio. Torus Software Solutions se centra en las comunicaciones a gran velocidad para campos como las finanzas, las telecomunicaciones o la energía, mientras que Appentra Solutions desarrolla programas para ingeniería, ciencia e industria.

Deep Design Systems se dedica a desarrollar metodologías de diseño industrial basadas en la aplicación de inteligencia artificial, y Nerxus Quality Solutions genera métodos estadísticos para control de calidad. Manufactura de Ingenios Tecnológicos diseña, desarrolla y produce plataformas robóticas, mientras que las actividades de Motion and Force Engineering Solutions incluyen el modelado y simulación de músculos y huesos, así como la evaluación de dispositivos para el ejercicio físico.

Humigal, que ofrece un tratamiento de depuración de aguas mediante humedales artificiales para pequeñas poblaciones e industrias. Phycosem Marine Agronomy ofrece asesoría sobre el cultivo de algas, un campo en el que la Universidade da Coruña lleva investigando décadas.

Y de la UDC surgió el Centro de Estimulación Cerebral de Galicia, que ofrece servicios relacionados con el tratamiento de patologías neuro-psiquiátricas. Peloides Termales, dedicada a desarrollar lodos con propiedades terapéuticas y cosméticas, es una colaboración entre investigadores de las universidades de A Coruña y Vigo. Ius Publicum Innovatio ofrece servicios y análisis enfocados al buen gobierno y reglamentación del derecho público, y Artefacto desarrolla proyectos de arte y educación y prácticas de mediación cultural.

Javier Cremades | Cofundador de Phycosem

«Ser empresario a veces es casi menos rentable que ser investigador, pero compensa»

Rodolfo Barreiro y Javier Cremades, de Phycosem. |

Rodolfo Barreiro y Javier Cremades, de Phycosem. | / Casteleiro

El catedrático de Biología Javier Cremades es miembro del grupo de investigación de Biología Costera, y lleva trabajando en el cultivo de algas «desde los años 90». Tras muchos años trabajando en proyectos de investigación y proyectos con empresas, optó por crear en la pasada década, con el también catedrático Rodolfo Barreiro. Montaron Phycosem, dedicada a trabajar con empresas, cofradías y administraciones sobre estas plantas.

«Somos básicamente dos personas», explica Cremades y «aunque hemos tenido gente contratada por temporadas, es una estructura bastante abierta». Desarrollan nuevas técnicas de cultivo de algas de interés económico, sobre todo para alimentación humana, y asesoran a empresas que quieren cultivarlas. También realizan investigaciones y colaboran con cofradías de Galicia y de Cataluña, y han tenido clientes de países como Portugal o Noruega.

Y es que, para Cremades, desarrollar el cultivo de algas es «una necesidad», aunque Europa vaya con retraso. «En Galicia somos una potencia mundial en cultivo de mejillón, y tenemos producción de peces planos, marisqueo, moluscos», enumera. Todos estos generan productos como fósforo o nitrógeno que ahora son desechos, pero que podrían emplearse para criar algas y cerrar el círculo. Como ocurre, pone como ejemplo, en la ganadería, que usa el purín de los excrementos de los animales para abonar los prados.

El catedrático admite que la empresa privada tiene dificultades, y a veces «es casi menos rentable ser empresario que investigador sin más», pero no se arrepiente de crear la spin-off, que «tiene sus compensaciones». «Estás creando un ente nuevo que se puede hacer autónomo y crecer», señala. Su empresa ya ha servido para que alumnos de la UDC hagan prácticas y cojan experiencia en el mundo laboral. «Hace años la universidad era algo más cerrada», recuerda, pero su contacto empresas y cofradías que le ha ayudado a tener una «visión de conjunto del medio marino que te permite diseñar mejores soluciones».

José María Mesías | Fundador de Artefacto

«Lo más difícil de crear la empresa fue la burocracia, pero ha hecho todo más ágil»

José María Mesías Lema, fundador de Artefacto, en la facultad de Educación. |

José María Mesías Lema, fundador de Artefacto, en la facultad de Educación. | / Iago López

José María Mesías es el creador de Artefacto, la «primera spin-off de educación y de arte de la UDC» y dedicada a realizar proyectos de mediación artística, educativa y cultural, así como prácticas curatoriales y mediación artística. Es decir, lo mismo que este profesor del Área de Didáctica da Expresión Plástica de la facultad de Ciencias da Educación lleva haciendo desde que inició la tesis en 2006, con proyectos de «otra educación artística de calidad» en instituciones.

Ahora, 20 años después, Mesías considera que el tiempo le da «la razón», pues «las empresas e instituciones requieren nuestros servicios, y venían a buscarnos al grupo de investigación». Creó la spin-off para «agilizar este proceso». Y, si bien «lo más difícil de crearla fue todo el papeleo burocrático» que tuvo que hacer, ahora «todo es más ágil» y puede acceder a ayudas públicas por lo que resume la experiencia como «todo positivo».

De hecho, Artefacto acaba de conseguir un proyecto de investigación financiado por la Agencia Estatal de Investigación para trabajar sobre «mediación viva». Estudiará «cómo y de qué manera los artefactos culturales, las obras de arte, se pueda hacer una mediación educativa para acercar el arte a la sociedad, accesible para todas las personas».

Pero Mesías puntualiza que en Artefacto quieren ir «poco a poco, sin intentar abarcar demasiado». Aunque la idea es crecer, esto debe hacerse, para el profesor de la UDC, de manera «orgánica» y sin asumir proyectos que no se puedan realizar con altas posibilidades de éxito. Su misión es «visibilizar que una educación artística buena es posible y dignificarla», realizando proyectos «de calidad» en centros educativos y museos. «Trabajamos mucho con el tejido cultural local», para «cuidar» a la comunidad artística propia, con el propósito de realizar una «mediación entre docentes, artistas, estudiantes y público».

Manuel Pérez | Socio de la ‘spin-off’ Indestia

«Damos servicio con inteligencia artificial a inmobiliarias y damos pasos en automoción»

Juan Romero y Manuel Pérez. |

Juan Romero y Manuel Pérez. | / La Opinión

Manuel Pérez no es investigador: sus estudios son de finanzas, y su experiencia laboral es en empresa y banca privada. Hace unos años, vio una oportunidad de negocio en las investigaciones del informático y profesor de la UDC Juan Romero, y ambos crearon la empresa Indestia (con nombre comercial PhotoILike) para aplicar la inteligencia artificial al mundo de la empresa: su programa emplea esta tecnología para crear anuncios inmobiliarios atractivos.

«En 2019 ganamos el programa Ignicia, y con eso creamos la base y los prototipos para arrancar en 2021», indica. Pérez, y pusieron en el mercado un motor que puede «percibir el atractivo comercial de una foto». Es decir, no solo si es buena o mala desde un punto de vista técnico, sino también si incita a los que la vean a hacer clic en ella. La primera aplicación fue el sector inmobiliario, y han conseguido que sus clientes puedan saber, con antelación, qué imágenes conseguirán atraer más interés por sus anuncios.

«Una vez que nos hemos introducido en el sector hemos aprendido un montón más», señala el emprendedor, y ahora se están enfocando a «automatizar» procesos para sus empresas. Las grandes compañías, explica, tienen que crear centenares o miles de anuncios, y la spin-off de la UDC les da la posibilidad de hacerlo «de manera automática», no solo ordenando las imágenes en función de su atractivo, sino también «generando un texto descriptivo a partir de la información que nos da el cliente».

La empresa, con cinco trabajadores pero en cuyo capital ha entrado Keldai Solutions, mucho más grande está ahora dando «los primeros pasos» en otros sectores, como la automoción, aunqueen fase de «prototipos». Emprender no es un camino fácil, pero Pérez señala que para los investigadores es un «estímulo personal» ver cómo el conocimiento que desarrollan se aplica «en la calle».

Rosa Meijide | Miembro de Peloides Termales

«La empresa es una forma de devolverle a la sociedad lo que te ha dado y hacerla avanzar»

Socios de Peloides Termales, con Meijide abajo en el centro. |

Socios de Peloides Termales, con Meijide abajo en el centro. | / La Opinión

La catedrática Rosa Meijide, del área de Radiología y Medicina Física de la Universidade da Coruña, empezó a colaborar hace décadas con investigadores de física aplicada la Universidade de Vigo sobre la elaboración de peloides y sus efectos sobre la salud. «Se trata de barros especiales, madurados, que tienen propiedades terapéuticas y cosméticas», explica, y los investigadores vieron «que había un nicho de negocio, para el mercado termal y de turismo, de salud y bienestar». Así nació Peloides Termales, en principio como empresa y, en 2013, como spin-off con participación de las universidades de Vigo y A Coruña.

La sociedad, indica Meijide, se dedica a asesorar a balnearios para dotarlos de «productos exclusivos y únicos para cada cliente». En su caso, se centra en los efectos sobre la salud de estos fangos, pues pueden mejorar los síntomas de enfermedades degenerativas como la artrosis con sus efectos antiinflamatorios. En dermatología, también se puede emplear para mejorar desde la psoriasis a inflamaciones seborreicas, y se emplean en cosmética por sus propiedades para hidratar la piel y defoliar.

Peloides Termales cuenta actualmente con una plantilla de siete personas, entre investigadores y administradores, y aunque señala que no todos se dedican a tiempo completo y la sociedad es más pequeña que otras spin-offs, indica que sirve para la inserción laboral de estudiantes. «Hay gente que hizo el trabajo de Fin de Máster conmigo y ya directamente pasa a un contrato con la empresa» explica Meijide, para la que esta sociedad fue el primer contacto con la empresa privada, y una experiencia positiva. «Te permite estar investigando y trabajando en un tema y devolverle a la sociedad lo que esta te da a ti, a través de los productos de la investigación, para que esta avance», resume la catedrática de la Universidade da Coruña.

Tracking Pixel Contents