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Expertos de las universidades A Coruña y Vigo mejoran la calidad de vida de lesionados medulares

Investigadores de ciencias del deporte diseñan un entrenamiento con electroestimulación para un grupo de usuarios de los centros puente de Isidro Esteve en Coruxo y Barcelona

Instalaciones del Centro Puente de Coruxo. |  Fundación Isidro Esteve

Instalaciones del Centro Puente de Coruxo. | Fundación Isidro Esteve

S. Penelas

Investigadores de las universidades de A Coruña y Vigo han demostrado que el entrenamiento con electroestimulación puede mejorar la estabilidad y la calidad de vida de los lesionados medulares. Gracias a un estudio en el que participaron usuarios de los centros puente de la Fundación Isidro Esteve en Coruxo (Vigo) y Barcelona constataron que es una alternativa «segura y efectiva» que proporciona «un complemento útil» en la rehabilitación.

La técnica de electroestimulación ya se utiliza desde hace más de una década en todo tipo de población, pero mediante implantes internos. Sin embargo, los autores de este trabajo no encontraron ninguna referencia bibliográfica sobre su uso a nivel local, por encima de la lesión.

Su estudio se centró, por tanto, en analizar si un entrenamiento de fuerza con electroestimulación neuromuscular a nivel local en músculos con capacidad de contracción voluntaria podía mejorar la estabilidad central en lesionado medulares. Y también en determinar su impacto en la calidad de vida dado que esta condición afecta a las dimensiones física, psicológica y social de la persona.

En la investigación participaron 30 usuarios de los centros puente Isidro Esteve, cuyo objetivo es desarrollar actividad física adaptada para personas con diferente discapacidades que tengan un componente motriz.

Los voluntarios, quince hombres y quince mujeres y con una edad media en torno a los 50 años, fueron divididos aleatoriamente en dos grupos , el experimental y el de control. El protocolo de entrenamiento fue diseñado por licenciados en Ciencias de la Actividad Física y de Deporte que trabajan desde hace más de una década con esta población y tienen un alto nivel de conocimiento en electroestimulación deportiva.

El estudio se llevo a cabo durante doce semanas, con tres sesiones semanales de 20 minutos cada día, en las instalaciones de ambos centros puente y con la supervisión de sus técnicos especialistas en personas con movilidad reducida. De forma que los usuarios del grupo experimental completaron un total de 36 sesiones.

Los resultados mostraron «mejoras significativas» en la estabilidad central y en diversas dimensiones de la calidad de vida. El estudio presenta «un enfoque novedoso» que incrementa la capacidad de las personas con lesiones medulares para realizar tareas diarias y reduce su dependencia de terceros.

En este sentido, los autores del trabajo subrayan la necesidad de desarrollar programas de ejercicio físico que no solo mejoren aspectos condicionales, sino que también avancen en la calidad de vida.

La mejora de la estabilidad central puede repercutir positivamente en las actividades de autocuidado, como asearse, bañarse, vestirse y alcanzar un objeto, lo que tiene «transferencia a la mejora de la calidad de vida y su independencia».

Durante el estudio, las puntuaciones en todas las dimensiones analizadas para determinar la calidad de vida presentaron mejoras después de la intervención, algo que se produjo de forma notable en el caso del desarrollo personal, el bienestar emocional y el físico, y la autodeterminación. Estas tres últimas mostraron además diferencias significativas entre el grupo experimental y el de control durante el post-test.

Base para investigación futura

Los expertos señalan que los resultados establecen una base sólida para futuras investigaciones que exploren la efectividad de programas de mayor duración, la dosis mínima necesaria para que se mantengan los beneficios o su aplicación a otros tipos de discapacidad. También ven oportuno ampliar la muestra, puesto que la de este estudio fue relativamente pequeña y homogénea, y realizar un seguimiento longitudinal para validar de forma más robusta el impacto de la electroestimulación neuromuscular y «ampliar su aplicabilidad» en contextos clínicos reales.

La investigación ha sido desarrollada por Sara Alonso, Miguel A. Saavedra y Juan J. Fernández, del grupo Incide de la Universidade da Coruña (UDC), y Antonio Montoto, del departamento de Fisioterapia de la misma institución académica, junto con la investigadora Helena Vila, del grupo Healthyfit de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte del campus de Pontevedra de la Universidade de Vigo. Y aparece publicada en la revista internacional Sportis, que edita Campus Educa Sportis en colaboración con la universidad coruñesa.

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