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Las elecciones a rector en la USC suman dudas al futuro del pacto de Medicina

Tres candidatas al Rectorado apoyan a la facultad contra el acuerdo y piden públicamente una revisión del modelo de descentralización consensuado con la Xunta, A Coruña y Vigo

Los tres rectores de las universidades gallegas: Antonio López, Manuel Reigosa y Ricardo Cao.  | |JOSÉ LORES

Los tres rectores de las universidades gallegas: Antonio López, Manuel Reigosa y Ricardo Cao. | |JOSÉ LORES

natalia sequeiro

Santiago

El pacto entre los tres rectores y la Xunta para descentralizar la docencia de Medicina se ha convertido en el primer tema de debate electoral en la Universidade de Santiago. Tras el rechazo de la Xunta da Facultade al acuerdo, tres de las cinco candidatas a suceder a Antonio López se han manifestado ya públicamente a favor de las tesis del centro. En los últimos días, la catedrática de Matemáticas Rosa Crujeiras, la de Derecho, Alba Nogueira, o la de Física, Maite Flores, han publicado comunicados en los que alertan que se ha cerrado un pacto en falso y, al igual que la Facultad de Medicina, piden una revisión del documento. Mañana el Consello de Goberno de la USC decidirá si suscribe o no el acuerdo, al que ya ha dado el visto bueno la Universidade da Coruña.

Por el momento, tanto la decana de Ciencias de la Educación, Mar Lorenzo, como María José López Couso, vicerreitora de Titulacións en el equipo de Gobierno de Antonio López, mantienen silencio. En esencia el acuerdo prevé que todos los estudiantes del segundo ciclo reciban docencia tanto teórica como práctica en A Coruña y Vigo, además de Santiago. Actualmente la descentralización afectaba a las prácticas y a menos cursos. Para impartir las clases se crean unas unidades docentes en las que habrá profesores contratados directamente por A Coruña y Vigo. A cambio, estas dos universidades aparcan, al menos hasta 2029, su reclamación de contar con una titulación propia.

«No tiene sentido que con unas elecciones en poco menos de dos meses, con unos órganos de gobierno cuya composición necesariamente cambiará, se adopte un compromiso político de este calado», apunta Rosa Crujeiras. La catedrática de Matemáticas afirma que no se ha pensado en cómo afecta la descentralización a los «planes de vida» de los estudiantes y que el acuerdo «solo demora la implantación de nuevos grados en el SUG (Sistema Universitario Galego)». Censura, además, que el pacto es una solución «acelerada» con «dificultades técnicas altas» para ponerlo en marcha. Critica así tanto el fondo como la forma del acuerdo.

Alba Nogueira coincide en destacar los «múltiples problemas jurídicos, de coordinación y académicos» que supone la creación de unidades docentes dependientes de otras universidades. La catedrática de Derecho considera que se reproducirán los «fracasos de las titulaciones interuniversitarias promovidas por la Consellería en los últimos años». Nogueira pide reabrir las negociaciones y con vistas a la votación de mañana considera que la USC «no puede comprometer el apoyo a un acuerdo que es rechazado por el conjunto de la comunidad académica de Medicina».

«Este acuerdo establece cláusulas de difícil o imposible cumplimento», incide también Maite Flores. La presidenta de la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG) tampoco tiene claro cómo se podrán articular las nuevas unidades con personal de otras universidades cuando los departamentos encargados de ordenar la docencia sólo pueden hacerlo sobre el «profesorado que les pertenece». Flores asegura que el «acuerdo nace con un alien dentro, que provocará un fracaso en diferido» y que tras esta fase transitoria «todos dan por hecho que acabará con tres centros autónomos, con la creación de dos facultades nuevas en A Coruña y Vigo». La catedrática de Física se posiciona claramente con la facultad y le da las gracias a sus «estudiantes y profesores, por atender a razones y no a canciones, a los cantos de sirenas».

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