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La hostelería de A Coruña exige pago adelantado por las cenas de Navidad: así enfrentan las cancelaciones

Algunos restaurantes introducen esta medida ante la habitualidad de los ‘no show’ durante el resto del año

Caco Agrasar en el salón del restaurante Oceánico

Caco Agrasar en el salón del restaurante Oceánico / Casteleiro

A Coruña

La campaña de Navidad vuelve a poner a prueba a la hostelería ante los no show, un término anglosajón que hace referencia a las personas que no se presentan a una reserva. Algunos hosteleros optan por un cobro por adelantado para evitarse sorpresas: «En Oceánico [que regenta desde este año junto al Grupo Pelícano] cobramos por adelantado, y en Salitre, en principio también», explica el chef Caco Agrasar.

El sistema combina un 50% de pago en el momento y otro 50% unos días antes de la cena. «Consideramos evento a partir de diez personas. El más grande que tenemos estos días es un cóctel con 300 personas. Ese tamaño convierte cualquier ausencia en un problema serio: «Te juegas mucho dinero», admite, aunque apunta que en locales pequeños la proporción es aún más crítica: «Si tu capacidad son 30, una mesa de diez es un porcentaje enorme del aforo».

Agrasar explica que la dificultad no es solo económica, sino organizativa, y que no es posible reubicar a otros comensales si la cancelación se produce con poco tiempo: «Para el viernes 12 y 19 de diciembre hay mucha demanda», apunta. El cocinero cree que quizás las reservas online acrecientan que haya menos seriedad entre la clientela: «Hay veces que te entran reservas a las tres o cuatro de la mañana, de gente que igual está de fiesta, y es difícil de filtrar».

Esta problemática afecta también a locales más pequeños, como Le Cucú, en la Ciudad Vieja. Alejandro Bastida reconoce que no ha sufrido tantos no show, «pero cuando te lo hacen, duele». De ahí que empezaran a pedir un adelanto de 10 euros por personas en eventos de grupo que mantienen durante las cenas de Navidad. «No queremos quedarnos con el dinero de nadie, es un compromiso y si me avisas con tiempo te vuelvo el adelanto sin problema».

Bastida describe situaciones que revela un patrón habitual: «Una vez unas chicas empezaron a pedir y luego se dieron cuenta de que habían reservado aquí. La gente reserva en varios sitios y luego aterriza donde le cuadra», lamenta. Para el hostelero «falta un poco de conciencia» y esto acaba dañando a los pequeños negocios.

Ambos hosteleros coinciden en que la gente acepta bien la medida: «La mayoría lo entiende», asegura Bastida. «Ningún hostelero quiere hacer negocio con las cancelaciones, lo que queremos es que el cliente venga y salga contento»

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