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Canticorum, 30 años en voz alta

El coro coruñés celebra tres décadas de historia con un concierto especial en la iglesia de San Nicolás con la mirada emocional de una de sus fundadoras y coralista, María José Rivero: «Mientras la voz aguante, seguiré cantando en el coro»

Los miembros de Canticorum en un ensayo a mandos de Pablo Méndez, su director. |  Casteleiro

Los miembros de Canticorum en un ensayo a mandos de Pablo Méndez, su director. | Casteleiro

A Coruña

Treinta años después de aquel primer ensayo improvisado en 1995 en Santo Tomás, María José Rivero —fundadora, memoria viva y corazón de Canticorum— sigue sonriendo cuando recuerda cómo empezó todo. «Éramos 17 y no teníamos ni local para ensayar», rememora entre risas, «nos acogieron en Santo Tomás un año entero, hasta que conseguimos un sitio propio. No imaginamos que seguiríamos tres décadas después».

Coralistas que llevan en Canticorum desde su creación. |  Casteleiro

Coralistas que llevan en Canticorum desde su creación. | Casteleiro

Canticorum celebra este sábado su 30 aniversario con un concierto con entrada libre en la iglesia de San Nicolás, «con la misma ilusión del primer día», asegura Pablo Méndez, actual director. La semilla del coro surgió de Follas Novas. «Fue una escisión, una decisión difícil y muy emocional», recuerda Rivero. «Algunos llevábamos años allí. Yo estaba muy unida a la gente, pero el proyecto nuevo tenía algo especial». De aquellos 17 pioneros solo quedan cuatro: «Muy maduritos», bromea. Lo dice con orgullo, pero también con la certeza de que cada paso mereció la pena: «Para mí Canticorum ocupa un lugar muy importante en mi vida. Yo no había cantado nunca. Aprendí escuchando a los que sabían. Y cuando no puedo ir a un ensayo, siento que me falta algo».

Pablo Méndez, al frente del coro desde hace más de una década, sitúa a Canticorum dentro del mapa coral de la ciudad: «Casi todos los coros de A Coruña nacen del Eco. El Eco es el origen de todo. De él salió Follas Novas, y de Follas Novas nació Canticorum». Una genealogía que demuestra cómo la música coral lleva años «construyendo comunidad en la ciudad».

El profesional define la esencia del coro en dos palabras: familia y mezcla. «Aquí conviven generaciones muy distintas. El ambiente es magnífico y eso hace que la gente quiera entrar y quedarse. Vienen después de trabajar y desconectan. Los coralistas y el coro tienen un papel muy importante como espacio de socialización», asegura el director que invita a que los coruñeses se acerquen a disfrutar del grupo en su aniversario. «Todos tenemos ideas equivocadas sobre la música coral», afirma. «Pensamos que será religioso, aburrido, clásico… y luego descubres que es emocionante, cercano y que te hace sentir». Para Rivero, que cumplirá 80 años en febrero, seguir cantando es un regalo: «Mientras la voz aguante, seguiré encantada», asegura con serenidad y confianza.

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