Cómo las ONG y el Hospital de A Coruña colaboran para salvar vidas de niños de otros países con cardiopatías
«Compartir experiencias» y «solucionar problemáticas comunes» ha sido el doble objetivo del simposio ‘Retos en la asistencia al paciente con cardiopatía congénita a través de ONG’, que reunió en el Materno a expertos de los hospitales que abordan esos casos

Pepo Díaz, fundador y presidente de la ONG Infancia Solidaria, junto al doctor Alejandro Ávila, director médico del área sanitaria y coordinador del Grupo de Pediatría del Inibic. | L. O.
El tratamiento de niños y adolescentes con cardiopatías congénitas provenientes de otros países en el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de A Coruña (Chuac), a través de ONG como Tierra de Hombres (mediante su proyecto Viaje hacia la vida) o, más recientemente, Infancia Solidaria, supone un desafío « a nivel médico y logístico», en el que tanto «los equipos clínicos» como las propias entidades desempeñan un papel «fundamental», pero que no podría llevarse a cabo «sin la implicación de la Consellería de Sanidade y el Servizo Galego de Saúde (Sergas)», resalta el doctor Alejandro Ávila, director médico del área sanitaria y coordinador del Grupo de Pediatría del Instituto de Investigación Biomédica-Inibic, en el marco del simposio Retos en la asistencia al paciente con cardiopatía congénita a través de ONG, organizado, este viernes, por la Unidad de Cardiología Infantil del Chuac. Un encuentro que, por primera vez, congregó a especialistas de los equipos médicos de los diferentes hospitales españoles que reciben a esos pequeños (como La Zarzuela de Madrid, Reina Sofía de Córdoba o La Fe de Valencia, entre otros), con la finalidad de «compartir experiencias y solucionar problemáticas comunes» para asegurarles la mejor de las atenciones.
«Este simposio es una puesta en común de las distintas experiencias en los diferentes centros que realizan labores similares al nuestro», apunta el doctor Ávila, quien detalla que, entre otras cuestiones, en la cita de este viernes se abordó «cómo ofrecer lo mejor» a los menores con cardiopatías congénitas que llegan a hospitales españoles a través de ONG, «desde distintos ámbitos». «Qué aspectos diferenciadores hay, por ejemplo, en la toma de decisiones con estos pacientes con respecto a los que atendemos aquí», explica, antes de señalar que, en el Hospital Teresa Herrera, así como en el conjunto del Sergas, «la mayor parte de las cardiopatías congénitas se detectan en el embarazo», lo cual «permite ir por delante».
Más allá de la cirugía
«La realidad es que hay algún tipo de patologías que no vemos en población española y sí en estos pacientes. Y lo mismo sucede con aspectos de la valoración global. A nadie se le escapa que el tratamiento de estos niños trasciende la propia cirugía o evaluación médica. Hay otros retos: una valoración social, la acogida de las familias, el trabajo en origen (la formación de los equipos médicos y sanitarios en el país del que proceden estos pequeños...)», pormenoriza el doctor Ávila, al realizar «la fotografía global» de una cita pensada, «básicamente», para «compartir experiencias» y «mejorar la asistencia a estos pacientes», hace hincapié, y destaca: «Como hospital, nos sentimos tremendamente orgullosos de este tipo de iniciativas».
«Desde 2006, cuando iniciamos esta colaboración con las primeras ONG [Tierra de Hombres] —prosigue—, han pasado casi 20 años. Por tanto, podemos decir que la experiencia es un éxito. Y, como tal, requiere la implicación de todos los actores. Obviamente, los equipos clínicos son fundamentales, al igual que las ONG, en el sentido más amplio (con sus coordinadores, las familias que acogen, etc.). Pero cierto es también que, desde un punto de vista institucional, esto no se podría hacer sin la implicación de la Consellería y el Sergas, representados, en este caso, por nuestra área sanitaria, que pone los recursos que sean necesarios a disposición de estos niños y familias, que no tienen la suerte de contar con los medios de los que sí disponemos en España», recalca el doctor Ávila, antes de explicar, a grandes rasgos, el funcionamiento de esa «cadena solidaria», desde la evaluación de los pequeños en sus países de origen, hasta que son intervenidos en el Hospital Teresa Herrera y regresan, ya recuperados, a sus hogares.
«Cuando se detecta un caso en el país de origen, se evalúa por los equipos médicos de allí, en contacto con nuestros compañeros del hospital. Y, si consideramos que estamos en disposición de poder aportar algo (y muchas veces es así, sobre todo en casos muy complejos, que en el país de origen no tienen posibilidad de ser tratados), se pone en marcha ya toda la maquinaria», expone el director médico del área sanitaria. «Se inicia con las ONG, con los preceptivos permisos hasta que, finalmente, hacen una solicitud al área sanitaria y la Consellería, que es quien nos autoriza a traer a esos pacientes para ser operados aquí», especifica el doctor Ávila. «Una vez que tenemos esa autorización, junto con el equipo clínico y la ONG (que ha de tener aquí una estructura, en cuanto a una familia acogedora, voluntarios que acompañen a los pequeños en el hospital, etc.), se planifica la intervención», añade.
Junto con especialistas de los equipos clínicos de los diferentes hospitales españoles que tratan a niños y adolescentes con cardiopatías congénitas provenientes de otros países a través de ONG, en el simposio de este viernes en el Hospital Teresa Herrera participaron, también, representantes de las dos entidades que promueven esta labor en Galicia: Tierra de Hombres, pionera con su proyecto Viaje hacia la vida y, desde más recientemente, Infancia Solidaria. Pepo Díaz es el fundador y presidente de esta «pequeña, aunque voluntariosa ONG», nacida «hace 19 años», y en la que «todos» sus integrantes son «voluntarios». «Nos dedicamos, fundamentalmente, a traer a España a niños de países en vías de desarrollo (casi siempre de África y Sudamérica), que están enfermos y necesitan una cirugía, para que sean operados aquí. Esta es nuestra actividad principal, aunque también organizamos ‘expediciones quirúrgicas’, junto con un equipo sanitario amplio, de 13-15 personas, a países en vías en desarrollo», señala Díaz, recién llegado de uno de esos viajes a Nicaragua.
«Nada más satisfactorio»
«En nuestro caso, comenzamos a trabajar en Madrid, pero hubo un momento en que dejaron de autorizarnos intervenir a niños en esta comunidad, por lo que contactamos con las consejerías de otras autonomías, incluida Galicia, donde, desde 2018, han sido operados ya 18 menores con la mediación de nuestra ONG», apunta el fundador y presidente de Infancia Solidaria, entidad que trae a los pequeños a España «acompañados de sus mamás», lo cual supone «un hándicap», también, a la hora de «conseguir familias de acogida para el tiempo que dure la estancia en nuestro país», admite, antes de señalar que Infancia Solidaria comenzó su «andadura» con «una única ventana solidaria al mundo», su página web (infanciasolidaria.org).
«Poco a poco, según fuimos trayendo a más niños, la gente nos fue conociendo más, y ahora recibimos peticiones desde todo tipo de canales: de los doctores de pequeños que han venido previamente a operarse a España, de otras ONG, de hospitales, de cooperantes y de las propias familias. Con todas ellas, hacemos una valoración previa con los equipos clínicos, es decir, no solicitamos a las consejerías de Sanidad ninguna autorización si un médico no nos ha dicho que el caso en cuestión tiene su visto bueno quirúrgico, pues nos llega todo tipo de casuística», reconoce el fundador y presidente de Infancia Solidaria, entidad que, en sus «casi 20 años de trabajo», ha «ayudado a curarse a 664 niños», tanto «en España, como en sus países de origen», indica Pepo Díaz. «No creo que haya nada más satisfactorio que esto», finaliza.
Homenaje a Claudio Zavanella, impulsor de la cirugía cardíaca infantil en Galicia
El simposio 'Retos en la asistencia al paciente con cardiopatía congénita a través de ONG', organizado, este viernes, en el Hospital Teresa Herrera (Chuac), finalizó con un emotivo recuerdo al doctor Claudio Zavanella, impulsor de esa actividad en Galicia de la mano de la ONG Tierra de Hombres, y fallecido el pasado mes de mayo. Como «una gran persona», que dejó «una semilla, y un recuerdo muy bueno, en todo el mundo», lo ensalzaba Raúl Besada, delegado en Galicia de la Fundación Tierra de Hombres, pocas semanas después de su despedida, en este diario.
«Cuando empiezas con un proyecto como Viaje hacia la vida y te encuentras con personas como Claudio, todo se hace más fácil», resaltaba Besada, al recordar al doctor Zavanella. «Fue un pilar muy importante para Tierra de Hombres en Galicia, sobre todo, en los comienzos, hace ya más de dos décadas, y un apoyo fundamental para Carmen [Castaño, coordinadora y alma de la organización, fallecida, también, hace casi tres años], quien tanto lo apreciaba, con su paciencia y pedagogía. Una persona receptiva a Viaje hacia la vida, un proyecto que entendió, perfectamente, desde el principio, algo que tampoco es fácil… Tuvimos un feeling muy, muy, muy bonito», resaltaba el delegado en la comunidad gallega de la ONG, quien también participó en el simposio.
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