Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Del ramo a la pantalla de Instagram: la floristería de A Coruña que creció sin saberlo

Milu abrió una cuenta de Instagram para hacer un experimento con la floristería Flor de Toxo: comprobar cuánto tiempo tardaba en convertirse en cliente habitual. Tardó tres semanas y sumó más de 20.000 seguidores

Milu Fernández y Zaida Busto, en la floristería

Milu Fernández y Zaida Busto, en la floristería / Casteleiro

A Coruña

A Emilio Fernández, al que todos llaman Milu, le gustan mucho las flores. Suele comprar ramos para las personas que más quiere, ya sea una ocasión especial o solo porque le apetece. Eso le llevó a hacer un experimento que ha salido mejor de lo que esperaba: empezó a visitar la floristería Flor de Toxo, en A Coruña, hasta que la dueña le reconociese. Una historia que compartió en un Instagram creado para la ocasión que quería entregar a la propietaria, cuyo negocio no tenía redes. «Siempre me han generado curiosidad los comercios locales. Cómo llevan sus redes y lo diferente que son a unos grandes almacenes», explica el joven, que en esta ocasión quiso comprobar «cuánto tarda una persona en convertirse en cliente habitual».

Milu, que se dedica a la gestión redes sociales, hizo un pequeño estudio de investigación para elegir al protagonista de su experimento. Flor de Toxo fue la seleccionada: «Escogí una tienda que no tuviera nada en redes porque normalmente se cumple una regla, que es que si el dueño no tiene redes, el negocio tampoco». De esta forma, como se puede ver en el Instagram con el nombre El Experimento de las Flores, empezó a visitar el comercio una vez a la semana, pidiendo un ramo y dejando a Zaida Busto, la dueña, total libertad para crear auténticas joyas. «Hizo magia», recuerda Milu, que veía cómo la cuenta iba ganando miles seguidores hasta superar los 20.000. «Fue todo súper rápido», cuenta. La iniciativa tuvo tal impacto que llegó a los oídos de la afortunada. «A la tercera semana que fui, Zaida ya me reconoció. Se lo dijo un amigo, pero también un proveedor de Chipiona», relata.

Con las presentaciones hechas y su secreto desvelado, Milu decidió cerrar el experimento con una sorpresa: ayudar a repartir en bici los pedidos de Flor de Toxo. «Si normalmente suele comprar 30 o 40 hortensias. Para esa semana compró 200. Repartí 30 ramos en bicicleta y se compraron 20 más», señala. Además, Milu le regaló la cuenta a Zaida. «Está muy contenta y le hace ilusión, pero le da un poco de miedo». Le dio el empujón casi sin saberlo, así que ahora le toca aprovecharlo. De todos modos, Milu tiene un consejo para aquellos de fuera de A Coruña que enviaron mensajes por Instagram para pedir su ramo a Flor de Toxo: «que vayan a las floristerías de sus barrios, hay que apoyar el comercio local».

Mientras, el joven coruñés ya piensa en su siguiente proyecto, pero todavía no sabe qué sector explorar. «La clave está en encontrar un negocio que valga la pena y que necesite la ayuda», concluye.

Tracking Pixel Contents