Un poblado navideño a medias en María Pita
Los feriantes de la plaza María Pita se quejan de la deficiente organización del mercadillo de Navidad: luz que no llega, casetas a medias y filtraciones constantes. El Concello responde que, debido al mal tiempo y a la necesidad de dejar espacio para el encendido, el montaje está todavía por concluir

Mercadillo navideño en María Pita / Casteleiro
El mercado navideño de María Pita abrió el viernes 28 de noviembre con la ciudad pendiente del encendido, pero gran parte de sus casetas no estaban listas. A esa hora faltaban conexiones eléctricas, estructuras por asegurar, sistemas sin instalar y puestos que no habían recibido ayuda técnica ni indicaciones claras. Cinco días después, una parte del recinto continúa a medio montar. La lluvia de los últimos días y la alerta por viento de este lunes obligaron a hacer pausas constantes, dicen fuentes municipales, que explican que, «a causa del mal tiempo y de circunstancias como dejar espacio para las personas el día del encendido, el marcado todavía se está terminando de montar». Prevé que el poblado quede «plenamente operativo en los próximos días».
Mientras tanto, la realidad que describen los feriantes es otra. «Esta es la peor organización que he visto en mi vida», asegura José Carlos Palomino, vendedor veterano con 40 años de experiencia en ferias medievales. Para muchos puestos, el mayor problema ha sido la falta de electricidad. Algunos descubrieron la ausencia de conexión el mismo día de la inauguración. «El cuadro eléctrico que tenían que darnos estaba sin cablear. Si no traigo el mío, no abro. Tengo congeladores, freidoras… No puedo trabajar sin luz», explica. Palomino sostiene que avisó el martes, tres días antes del encendido, sin obtener ninguna solución: «Llevo toda la vida preparado para la guerra. Si no traigo mi equipo, estoy una semana parado, por que aún hoy no me han dado electricidad ninguna».
Juan Patos comparte un problema parecido. Su caseta sigue sin luz y sin nadie que lo ayude: «Esto no tiene electricidad, no está enchufado a nada. Necesito mover una estantería y como no hay nadie que me lo haga, me apaño yo», explica mientras desinstala un cuadro de luz dentro de su caseta.
Otros puestos como el de Judith Gómez reconocen fallos ligados a las precipitaciones: «El sábado nos entró bastante agua. Ayer arreglaron una caseta que se iba cayendo poco a poco». Las instalaciones de madera presentan filtraciones, techos sin ajustar y tablas sueltas. «Entra agua por todos lados», relata Palomino, quien sigue con sus propios recursos y amenaza con no llegar al cierre del mercado el 2 de enero. Los operarios continúan montando puestos y arreglando estructuras que, según el contrato formalizado con el Concello, tendrían que haber estado listos el día 28. Los comerciantes afirman no haber recibido un plan de montaje ordenado previo. «Quien cogió la licitación lo hizo por primera vez y creo que se le complicó todo y el Ayuntamiento tampoco colabora», explica Patos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Adiós a los bocadillos de calamares: Down Coruña cierra el quiosco de la plaza de Ourense
- Sale a la venta un piso de obra nueva con terraza y vistas a la Ría del Burgo en Culleredo por 242.000 euros
- Una cooperativa de Xuxán, en A Coruña, busca socios para vivir en pisos ‘a la carta’: estas son las condiciones
- El Concello de A Coruña da licencia para convertir más de 40 bajos en vivienda en lo que va de año: se alquilan por hasta 2.000 euros
- Los nuevos contenedores orgánicos de A Coruña: cerradura electrónica y factura de 2,35 millones, pero no «inteligentes»
- Consulta aquí los servicios mínimos durante la huelga de transportes de A Coruña
- María Díaz, presidenta de Down Coruña sobre el cierre del Quiosco: «Con todo el dolor del corazón, los números no salen»
- ¿Por qué A Coruña es la única ciudad gallega en la que se ha congelado al alquiler?