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El plan de Parque de Oza en A Coruña proyecta vivienda comunitaria y pisos para estancias cortas

El equipo de diseño del PERI de O Castrillón defiende la inclusión de nuevas tipologías residenciales con zonas privadas pero espacios de vida en común, pensadas para las plantas bajas o primeras plantas de los inmuebles

En beis, los edificios proyectados en Parque de Oza

En beis, los edificios proyectados en Parque de Oza / LOC

A Coruña

El desarrollo urbanístico de Parque de Oza proyecta levantar 1.000 pisos sobre el perfil de O Castrillón, agrupados en varias torres, con tres edificios de hasta 17 pisos y con más del 60% del espacio dedicado a uso público. La nueva urbanización, ahora mismo en evaluación ambiental, tendrá vivienda libre y protegida, pero también aspira a introducir una nueva tipología: la vivienda comunitaria o para estancias de corta duración. Se trata de la fórmula flex-living o co-living, que se ha popularizado en los últimos años en algunas urbes europeas y cuya inclusión en el desarrollo defiende el equipo redactor del Plan Especial de Reforma Interior (PERI), compuesto por varios estudios de arquitectura.

Un nuevo modelo residencial que se adapta a varios perfiles y no discrimina por edad u ocupación. «Se trata de dar cobertura a nuevas necesidades habitacionales. Hay personas que se desplazan a trabajar a un sitio durante un año o durante unos meses, y no quieren estar en un hotel o un apartamento. Este es un tipo residencial donde tienes espacios y servicios en función de tus necesidades», explica el arquitecto José Antonio Granero, integrante del equipo redactor del PERI.

Esta tipología de vivienda plantea una organización en la que el residente pueda disponer de un espacio privado, con mayor o menor superficie, en función de sus necesidades, y también disfrutar de zonas comunitarias compartidas con otros vecinos que compartan modelo residencial. Entre estos espacios estarían zonas como lavandería, salas de estar, espacios de trabajo compartido —o de coworking, en el término en inglés— o lugares para comer. «Serían unidades de comunidad pequeñas, a compartir entre cinco, ocho o diez personas. Son tipologías que nos van a permitir desarrollar en plantas bajas o primeras plantas de los edificios. Se busca un equilibrio entre la parte íntima y la parte social, la de las relaciones», explica el arquitecto.

Estas fórmulas residenciales responden a la coyuntura vital del perfil de nómada digital, normalmente una persona relativamente joven, trabajadora en una empresa multinacional y que pasa períodos de corta duración desplazado de su ciudad, pero no es el único perfil al que se adapta. Los arquitectos plantean que estos modelos puedan dar respuesta a la soledad no deseada y facilitar la creación de lazos y redes vecinales en todas las edades. También para personas mayores, que buscan alternativas residenciales no asistenciales.

«Lo que se trata es de generar comunidad. Hay nómadas digitales, gente que se independiza y da su primer paso fuera de casa sin poder alquilar un apartamento completo, o personas mayores que buscan espacios senior living, mayores que se unen para convivir y que se alejan de las residencias típicas, pero con servicios para todos», explica José Antonio Granero.

El equipo redactor avanza que defenderá la posibilidad de que estos tipos, presentes en ciudades como Madrid o Málaga, se implanten en el diseño final del desarrollo. «Están presentes ya en lugares donde hay actividad económica y a los que la gente se desplaza», desgrana.

El proyecto

La Junta de Compensación de Parque de Oza, que agrupa a los propietarios de parcelas entre esta zona verde y O Castrillón, dio luz verde el pasado mes de octubre al proyecto de plan especial y a la documentación del trámite de evaluación ambiental, que ahora deberá realizar la Xunta, tras dos décadas enquistado debido a diferencias en la forma en la que la edificabilidad reconocida en el Plan Xeral de Ordenación Municipal debía ordenarse. Finalmente, esta propuesta incluye tres torres de 17 plantas justo encima del parque de Oza, así como otros edificios de gran altura, y tanto el Ayuntamiento como los promotores privados justifican que se concentre los pisos en inmuebles elevados para liberar terreno. Asimismo, habrá 150 viviendas sociales del Ayuntamiento, que también es promotor.

De acuerdo con la documentación, se construirá un «funicular o ascensor inclinado» para conectar las calles Montes y Antonio Ríos, y un equipamiento preservará la sede del antiguo Ayuntamiento de Oza como elemento de «memoria». El equipo redactor elaboró también estudios de soleamiento para evitar que las edificaciones proyecten sombra sobre otras viviendas, y también estudios de movilidad para reordenar el tráfico del barrio.

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