El brote de peste porcina no impacta en las carnicerías de A Coruña: «Tengo cero preocupación»
La crisis no está afectando a las ventas

Víctor Núñez, carnicero de la carnicería As Viandas en la plaza de Lugo. | Iago lópez
La alarma generada por la peste porcina africana (PPA) preocupa a las carnicerías del país, y las de A Coruña, por ahora, no notan efectos en las ventas. En la plaza de Lugo, los carniceros no ven preocupación en sus clientes. Las ventas de carne de cerdo «siguen igual que siempre» aunque algunas dudas ya han aparecido, pero sin llegar a condicionar la compra. «Hay gente que llega y pregunta directamente si la carne tiene la peste», explica Daniel do Río, carnicero de uno de los puestos del mercado. «Cuando les digo que no, deben quedar tranquilos porque me piden la carne igual», añade.

Henrique Rabuñal, cliente del mercado. / LOC
La PPA es una enfermedad vírica que afecta a cerdos y jabalíes que, en los últimos días, se ha detectado en casos de Barcelona. Aunque no hay constancia de que el virus haya cruzado el límite catalán, hasta el momento 19 países ya han prohibido la entrada de carne de cerdo española. José Rodríguez, un cliente habitual del mercado, descarta cualquier inquietud. «Tengo cero preocupación», sentencia. Considera que el virus no afecta al ser humano y que la cadena de seguridad evita que un brote llegue a los consumidores. «Aunque se extendiera mucho, sería muy difícil que llegara a las tiendas», afirma. Confía en que «el cierre de granjas afectadas y los protocolos» impedirán que el problema traspase fronteras.
Luisa L., responsable de la Carnicería Gando, considera que los consumidores asumen que la situación continúa lejos de Galicia: «Como aquí no ha llegado, no ven motivo para preocuparse y siguen haciendo la compra de siempre».
Entre los compradores, las opiniones siguen una línea parecida. Henrique Rabuñal, cliente habitual de la Carnicería Grado, acaba de llenar su carro con «carne picada para unas albóndigas». Asegura que se fía «plenamente» de su carnicera. «Tengo confianza absoluta. Sé que el producto es bueno. Compro tranquilo», afirma. Rabuñal reconoce que la prudencia existe porque la información llega «constantemente», pero la distancia geográfica del brote y la sensación de control pesan más que el temor. Para él, la clave está en que «parece localizada» y en que «Galicia continúa fuera del mapa de riesgo».
Celia Ramírez, clienta del mercado, mantiene una postura intermedia. Compra con normalidad, sobre todo carne fresca y envasada, porque considera que todavía es un «producto seguro». Estima que España ofrece «el mejor producto de carne de cerdo», aunque admite que la retirada de importaciones por parte de grandes países le resulta «un aviso muy serio de que algo está pasando». No siente miedo, pero sí mantiene «los ojos abiertos», sobre todo de cara a los próximos meses, cuando espera comprobar si la situación se estabiliza o se complica. «Por ahora estoy tranquila, en un mes... ya veremos a ver, al igual hay que tener más cuidado», razona.

Luisa, de la carnicería Gando. / Iago López
En la Carnicería Dopico, ni la preocupación ni las dudas han llegado. «Aquí la gente compra lo mismo y no nos preguntan nada sobre la peste porcina», asegura su carnicera Margarita Dopico.
Otra de las preocupaciones que inquieta a los clientes, reconoce, es que el brote siga activo en Cataluña. «La gente pregunta cómo pueden controlarlo allí», comenta. Aun así, continúa sin notar una caída de demanda. «Seguramnete en unas semanas, si la cosa sigue así, sí que haya mayor preocipación. Por ahora, noto un poco de prudencia, pero no hay de qué asustarse, a nuestros cerdos aún no ha llegado y no tiene pinta de que llegue», asegura Núñez.
«Preguntan más si habrá subida de precios»
En As Viandas perciben algunas consultas sueltas, aunque ninguna con alarma real. «La gente de siempre pregunta más por si habrá subida de precios que por la seguridad de la carne», apunta Víctor Núñez, el carnicero del mercado. Describe que el cliente mantiene sus hábitos y no cambia el consumo, pero sí quieren saber si «las restricciones internacionales o el bloqueo de algunos países a la carne española provocará un encarecimiento» del producto. «Si a mí me bajan o suben los precios, yo los bajo o los subo. Si sigo comprando al mismo precio, mantengo el precio», aclara.
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