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Sandra Varela y Miguel Taibo, dos «sueños cumplidos» de inclusión laboral en A Coruña: «Con apoyo y esfuerzo, se puede conseguir»

Ella ejerce como «celadora en Información» del Hospital Abente y Lago, tras aprobar una oposición del Sergas por el turno de discapacidad que preparó al tiempo que trabajaba, mientras que él celebra 16 años como «auxiliar de caja» en el hipermercado Alcampo, un puesto al que accedió de la mano de Down Coruña

Sandra Varela y Miguel Taibo.

Sandra Varela y Miguel Taibo. / Casteleiro / Carlos Pardellas

A Coruña

«Me siento muy afortunada. Tener un puesto fijo en la Administración es el sueño de muchas personas», reconoce Sandra Varela, de 36 años, quien, «desde el pasado 13 de junio», apunta con precisión, trabaja como «celadora en Información» del Hospital Abente y Lago (Chuac), donde asegura estar «encantada». Un puesto al que accedió tras haber aprobado una oposición, por el turno de discapacidad, y obtener plaza en el Servizo Galego de Saúde (Sergas).

Sandra Varela, en su puesta de trabajo, en el Hospital Abente y Lago (Chuac).

Sandra Varela, en su puesta de trabajo, en el Hospital Abente y Lago (Chuac). / Casteleiro

«Estuve varios años preparándome para conseguir una plaza fija en la Administración, los últimos tres y pico, mientras trabajaba en el quiosco de Down Coruña. Estudiaba en mis ratos libres, por las noches y en fines de semana. Tanto mis padres, como una amiga y un ex mío me apoyaron muchísimo, igual que Laura Díaz Dacoba, educadora de Down Coruña, que me ayudó a preparar las pruebas», resalta Sandra, usuaria de esta asociación, quien comparte su experiencia, en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se conmemora este miércoles, 3 de diciembre, para animar a otras personas con su misma condición a seguir sus pasos, así como para reivindicar que «con apoyo, sacrificio y esfuerzo, todo se puede conseguir».

«A quienes estén pensando en opositar, les diría que se animen a hacerlo. Si no se sacan plaza a la primera, será a la segunda o a la tercera. El tema es esforzarse. Y sacrificarse. Menos salir, y más tomárselo en serio. Si se estudia bien, y se piensan bien las respuestas en el examen, se puede lograr un puesto de trabajo para toda la vida. La recompensa merece la pena», subraya Sandra, quien, en su caso, «llevaba desde 2017, más o menos», preparando oposiciones

«A quienes estén pensando en opositar, les diría que se animen a hacerlo. Si no se sacan plaza a la primera, será a la segunda o a la tercera. El tema es esforzarse. Y sacrificarse. Menos salir, y más tomárselo en serio. Si se estudia bien, y se piensan bien las respuestas en el examen, se puede lograr un puesto de trabajo para toda la vida. La recompensa merece la pena», subraya Sandra, quien, en su caso, «llevaba desde 2017, más o menos», preparando oposiciones.

Sandra Varela, en su puesto de trabajo, en el Hospital Abente y Lago (Chuac).

Sandra Varela, en su puesto de trabajo, en el Hospital Abente y Lago (Chuac). / Casteleiro

«Hice exámenes para Hacienda, la Xunta y el Sergas. A todas las convocatorias que iban saliendo con plazas reservadas para personas con discapacidad, me presentaba: fui a ordenanza, PSG (Personal de Servicios Generales), celadora y subalterno. Cuando me llamó una amiga que trabaja en el Hospital de Ferrol para decirme que me había sacado esta plaza en el Sergas, no me lo creía. Me puse como loca», subraya, antes de insistir en que «en el Abente y Lago» está «encantada».

El hospital, una «segunda casa»

«El hospital es como mi segunda casa. El ambiente es muy cercano, muy familiar. Tengo una buena jefa, y buenos compañeros que me echan una mano siempre que lo necesito, aunque las tareas que tengo son sencillas. No me importaría aprender más cosas, pero voy poco a poco. Ahora mismo, hago un poquito de todo: recoger recados telefónicos, indicar a los pacientes si se tienen que dirigir a la zona de consultas hospitalarias o externas, traslado de muestras, carga y descarga de las furgonetas intercentros... También he realizado ya algunos cursos de formación y, el próximo día 19, me iré de cena con mis compañeros», explica Sandra, ilusionada.

«Ya no solo es que esté contenta en el hospital, es que me he quitado un peso de encima, la verdad. Antes de conseguir la plaza en el Sergas, llevaba dos años malísimos, así que me dije: ‘Tienes que conseguirlo para tener un poco de tranquilidad’. Porque, los fines de semana, apenas tenía descanso. Ahora sí lo tengo», señala.

«Lo que más me gusta de mi trabajo es el ambiente que hay allí. Estamos todos unidos, y compartimos muchas cosas juntos», destaca Miguel, sobre su empleo en el hipermercado de Palavea donde, asegura, «después de tantos años», algunos compañeros ya son «amigos». «Trabajamos en equipo todos y, aparte de eso, fuera del trabajo, quedamos también», insiste

Igual de feliz se muestra Miguel Taibo, de 40 años y con síndrome de Down, quien celebra estos días «16 años de trabajo continuado» como «auxiliar de cajas» en el hipermercado Alcampo de Palavea. Miguel comenzó a trabajar en ese establecimiento «muy joven, con 24 años», tras su recorrido formativo dentro del programa de empleo con apoyo de Down Coruña. Desde entonces, «su desempeño, responsabilidad e inclusión total» lo han convertido en «un referente dentro del hipermercado», y «en un caso de éxito para la colaboración estable entre Alcampo y Down Coruña», reivindican desde esta entidad.

Miguel Taibo, en el hipermercado Alcampo de Palavea, donde trabaja desde hace 16 años.

Miguel Taibo, en el hipermercado Alcampo de Palavea, donde trabaja desde hace 16 años. / Carlos Pardellas

Compañeros y «amigos»

«Lo que más me gusta de mi trabajo es el ambiente que hay allí. Estamos todos unidos, y compartimos muchas cosas juntos», destaca Miguel, sobre su empleo en el hipermercado de Palavea donde, asegura, «después de tantos años», algunos compañeros ya son «amigos». «Trabajamos en equipo todos y, aparte de eso, fuera del trabajo, quedamos también», insiste, antes de detallar qué tareas concretas implica su puesto como «auxiliar de cajas»:

«Lo que yo hago es recoger los cestos de las cajas y llevarlos a las dos entradas. También les explico a los clientes dónde están las cosas, cuando me preguntan. Muchos ya me conocen, después de tantos años allí. Trabajo por turnos, una semana de mañana y otra de tarde, y estoy muy contento».

Tanto como lo está con él su responsable directa, María del Carmen Fernández, coordinadora de Empleo de Alcampo, quien resalta que «Miguel siempre realiza un trabajo correcto, se implica al máximo y quiere evolucionar». «Aporta alegría, y celebra cualquier logro de la empresa como si fuese propio», enfatiza.

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