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Devoción en A Coruña por los dulces de convento en la mayor feria de España: "El año pasado hicimos una hora de cola"

Personas de todas las edades se dan cita para conseguir yemas, panetones o bizcochos hechos por monjas

Las personas en la cola de la feria con sus dulces de convento

Las personas en la cola de la feria con sus dulces de convento / Casteleiro

A Coruña

La XV edición de Expoconvento abrió sus puertas este miércoles en la Iglesia de los Capuchinos (Federico Tapia, 71) y lo hizo con un ambiente que evocaba por completo a la Navidad: colas desde primera hora, familias cargadas de bolsas y ese olor a dulces recién hechos que convierte el templo en un pequeño paraíso repostero. Personas mayores, parejas jóvenes e incluso niños que se detenían, con ilusión, a elegir dulces junto a sus padres. Todo ello en un año en el que, curiosamente, las monjas se han convertido en tendencia cultural, desde el éxito de la película Los Domingos hasta el lanzamiento de LUX, el disco en el que Rosalía hace una exploración espiritual (y un homenaje a la ciudad).

«Tenemos un ambiente impresionante, cada vez entra más gente», explica Javier Mosquera, organizador de la feria, satisfecho con una cita que ya es imprescindible en las fechas previas al puente de diciembre. Expoconvento, que se celebra del 3 al 8 de diciembre, abre en horario de 10.30 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y presume de ser «la feria de este tipo más grande de España por número de conventos participantes». Este año reúne a 54 conventos de toda la geografía española, con 10 procedentes de Galicia.

"Notamos la diferencia de sabor, se percibe la mano y la materia prima"

Entre las novedades destaca la incorporación de dos monasterios gallegos, el de Oseira, famoso por sus licores, y el de Sobrado dos Monxes, cuyos monjes elaboran un dulce de leche que ya es célebre entre los visitantes. También se suman un convento de Aragón —las Carmelitas— y otro de Murcia —las Dominicas—. Todo ello en un entorno donde la tradición manda, ya que los productos no llevan conservantes, son de elaboración artesanal y también se ofrece la oportunidad de degustarlos sin azúcar, sin gluten o sin lactosa.

Una compradora paga en la caja sus dulces

Una compradora paga en la caja sus dulces / Casteleiro / CASTELEIRO

Mosquera destaca la presencia de productos premiados: «De los diez conventos que recibieron el Solete de Navidad de la Guía Repsol [otorgados esta misma semana], siete están aquí». Entre las preferencias del público, hay clásicos que nunca fallan como los bizcochos marroquíes, pero Mosquera, como especialista, recomienda las magdalenas del Puerto de Santa María o las anguilas de mazapán que Camilo José Cela hacía famosas con sus compras habituales a las Clarisas de Ribadeo.

Un público devoto

El público, fiel, confirma el éxito de la iniciativa. Irene y Héctor aseguran que «venimos todos los años, siempre repetimos las yemas y este año probamos también las tortas de aceite. Notamos la diferencia de sabor, se percibe la mano y la materia prima».

María José y Carlos, que acuden por primera vez, alucinan con la variedad de dulces que se pueden encontrar: «Nos llevamos polvorones, yemas… vamos mirando y lo que mejor pinta tiene, cae (ríen)».

Gente de todas las edades pasean buscando dulces

Gente de todas las edades pasea buscando dulces / Casteleiro

Isabel es una veterana que repite todos los años y tiene un producto que nunca quiere perderse: «El panetone lo vengo a buscar siempre». Se decanta por estos productos porque cree que parece que son «mucho más ricos y esperemos que mucho más sanos», dice con retranca. La mujer acude a primera hora de la tarde a Expoconvento, para evitar la alta afluencia del año pasado: «Estuvimos haciendo cola durante una hora».

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