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La víctima del crimen de Monelos y la investigada se conocieron esa mañana

La acusación particular pide la prisión permanente revisable para la sospechosa de estos hechos, Remedios Sánchez, condenada ya a 144 años por haber asesinado a tres mujeres

Despliegue de medios de comunicación ante el edificio de la fallecida. |  LOC

Despliegue de medios de comunicación ante el edificio de la fallecida. | LOC

A Coruña

La investigación del crimen de una vecina de 91 años en Monelos avanza en el Juzgado número 6 de A Coruña, con la entrega de una parte del sumario y la negativa a declarar de la principal sospechosa, Remedios Sánchez, una mujer que, cuando se produjeron los hechos, el 3 de octubre de 2025, cumplía una condena en Teixeiro —posteriormente se trasladó a un centro en León— de 144 años por el asesinato de tres mujeres mayores en Cataluña en 2006, cinco delitos de asesinato en grado de tentativa, siete delitos de robo con violencia y uno de hurto, y había salido de permiso tras más de una década de internamiento.

El abogado que ejerce la acusación particular, Manuel Ferreiro, ha explicado que víctima e investigada no se conocían de antes. «Parece ser que la abordó esa misma mañana y se ganó su confianza. Puede parecer sorprendente, pero hay gente que sabe cómo hacerlo, yo lo he visto con estafadores, que ven a un señor mayor salir del banco y lo lían de tal forma que piensan que es el hijo de un amigo suyo y le acaban dando en una hora 3.000 euros. En este caso, le abrió las puertas de su casa, hizo que bajase la guardia y procedió como procedía siempre», explica el penalista, que aporta datos como que se tomaron una infusión y que, «en un momento dado, la llevó a la parte de atrás» de la vivienda y que allí «acabó con su vida».

En la entrada y la cocina de la casa de la fallecida había cámaras —que sus hijos habían colocado por seguridad—, que registraron a Remedios Sánchez en la vivienda, los investigadores hallaron también «huellas dactilares» de la mujer en la casa y queda todavía por saber si el pendiente con una perla que la reclusa tenía en su celda de Teixeiro el día que fueron a leerle sus derechos y a decirle que estaba siendo investigada por estos hechos es la pareja de otro que encontraron en la mesilla de noche de la víctima. «Pudo habérselo robado a la mujer y ponérselo ella», explica Ferreiro, que apunta a que de la casa faltaban los 400 euros que la nonagenaria solía sacar todos los meses para sus gastos. «Tenía cuatro sobres y guardaba cien euros en cada uno y fue eso lo que desapareció», concluye Ferreiro. Queda ahora también por dirimir por qué, en un primer momento, la muerte se consideró natural si, según explica el penalista, había «signos evidentes de violencia» en la casa. A falta de la autopsia completa, todo apunta a que la víctima murió al ser asfixiada. Es el mismo método que Remedios Sánchez había utilizado para atacar a sus anteriores víctimas, en el verano de 2006.

«El asesinato fue a mediodía, las grabaciones muestran que ella [la investigada] abandona la zona en un taxi», relata Ferreiro, que presume que, desde allí, iría al piso que una entidad religiosa les ofrece a las personas que están de permiso y que no tienen familia en A Coruña. «Sobre las ocho de la tarde, ya cambiada de ropa, hay imágenes de ella entrando en el Bingo de Cuatro Caminos», resume el abogado de la familia de la fallecida, que entiende que hay «alevosía» en la muerte de la nonagenaria, toda vez que era una mujer «frágil» que no se pudo defender del ataque de su agresora y añade que el crimen se cometió «para encubrir el robo».

La acusación particular pedirá también explicaciones sobre la concesión del permiso y adelanta que se están investigando otras posibles desapariciones o fallecimientos de personas mayores coincidiendo con los periodos que Sánchez pasó fuera de prisión.

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