El 'brazo' del hospital de A Coruña en las residencias
Creada con la irrupción del covid para prestar ayuda a personas mayores y con discapacidad institucionalizadas, la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias del área sanitaria es hoy el ‘espejo’ en el que se miran equipos de toda España. Integrada en HADO-Cuidados Paliativos, busca facilitar que los usuarios de residencias sean tratados, siempre que quieran y resulte posible, en esos centros, "que son su hogar"

Usuarias y profesionales de la residencia Bellolar de Palavea, junto a los doctores Laura Gamonal y Fernando Lamelo, en ese centro. / Casteleiro
Con el inicio de la pandemia, el área sanitaria de A Coruña y Cee dio el paso de formar un equipo que prestase ayuda a las residencias de personas mayores y con discapacidad, afectadas ya, en algunos casos, por el covid. Ese fue el «germen» de la Unidad de Coordinación y Apoyo asistencial a Residencias sociosanitarias, un espejo en el que, casi seis años después, se miran compañeros de toda España. Integrada en Hospitalización a Domicilio (HADO), persigue la misma filosofía que ese servicio: ofrecer a los usuarios de las residencias una asistencia sanitaria «integral y personalizada», con niveles diagnósticos, terapéuticos y de cuidados «de rango hospitalario» al calor de esos centros, «que son su hogar».
«La idea es que vengan lo imprescindible al hospital. Solucionar y que estén el mayor tiempo posible en las residencias, porque son sus domicilios, y porque sacar de allí a cualquier persona con fragilidad, comorbilidad y deterioro mental (más allá de que pueda resultarle un suplicio, el andar de aquí para allá en una ambulancia), añade deterioro», resalta el doctor Fernando Lamelo, coordinador de la citada Unidad y responsable del Servicio de HADO-Cuidados Paliativos de la demarcación sanitaria coruñesa, antes de echar la vista atrás para relatar los inicios del proyecto.

Mercedes Domínguez, Fernando Lamelo y Laura Gamonal, junto a un vehículo de HADO-Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias, en el Hospital de Oza (Chuac), en A Coruña. / Casteleiro
«El 24 de marzo de 2020, diez días después de que nos confinasen por el covid, el gerente de nuestra área sanitaria, Luis Verde, y el director asistencial en aquel momento, Antón Fernández, me pidieron que ayudase en el mundo de las residencias. Me dieron un listado de esos centros, y eso era con lo que contábamos en aquel momento. Es decir, prácticamente nada», recuerda el doctor Lamelo, quien, aunque ya «llevaba, profesionalmente, entrando en residencias muchos años», admite que «aquello fue otro tipo de reto».
La Unidad de Coordinación y Apoyo asistencial a Residencias sociosanitarias es hoy un 'espejo' en el que, casi seis años después, se miran compañeros de toda España. Integrada en Hospitalización a Domicilio (HADO), persigue la misma filosofía que ese servicio: ofrecer a los usuarios de las residencias una asistencia sanitaria «integral y personalizada», con niveles diagnósticos, terapéuticos y de cuidados «de rango hospitalario» al calor de esos centros, «que son su hogar»
«En aquellos días, ya llegamos a determinadas residencias, que salieron en la prensa y que tenían casos de covid», expone, sobre «lo que fue el germen de lo que vino después». «A partir de junio de ese mismo año, una vez pasada aquella primera ola de la pandemia, se decidió que era necesario continuar mejorando la coordinación sociosanitaria. Las residencias, tanto públicas como concertadas y privadas, dependen jerárquicamente, por decirlo así, de la Consellería de Política Social, no obstante, el perfil de los usuarios, en los últimos años, ha ido cambiando de un perfil más social a otro con más necesidades sanitarias», remarca.

Los doctores Fernando Lamelo y Laura Gamonal, durante una visita a la residencia Bellolar, en Palavea. | Casteleiro
«Otro punto de vista»
«Empezamos Mercedes Domínguez, enfermera, Rosi Vázquez, personal administrativo y yo como núcleo central de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias, al que se ha unido, desde hace más de dos años ya, la doctora Laura Gamonal, médica especialista en Geriatría», señala el doctor Lamelo. «A partir de ahí, con la experiencia que íbamos cogiendo, vimos que necesitábamos ayudar a las residencias desde otro punto de vista, ya que estos centros se asemejaban a un tercer sector: los usuarios estaban allí, pero parecía que sus profesionales tenían que hacer todo tipo de atención social y sanitaria. El sistema sanitario tenía que mirar más hacia ellos, y ese ha sido el origen de todo lo que hemos ido generando», reitera, acerca de una situación que, insiste, «es un problema en Galicia y a nivel de España».
«El covid nos sorprendió a todos, sin embargo, se puso un dedo acusador sobre las residencias, lo cual fue muy injusto. Se les criticaba desde distintos foros, eran noticia, los medios de comunicación ibais a donde estaba la noticia y parecía que eran culpables de algo, cuando se trata de centros cuyos usuarios tienen mucha fragilidad, mucha comorbilidad [varias enfermedades], están muy agrupados y es normal que haya brotes», considera el coordinador de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias de la demarcación sanitaria coruñesa, con «en torno a 4.200 personas» viviendo en 75 centros de ese tipo, «desde la ciudad de A Coruña y su entorno, hasta Costa da Morte», pero también en concellos como «Curtis, Vilasantar, etc.»
«El covid nos sorprendió a todos, sin embargo, se puso un dedo acusador sobre las residencias, lo cual fue muy injusto. Se les criticaba desde distintos foros, eran noticia, los medios de comunicación ibais a donde estaba la noticia y parecía que eran culpables de algo, cuando se trata de centros cuyos usuarios tienen mucha fragilidad, mucha comorbilidad [varias enfermedades], están muy agrupados y es normal que haya brotes», considera el coordinador de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias de la demarcación sanitaria coruñesa, con «en torno a 4.200 personas» viviendo en 75 centros de ese tipo, «desde la ciudad de A Coruña y su entorno, hasta Costa da Morte», pero también en concellos como «Curtis, Vilasantar, etc.».

El doctor Fernando Lamelo, junto a una usuaria de la residencia Bellolar, en Palavea. / Casteleiro
«Entre ellos, hay viviendas comunitarias pequeñas, con hasta una docena de usuarios; fogares, de hasta 24; residencias de tamaño pequeño y medio; y grandes centros (el de mayor capacidad es la residencia pública de mayores de Oleiros, con más de 280 usuarios). Las pequeñitas tienen uno o dos cuidadores, que son quienes hacen la labor con los usuarios, mientras que las grandes ya cuentan con una serie de profesionales de distinta índole, sanitarios y no sanitarios, que son los que se encargan de dar esa asistencia», detalla el doctor Lamelo, quien subraya que, «lo que no hay que perder de vista» es que, «ya sea en centros públicos, concertados o privados, casi el cien por cien son usuarios con asistencia pública», es decir, «del Servizo Galego de Saúde (Sergas)».
«Allí pueden contar con un médico o una enfermera que realicen una labor magnífica, pero necesitan todo el apoyo e infraestructura del sistema sanitario público, de ahí que empezásemos a desarrollar una tela de araña de recursos sanitarios desde el hospital. También algunos desde Atención Primaria, aunque yo creo que es la pieza que nos falta por mejorar», reconoce, antes de hacer hincapié en que «el sistema tiene que mirar hacia las residencias», cuyas «tres cuartas partes» de usuarios «son personas con deterioro funcional y, sobre todo cognitivo, por demencias u otras causas».
Cronicidad y comorbilidad
«El sistema sanitario tiene un problema con la cronicidad, la comorbilidad y los pacientes altamente complejos. Y la punta de ese iceberg son las residencias, donde se concentra la mayor parte de esa comorbilidad, con usuarios con hasta seis o siete enfermedades crónicas de media, polimedicados y, en tres cuartas partes de los casos, con deterioro mental», insiste el doctor Lamelo, y recuerda que, «en junio de 2020, cuando el gerente del área sanitaria» les solicitó «continuar en la línea» emprendida tres meses antes, su «petición» fue «integrar» al equipo de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias «dentro del Servicio de HADO-Cuidados Paliativos».
«El sistema sanitario tiene un problema con la cronicidad, la comorbilidad y los pacientes altamente complejos. Y la punta de ese iceberg son las residencias, donde se concentra la mayor parte de esa comorbilidad, con usuarios con hasta seis o siete enfermedades crónicas de media, polimedicados y, en tres cuartas partes de los casos, con deterioro mental», insiste el doctor Lamelo
«En la actualidad, nuestro servicio se sustenta sobre tres patas, por así decirlo: la Unidad de HADO, la de Cuidados Paliativos y la de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias. Las tres están relacionadas, y trabajan de forma sincrónica. Es decir, puede ocurrir que los pacientes de HADO sean usuarios de residencias y que, por tanto, los atiendan los compañeros de esta Unidad (que somos todos). En otros casos, puede que esa segunda opinión, esos procedimientos o que, incluso, en las zonas adonde no llega HADO, sea la propia Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias quien se haga cargo. Por ejemplo, si hay que realizar una transfusión, por parte de Hemoterapia, a un usuario de un centro de Betanzos, Carballo o Vimianzo, serán la doctora Laura Gamonal, médica geriatra, y Mercedes Domínguez, enfermera, quienes se encarguen de ello», refiere.
Equipo multidisciplinar
«Dentro de ese tejido, la primera petición fue que la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias no podía ser un ente separado de todo lo demás», prosigue el doctor Lamelo, quien especifica que, «ya en septiembre» de ese mismo año 2020, comenzaron «a ver la necesidad de constituir un equipo multidisciplinar de ayuda» a esos centros sociosanitarios. «Ahí fue cuando se empezó (primero con la Unidad de Medicina Interna, luego con la de Crónicos Complejos), a tejer esa red, con una serie de compañeros (médicos, enfermeras, trabajadores sociales...) responsables de echar una mano a cada residencia, si así lo pedía. En ese equipo contamos con internistas, profesionales de Cuidados Paliativos, HADO, Salud Mental, Trabajo Social, Terapia Ocupacional, Farmacia, Nutrición... Muchos compañeros (seguro que se me olvide alguno) que, en el día a día, ayudan a las residencias, a través de las distintas consultas o peticiones que les hacen», especifica, antes de abordar «otra de las piezas fundamentales» de esa red.
Oza, hospital de base
«A veces, por determinadas circunstancias, los usuarios de residencias tienen que ingresar en el hospital. Hasta 2020, podía ser en todo el Complexo Hospitalario Universitario (Chuac). Entonces, decidimos que, como la mayor parte de este equipo se asienta en el Hospital de Oza, la Unidad de Crónicos Complejos, ubicada en este centro, sería la de referencia para el ingreso de esos pacientes (salvo que este se debiera a patología traumatológica o quirúrgica, en cuyo caso tendrían que ingresar en el Hospital Universitario). Así, los mismos compañeros de Medicina Interna son los que responden la interconsulta, conocen a los profesionales de las residencias y también se ha establecido un vínculo entre ellos muy importante. Saben que pueden acudir a ellos e, incluso, cuando nos llaman, hacemos ingresos directos desde las residencias hasta la Unidad de Crónicos Complejos, a través de un convenio que firmamos con el 061, para evitar que los usuarios de estos centros tengan que pasar por Urgencias», pormenoriza.
«La idea es que los usuarios de esos centros vengan lo imprescindible al hospital. Solucionar y que estén el mayor tiempo posible en la residencia, porque es su domicilio, y porque sacar de allí a cualquier persona con esa fragilidad, esa comorbilidad y ese deterioro mental (más allá de que pueda resultarle un suplicio, andar de aquí para allá en una ambulancia), añade deterioro. No porque haya maltrato, ni mucho menos, sino porque el hospital es un medio más agresivo, desconocido para estas personas, que muchas veces se desubican... Y ahí es cuando vienen las grandes complicaciones», sostiene el coordinador de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias, quien incide en que «las residencias son el hogar» de las personas que viven en ellas
«En la actualidad», continúa el doctor Lamelo, todo este equipo se reúne «una vez al mes» para «establecer las líneas de trabajo y desarrollo», y tiene en marcha «muchos programas y proyectos con las residencias». «La idea es que los usuarios de esos centros vengan lo imprescindible al hospital. Solucionar y que estén el mayor tiempo posible en la residencia, porque es su domicilio, y porque sacar de allí a cualquier persona con esa fragilidad, esa comorbilidad y ese deterioro mental (más allá de que pueda resultarle un suplicio, andar de aquí para allá en una ambulancia), añade deterioro. No porque haya maltrato, ni mucho menos, sino porque el hospital es un medio más agresivo, desconocido para estas personas, que muchas veces se desubican... Y ahí es cuando vienen las grandes complicaciones», sostiene el coordinador de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias, quien incide en que «las residencias son el hogar» de las personas que viven en ellas.

Los doctores Laura Gamonal y Fernando lamelo, junto a una usuaria de la residencia Bellolar de Palavea, durante una visita a ese centro. / Casteleiro
«Por eso vi siempre muy claro que el equipo de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias tenía que integrarse dentro de HADO, puesto que tiene un pie en el hospital y otro en los domicilios. Con lo cual, conocemos muy bien el medio hospitalario, por supuesto, porque partimos del hospital, pero también el medio extrahospitalario que, en este caso, son los domicilios y las residencias», destaca, antes de asegurar que han «incrementado muchísimo el número de pacientes» que ingresan «en HADO directamente desde las residencias».
Reconocimientos
«El médico o el personal de enfermería de la residencia, en muchas ocasiones, nos llama, nos cuenta el problema y nosotros decidimos si la persona en cuestión puede beneficiarse de un ingreso en HADO, si hay que hacer una transfusión allí, poner hierro parenteral, etc... Y cada vez esto crece más. De hecho, el 30-40% de nuestra actividad de HADO, hoy en día, ya son usuarios de residencias, a quienes tratamos en esos centros, siempre que el paciente o la familia quieran. Explicándoles las ventajas de que si, por ejemplo, tienen que tratarse allí de una neumonía poniéndoles un antibiótico, se va a hacer igual, con la misma seguridad asistencial, pero se evitará la iatrogenia de estar en la habitación de un hospital, donde no conoces a los profesionales que te van a atender (que, por muy bien que lo hagamos, somos gente desconocida)», explica el doctor Lamelo, con «más de 30 años» de trayectoria en HADO, quien insiste en que la finalidad del equipo de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias es «trasladar la filosofía de HADO» a esos centros.
«La respuesta de todo el Chuac y de todos los compañeros es fantástica cada vez que realizamos una interconsulta de una persona que está en una residencia pidiendo su colaboración. Creo que es una orgullo para todo el complejo hospitalario lo que tiene aquí. Llevamos ya casi seis años con este proyecto, fuimos pioneros en su momento, y me consta que en otros lugares de Galicia [por ejemplo, en el área sanitaria de Vigo], e incluso a nivel nacional, somos el espejo en el que se miran otros compañeros», reivindica el doctor Lamelo
«Y lo cierto es que la respuesta de todo el Chuac es fantástica cada vez que realizamos una interconsulta de una persona que está en una residencia pidiendo su colaboración. Creo que es una orgullo para todo el complejo hospitalario lo que tiene aquí. Llevamos ya casi seis años con este proyecto, fuimos pioneros en su momento, y me consta que en otros lugares de Galicia [por ejemplo, en el área sanitaria de Vigo], e incluso a nivel nacional, somos el espejo en el que se miran otros compañeros», reivindica el coordinador de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias sociosanitarias del área coruñesa que, en 2023, fue premiada por la Fundación Avedis Donabedian por su «calidad asistencial». «Recibimos esa distinción, que también ayuda, aunque nuestro mayor premio es el reconocimiento de las familias y, sobre todo, de los profesionales de las residencias, que pienso que notan que están acompañados», finaliza.
Prevenir fracturas por fragilidad ósea e impulsar el ‘testamento vital’, entre sus proyectos
La Unidad de Coordinación y Apoyo asistencial a Residencias sociosanitarias del Servicio de Hospitalización a Domicilio (HADO)- Cuidados Paliativos del área sanitaria de A Coruña y Cee tiene en marcha «muchos programas y proyectos», subraya su coordinador, el doctor Fernando Lamelo, «orgulloso de todos ellos». Reivindica, entre otros, «Osteo-RES», una iniciativa «novedosa», iniciada «hace tres años, en colaboración con otros servicios, sobre todo, con Traumatología y Reumatología», que busca «prevenir fracturas por fragilidad ósea» en usuarios de las residencias; el «proyecto de sillas posicionadoras», pionero, también, «a nivel nacional»; o la ambulatorización de «muchos procesos».
«Otra de las cuestiones que hemos impulsado en las residencias sociosanitarias, entre las personas que pueden firmar, son los documentos de últimas voluntades», resalta el doctor Lamelo, acerca de un proyecto «encabezado por el Servicio de Trabajo Social» del área sanitaria que, considera, «es muy importante» ya que, «muchas veces, hay que tomar decisiones».
«Si una persona no puede hacerlo, porque ha tenido un problema médico que le impide estar íntegra, eso pasa a depender del entorno: hijos, hermanos... Y, en ocasiones, hay diferencias de opiniones, lo cual puede llevar a que se tome un camino u otro: el de hacer muchas cosas, que quizás no es el mejor, o el de decir ‘bueno, pues a él le hubiese gustado continuar de esta manera’. Esto lo hemos promovido, de modo que se hace un Documento de Instrucciones Previas para los usuarios de residencias competentes, y también para los propios profesionales de las residencias», expone.
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