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La huella del expresionismo en las fachadas de A Coruña: "No eran solo para una burguesía adinerada, las hay en barrios obreros"

A partir de los años treinta, pero, sobre todo, tras la guerra civil y hasta 1965, se construyeron en la ciudad edificios de estética expresionista que destacan por sus fachadas curvas y su idea de movimiento

A Coruña

Destaca el arquitecto José Ramón Soraluce Blond que el periodo del expresionismo, que se desarrolló en A Coruña entre los años 30 y 1965, es un periodo «muy poco estudiado» desde el punto de vista arquitectónico pero, a la vez, muy interesante, así que, para profundizar en la historia y la razón de ser de ciertos edificios icónicos de la ciudad, aunque no aparezcan todavía en guías turísticas ni cuenten con protección, ha escrito el libro A Coruña expresionista: Arquitectura 1940-1965, que presentará este martes, en un acto público, a las 19.00 horas, en la Domus.

Es una publicación hecha «a modo de catálogo» en la que analiza unas setenta edificaciones relacionadas con este movimiento moderno y que ha «inventariado para su reconocimiento artístico de cara a la posteridad destacando su singularidad arquitectónica» que defiende que «habrá que proteger en el futuro».

La ciudad que se acelera

«El expresionismo fue una corriente que aplicó a la arquitectura los conceptos de la velocidad, de la aceleración, de la vida moderna. La idea de la ciudad que evoluciona rápidamente está muy implantada ya en la sociedad, y los arquitectos empiezan a dotar a los edificios de un aspecto aerodinámico, de movimiento, como si los hubieran pasado por el túnel del viento», explica Soraluce, que destaca que se introduce en la ciudad «una estética nueva en la que todas las grandes esquinas de las manzanas se redondean en consonancia con el movimiento del automóvil, con la estética de los aviones, de los trenes y de los barcos». Era, a la vez, una visión de lo que la ciudad quería ser porque tener un coche era, en aquel momento, «la ilusión de toda la sociedad», un símbolo de modernidad y progreso.

Soraluce destaca que no hay que irse a una calle concreta ni a una zona para encontrar las huellas del expresionismo en A Coruña porque se pueden descubrir en todos los barrios construidos durante este periodo.

Una estética popular y moderna

«No se trata de un modelo de arquitectura selecta o para una burguesía adinerada, hay edificios en el Ensanche, donde los precios de los alquileres eran bastante altos, pero también los hay en los barrios obreros. No tiene nada que ver la estética de la arquitectura con el nivel económico de la barriada en la que se construía», resume Soraluce, que hace hincapié en la palabra alquiler, porque estos edificios fueron construidos para residir en ellos bajo esta fórmula, siguiendo la ley Salmón, que se había aprobado en 1935 para estimular la construcción de viviendas de alquiler. Después de la guerra y ante la devastación del país, la legislación favoreció este tipo de promociones tanto desde la Administración pública como desde la iniciativa privada —con bonificaciones y ayudas—.

Basta con alzar la vista para encontrarse con fachadas curvas que, en su día, fueron viviendas para familias de clase media. «Hay un edificio al inicio de Juan Flórez, cerca de la plaza de Pontevedra, totalmente redondeado, que es impresionante y está inspirado en el cine Capitol de Madrid, en la entrada de la Gran Vía, entonces, esta imagen del edificio, lo que hace es transformar a la calle Juan Flórez en la Gran Vía de A Coruña», relata Soraluce, que destaca que hay también «otro tipo de expresionismo que resalta las figuras geométricas» y que, de esa corriente, hay también un ejemplo «espectacular» en la ciudad, la iglesia de San José, en Os Mallos, que llama la atención por su forma triangular.

Para el autor, estos edificios, aunque modernos, tendrán que «empezar a ser estudiados y catalogados por ser singulares» y por ser testigos de la época en la que fueron construidos y cuyas técnicas están siendo ya reinventadas y reinterpretadas en las construcciones contemporáneas. «Hay constantemente una vuelta a corrientes ya pasadas que tuvieron éxito y que, de repente, vuelven a ponerse de moda», sentencia Soraluce.

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