Quince años de humedad y cinco concursos desiertos en un edificio de A Coruña: «La gente está desesperada»
El inmueble de los números 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, con 160 viviendas y construido por el Gobierno gallego, lleva años sufriendo filtraciones y esperando por la obra definitiva de rehabilitación

RAC
«Chóvenos na casa». Fue el lema que los vecinos de la calle Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, colgaron de sus ventanas para sacar afuera lo que pasaba dentro. Nada menos que lo que anunciaban: humedades por todas partes, goteras, chorros de agua que corren por las paredes. Un mal que padecen, especialmente, los vecinos de los novenos pisos, pero que también afecta a zonas comunes, y que ya comienza a bajar hacia plantas más bajas. Así llevan quince años, entre cubos. «Llevaba dos meses aquí cuando esto se inundó por primera vez», cuenta Marián, vecina de una de las viviendas, mientras señala las manchas negras de moho que mantienen inutilizada una de las habitaciones de su hogar. Quince años en los que los vecinos del inmueble que construyó la Xunta, y que ocupa los 15, 17, 19 y 21, han visto pasar cinco concursos públicos para reparar las deficiencias, que, uno a uno, fueron quedando desiertos.
Los vecinos de los 160 pisos del edificio, algunos propietarios y otros inquilinos del Gobierno gallego o el local, conviven con estas filtraciones sin una solución definitiva a la vista. El último de los cinco procedimientos convocados fue negociado sin publicidad, lo que permite a la Xunta contactar directamente con empresas, pero la única compañía con la que se habló pidió 1,63 millones de euros por la obra, frente a los 752.000 que ofrecía el Gobierno gallego. La Xunta, que tenía este dato en julio, dio ahora por cerrado el concurso.

Maite Orduña, portavoz de los vecinos, con las deficiencias del rellano de uno de los bloques. / C. PARDELLAS
«Hay un compromiso por parte de la Xunta, ha sido súper colaboradora con nosotros», defiende la vecina Maite Orduña, que añade que, desde el Ejecutivo autonómico, han estado «trabajando duramente» para solucionar la situación pero «no encuentran empresa». Las compañías del sector, afirma Orduño, prefieren hacer obra nueva que rehabilitaciones, y si tienen que realizar reparaciones en edificios ya existentes, se van antes al sector privado que al público. Orduña, como puente entre el Gobierno gallego y los vecinos, apela a la complejidad de la intervención y a los plazos administrativos, pero hace suyo el padecimiento de los residentes más afectados. «Hay una clara voluntad de la Xunta de arreglarlo. La comunicación es constante a cualquier hora del día. Ahora preparan el sexto concurso, ya vino por aquí un técnico, y creen que saldrá a principios de año, pero también entiendo a las familias. La gente está desesperada después de tanto tiempo, no entienden la dilación», lamenta Orduña.
La Xunta no ha respondido a las preguntas de este diario acerca de si sacará un nuevo concurso y de por qué fracasaron los anteriores, pero la vecina confía en que habrá una nueva licitación y añade que el Gobierno gallego está trabajando para corregir algunas de las deficiencias más evidentes antes de este. «Ahora mismo el punto problemático es el portal 17», explica la vecina, donde «están desbordados» y cae «mucha agua», también en viviendas. El tiempo, con abundantes lluvias, empeora la situación, y también complica las reparaciones, señala Orduña, que explica que cuando se planteó realizar sellados en las cubiertas le dijeron que no se podía trabajar con este tiempo, porque los obreros «no pueden trabajar si el material no se seca». El Gobierno gallego ya había realizado algunas obras menores para tapar agujeros, y esta misma semana envió profesionales para acometer reparaciones de emergencia, pero no se pudo hacer nada. «Sale agua a borbotones por el punto de luz del descansillo y está rajándose todo el techo. El caño de la escalera no tiene luz porque tenemos el machete bajado, porque salta. Las empresas no pueden subir al tejado porque el acceso es por una claraboya y con esta lluvia no se puede», explica la vecina, que también hace referencia a casos de «problemas respiratorios» o de piel que ya padecen algunos residentes como consecuencia de la convivencia con exceso de humedad.
Precios congelados
La Xunta sacó por primera vez la obra a concurso en diciembre de 2023. Estaba abierto a cualquier constructora, y ofrecía unos 673.000 euros por acometer tanto la reparación del tejado como la reparación de las humedades. Ninguna compañía se presentó, y en febrero de 2024 el Gobierno gallego subió la suma a 926.000 euros en una nueva convocatoria, que, una vez más, resultó fracasada. En junio de 2024 sacó una licitación en la que se reducía el precio a unos 752.300 euros, pero rebajaba los trabajos a simplemente la reparación del tejado. Nadie se presentó.
En los últimos dos intentos, la Xunta abrió procedimientos negociados sin publicidad, que le permiten dirigirse específicamente a empresas. En un procedimiento abierto en abril de este año, según la documentación hecha pública por el Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS), se aceptó a un licitador, pero «no contaba con la clasificación adecuada para ejecutar las obras». Este 2 de julio empezó un expediente de contratación y la única oferta más que duplicó el precio ofrecido, es decir, los mismos 752.300 euros que en las pasadas convocatorias.
Por las condiciones del concurso, no se pueden aceptar ofertas que suban el precio en relación al de base, así que el 17 de julio se propuso la inadmisión de la propuesta. Por algún motivo, la resolución por la que se declara desierto el expediente tardó meses, y se firmó el 19 de noviembre.
"Chóvenos na casa"
En septiembre de 2024, cansados de la situación, los vecinos colocaron pancartas con el lema “Chóvenos na casa”, para ilustrar la situación por la que pasan desde hace años. Los carteles lucían en las ventans y también llegaron a concentrase delante de sus portales.

Quejas en los pisos sociales de Novo Mesoiro por goteras y humedades: "¡Chóvenos na casa! / Iago López
También recogieron centenares de firmas. Ha pasado más de un año y, con la llegada del invierno y pese a las obras de urgencia, hay problemas que no se han podido solucionar.
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