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Entrevista | Agustina Guerrero Ilustradora y diseñadora gráfica que publica el libro 'Hoy'

Agustina Guerrero: «Damos por sentada la vida y con este ritmo frenético, se nos escurre»

Presentó en A Coruña su novela gráfica 'Hoy', en la que invita a frenar y disfrutar del presente

Agustina Guerrero, en la FNAC de A Coruña

Agustina Guerrero, en la FNAC de A Coruña / Casteleiro

A Coruña

En este mundo que va tan rápido, ¿este libro es un recordatorio de que hay que bajar el ritmo y disfrutar del presente?

Absolutamente. De hecho, considero que recordarlo, frenar cada tanto y repetir, incluso como un mantra, que esto no es para siempre hace que cada día se aprecie más.

¿Que ha visto o vivido que le ha llevado a crear Hoy y hacer esta reflexión?

Este libro nació de una necesidad personal a raíz de la muerte de un amigo. Yo ya había empezado a escribirlo, pero no se llamaba así ni tenía este guion, iba a ser un libro con un alto porcentaje de ficción. Su pérdida hizo que diera un timonazo y necesitara hacer un libro que fuese una oda a la vida, al valor de lo cotidiano y lo simple. Honrar los días simples.

¿Es más fácil darse cuenta de la importancia de vivir el presente si se sufre una pérdida cercana? ¿La mirada es otra?

A mí me pasó que sí. Siento que damos por sentada la vida y que con este ritmo frenético en el que vivimos, se nos escurre. Si algo es una certeza es la muerte. Ser consciente de que está ahí, al menos a mí, me hace vivir desde otro lugar. No con miedo, sino utilizándola como un motor para apreciar lo que tengo.

¿Es también su particular homenaje a su segunda casa, Barcelona?

Es un homenaje, sí, absolutamente. Es la ciudad que me acogió, la ciudad en la que elegí formar mi familia. También quería mostrar una Barcelona diferente a la que se suele conocer: más íntima, la ciudad que yo habito y recorro, con su gente, sus tiendas de toda la vida…

¿Cuántas veces ha recorrido esas calles y lugares de las que habla en el libro sin reparar en ellas?

Muchísimas. De hecho, desde que salió el libro, cada lugar que aparece en sus páginas tiene hoy otro sentido. Cada vez que veo la estatua de los jardines del Laribal por ejemplo, me emociono. Con esto quiero decir que, para que un lugar, una fachada o un árbol se convierta en especial, hace falta algo: una intención. Mirar con intención, con una mirada activa y amorosa.

¿Le ha costado ser alguien que quiere controlarlo todo y a la vez intentar dejarse llevar?

Muchísimo. De hecho, acepto que soy y seré una persona controladora; lo que ocurre es que serlo en exceso, cada día y a todas horas, es agotador. Por eso ahora busco cosas que me saquen de ahí: estar con las plantas, viajar en furgoneta…

Eso que dice la protagonista de "mi cabeza no descansa", se lo he escuchado a más mujeres que hombres. ¿La carga mental es diferente?

Sí. Siento que venimos de tantísimas generaciones de mujeres que han cargado con todo lo que implica el hogar, que esa manera de pensar sigue activa en nuestra mente, a pesar de que, al menos en mi caso, las tareas estén repartidas. El pensar tanto, ese desgaste mental, me lo llevo yo.

¿Nos enseñaron a que no hacer nada es una pérdida de tiempo? ¿Cambiará eso?

A día de hoy, incluso después del trabajo interior que he hecho, a veces, cuando me permito no hacer nada, me invade la culpa. Justamente porque nos enseñaron que debemos ser productivos, activos, y salir de esa idea es muy difícil. Y desde luego, hoy en día permitirnos no hacer nada ya me parece un acto revolucionario.

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