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50 años de memoria histórica en A Coruña: lo que se hizo y lo que queda por hacer

Hitos y sombras de la aplicación de una ley que avanza más lentamente de lo deseado en la ciudad

Un hombre homenajea a Millán Astray ante su estatua, retirada en 2010

Un hombre homenajea a Millán Astray ante su estatua, retirada en 2010 / VICTOR ECHAVE

A Coruña

En medio siglo desde el final de la dictadura, el espacio público de A Coruña, plagado en 1975 de honores y símbolos de la dictadura y su represión, ha ido entrando en la normalidad democráctica, en un proceso que, para el memorialismo, ha dejado grandes hazañas, pero que ha avanzado más lentamente de lo deseado. Este reportaje repasa 50 años de memoria histórica en A Coruña, con hitos como la retirada de la estatua de Millán Astray u otros nombres franquistas del callejero, la inauguración de honores y monumentos a los represaliados, pero que deja cuentas pendientes como la identificación de las víctimas de la fosa de San Amaro, la recuperación de la casa Cornide o los espacios que quedan por resignificar

2001. Monumento a los fusilados en el Campo da Rata. Con el comienzo del milenio, el Concello inaugura el memorial elaborado por Isaac Díaz Pardo en el Campo da Rata, muy cerca de la Torre, en homenaje a las personas fusiladas en el lugar tras el alzamiento de 1936. Se trata del primer gran gesto institucional de reconocimiento de las víctimas en el espacio público coruñés, al que le seguirían otros homenajes como la inauguración de calles en honor a represaliados, como la dedicada a los Hermanos de la Lejía, que presentó Francisco Vázquez en 2002.

Isaac Díaz Pardo ultima el monumento del Campo da Rata. |  V. Echave

Isaac Díaz Pardo ultima el monumento del Campo da Rata. | / V. Echave

2004. Nace la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña (CRMH), que se convierte en actor central del movimiento memorialista en la ciudad. Desde entonces ha organiza numerosos actos, rutas, publicaciones y ejerce presión política para señalizar lugares de represión. También es un actor clave en procesos como la recuperación del pazo de Meirás, en Sada, la pugna por la titularidad de la casa Cornide o por que se complete la retirada de símbolos y honores franquistas del callejero de la ciudad. «A CRMH nace con tres obxectivos fundamentais, que forman parte do seu ADN: a investigación e o coñecemento da verdade, que aí ten un bagaxe importante. Por outra banda, a reivindicación, a demanda e a denuncia contra a impunidade do franquismo, para non darlle normalidade. A terceira é a divulgación, para que a sociedade coñeza esta verdade. Os fins son verdade, xustiza e reparación», explica su actual presidente, Carlos Babío.

2007.Inauguración de la Casa Casares Quiroga. En 2001, el Gobierno local adquirió el número 12 de la calle Panaderas, la vivienda en la que residió el presidente del Gobierno de la II República, y nació su hija, la actriz María Casares. Tuvo que pasar más de un lustro, con múltiples retrasos en la finalización de los trabajos de rehabilitación y musealización, para que pudiese ser reabierta como museo. «La casa de la infamia pasa a ser la casa de la memoria», proclamaba entonces el alcalde, Javier Losada, durante el acto de inauguración al que la nieta del político exiliado, Esther Varela, asistió emocionada al recordar a un hombre «ilustrado y cosmopolita que siempre defendió la libertad, la laicidad y la solidaridad con los pobres».

Inauguración, en 2007, de la casa Casares Quiroga. |  Carlos Pardellas

Inauguración, en 2007, de la casa Casares Quiroga. | Carlos Pardellas

2008-2010. Van aumentando los honores a represaliados de la Guerra Civil y la dictadura en la ciudad, con la inauguración de los monumentos a los muertos de O Portiño, el memorial Xermolos de Paz e Liberdade, en el Paseo Marítimo, de la mano de la CRMH, o el homenaje a Alexandre Bóveda impulsado en la plaza José Toubes por la asociación cultural del mismo nombre. En 2010 se ejecuta la retirada de la estatua de Millán Astray. Un 22 de enero, casi de madrugada y con poca publicidad, una empresa arrancó la efigie del fundador de la Legión de la plaza que hasta entonces llevaba también su nombre. Empezaba así el Ayuntamiento a dar cumplimiento a los acuerdos plenarios sobre la retirada de simbología en la ciudad y dejaba una de las imágenes más poderosas del proceso: la figura del militar, envuelta en una lona negra, siendo levantada de su pedestal por una grúa.

2015-2019. El Gobierno local lanza Primavera da Memoria, una campaña para dar impulso al cambio de nombres de vías dedicadas a dirigentes del régimen y retirar placas y escudos, que comenzó con el cambio de nombre de la plaza Millán Astray por As Atochas, en un emotivo acto que contó con descendientes de represaliados y que el entonces alcalde, Xulio Ferreiro, presentó como «fin de A Coruña como capital de la simbología franquista». En el mismo período se constituye el Consello Municipal da Memoria Democrática, un órgano consultivo con asociaciones, historiadores y el Instituto José Cornide, concebido como herramienta para diseñar políticas públicas en este ámbito. «As retiradas dos nomes de Millán Astray ou General Sanjurjo sen dúbida foron dos xestos máis recoñecidos. Tiveron tamén rexeitamento da sociedade máis reaccionaria da Coruña. Rexeitamentos á normalidade democrática que, como pasa hoxe, co desenvolvemento do tempo son complicados de entender», valora Babío.

Retirada de la estatua de Millán Astray

Retirada de la estatua de Millán Astray / EDUARDO VICENTE

2019. El Instituto Cornide elabora un informe, bajo encargo del Concello, en el que propone retirar honores y distinciones a 14 figuras vinculadas con la dictadura, entre ellas Pedro Barrié de la Maza, Alfonso Molina o Calvo Sotelo, aunque varios siguen pendientes.

2021. La casa Cornide, símbolo del expolio franquista en la ciudad y que a día de hoy sigue en manos de los Franco, es declarada Bien de Interés Cultural. En 2018, el pleno aprobó estudiar vías para su recuperación y el Concello impulsó informes históricos, artísticos y jurídicos para reclamar su titularidad, vendida en 1962 al entorno de Franco en una subasta municipal. La Xunta declara BIC el palacete en 2021 de forma provisional, que se vuelve firme en 2023, lo que obliga a la familia Franco a abrirla al público varios días al mes. Tras multas y recursos, en 2025 se abre por primera vez a visitas guiadas, pero la familia propietaria dejó todas las estancias vacías antes de su apertura.

2024. Solicitud de nuevos Lugares de Memoria Democrática. El Concello pide al Estado que la casa Cornide, la Casa Museo Casares Quiroga y el entorno de la Torre de Hércules, con enclaves como el Campo da Rata o la prisión provincial, fueran declarados Lugares de Memoria Democrática, solicitudes que siguen pendientes de incoación estatal.

Las cuentas pendientes

Recuperar la casa Cornide.

A pesar de los múltiples compromisos públicos del Ayuntamiento para reclamar su titularidad en los tribunales, el palacete de la Ciudad Vieja sigue hoy siendo propiedad de la familia Franco. El Gobierno local estudia la forma de anular los acuerdos plenarios que cristalizaron en la subasta a través de la que la mujer de Franco, Carmen Polo, se hizo con la casa. La alcaldesa, Inés Rey, admite que el proceso es complejo, y los memorialistas urgen avances. «O Concello segue sen presentar esa demanda que comprometeu para reivindicar a súa devolución. A tardanza, a constante demora na reclamación entorpece a súa recuperación», lamenta Babío.

Manifestación ante la casa Cornide por su devolución. |  Casteleiro

Manifestación ante la casa Cornide por su devolución. | / Casteleiro

Los restos de Franco en el callejero

Cinco años después de la publicación del informe del Instituto José Cornide, este sigue sin aplicarse en su totalidad. En A Coruña siguen existiendo decenas de símbolos franquistas, entre calles, placas, retratos, distinciones honoríficas o escudos. En 2025, el pleno aprueba aplicar la Ley de Memoria Democrática y retirar esos honores, y el Consello de Memoria se reactiva tras varios años sin reunirse, pero los cambios tardan en reflejarse sobre el callejero. «Este proceso de normalización de espazos públicos está paralizado, e incúmprese de xeito consciente e decidido. É un caso singular nunha cidade gobernada polo PSOE», lamenta Carlos Babío. El informe hace referencia a 14 espacios y símbolos cuya retirada se considera prioritaria, ya que incumplen de forma manifiesta la Ley de Memoria Democrática. Entre estos honores, se reclama la retirada del título de Hijo Adoptivo de A Coruña a Manuel Fraga Iribarne, honor que le fue otorgado «en calidade de ministro franquista, non de presidente da Xunta», matiza Babío. Otras prioridades son la calle dedicada a Sergio Peñamaría del Llano, alcalde de A Coruña entre 1959 y 1963, y que participó activamente en la represión contra republicanos en la comarca de Valdeorras. Desde O Barco se instó repetidamente al Concello a que retirara la calle. «Ten as mans manchadas de sangue, está contrastado que actuou contra demócratas», señala Carlos Babío. El banquero Pedro Barrié de la Maza y el alcalde Alfonso Molina, que dan nombre a otras calles principales de la ciudad, son otros honores que quedan pendientes. «Son incompatibles coa Lei e coa memoria democrática. As honras a Barrié de la Maza na cidade non son poucas», recuerda el presidente de la CRMH.

Fosas por abrir y víctimas por honrar

Una investigación elaborada por Rubem Centeno, descendiente de un represaliado del franquismo, en el cementerio de San Amaro, ha permitido identificar a centenares de víctimas, pero todavía faltan pasos en la exhumación, identificación y señalización exhaustiva. La CRMH sigue recibiendo casos de familias que buscan a parientes desaparecidos o que piden reconocimiento, una tarea para la que la entidad pide apoyo institucional. «Todas as semanas recibimos moitos correos de xente que busca. Chegaron mesmo de Inglaterra, porque hai moitos represaliados que remataron no exilio alí. Estamos case desbordados, porque non hai ninguén na administración pública actualmente que poida recoller estas demandas», señala Centeno, que asegura que la investigación sobre la fosa de San Amaro presentada hace un año «caeu en saco roto» para el Estado, sin un plan a la vista que reconozca a las víctimas identificadas o ayude a avanzar en su reparación. El tiempo corre en contra de quienes siguen buscando a sus muertos. «Hai moita propaganda cos 50 anos de liberdade, pero falta que se plasme nunha política real de memoria. A Lei contemplaba un banco de ADN, que sería fundamental para poder identificar a xente que se exhuma. A día de hoxe non o hai, moitos dos familiares que quedan son maiores e están xa morrendo. No hai tampouco un censo, nin unha política integral que permita abordar estes temas», comenta Rubem Centeno. Se calcula que en la fosa de San Amaro hay unas 300 personas, muchas de ellas, nombres relevantes de la resistencia antifranquista en la ciudad, sobre la que todavía pesa la losa del desconocimiento. Una anomalía democrática que sitúa a A Coruña y a Galicia en desventaja con respecto a otros enclaves del Estado. «Estamos moi por detrás. O mapa de fosas do Estado documenta 350 en Navarra para 3.500 represaliados, en Asturias hai 400 fosas documentadas para 4.000 represaliados. En Galicia hai 5.600 represaliados, e unicamente 100 fosas documentadas. Non coñecemos aínda a dimensión da represión, non está documentada», lamenta Centeno.

Un futuro para la prisión provincial

La antigua prisión provincial, junto a la Torre, un espacio clave de represión franquista en la ciudad, continúa presa de un imparable deterioro —producto de un conflicto judicial enquistado entre Concello y Estado que se remonta dos décadas— y sin proyecto sobre la mesa: ni recuperado como equipamiento público ni resignificado como espacio memorial. Su uso futuro como espacio de reparación o centro de interpretación es uno de los debates sobre la mesa en materia de memoria histórica.

Estado interior de la prisión provincial. |  Casteleiro

Estado interior de la prisión provincial. | / Casteleiro

Homenaje a los Hermanos de la Lejía.

Los militantes socialistas Bebel, Jaurés y France, conocidos como Hermanos de la Lejía, fueron fusilados en el Campo da Rata al inicio de la Guerra Civil. Recientemente, la investigación de Rubem Centeno localizó sus restos en la fosa de San Amaro. Selva García, hija del único hermano represaliado que logró sobrevivir, José (alias Pepín), criada en el exilio argentino que dio refugio a su padre, visitó la ciudad en 2018 por primera vez, decidida a honrar su memoria. La descendiente donó al Concello un monumento elaborado por Ramón Conde —que ella costeó íntegramente— que el Ayuntamiento aceptó pero que sigue sin instalar. La estatua espera desde hace cinco años su colocación en un lugar simbólico, cerca de donde fusilaron a los hermanos, y la donante, de avanzada edad —cuenta con 85 años en el momento— teme no vivir para verla inaugurada. Inicialmente, el Ayuntamiento cedió a Selva García la rotonda que baja hacia San Amaro, en el paseo marítimo, para colocar el homenaje, pero más tarde, tras un cambio de parecer «por cuestiones técnicas», que añadió demora al proceso, se decidió por el parque Carlos Casares, tras la prisión provincial. El Concello asegura que, una vez recibido el visto bueno de Patrimonio de la Xunta, la estatua se colocará.

Detalle de la estatua a los hermanos de la Lejía

Detalle de la estatua a los hermanos de la Lejía / José Luis Roca

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