El vigilante del Hospital de Oza, en A Coruña, que perdió parte de la oreja por el mordisco de un paciente: "Se podría haber evitado"
Trataba de reducir al enfermo, que se mostraba agresivo y no estaba sedado, según la víctima
“Parece que somos los que tenemos que estar ahí para recibir los golpes y por ahí yo no paso”, advierte el agredido
La dirección del hospital indica que es un problema de la empresa que presta el servicio en el centro

Concentración ante el Chuac el pasado febrero por la agresión a un vigilante y un enfermero. / Iago López
Un vigilante de seguridad del Hospital de Oza sufrió este sábado una agresión por parte de un paciente de Psiquiatría que le mordió y le arrancó el lóbulo y parte del cartílago de la oreja derecha cuando intentaba inmovilizarlo debido a su estado agresivo. El suceso ocurrió a las 09.00 horas, cuando el enfermo “se puso muy agitado, empezó a dar golpes a patadas en la pared de su habitación y la enfermería decidió llevarlo a contención”, según el vigilante, Luis Zapata, quien explicó a este periódico que cuando ya había sujetado al hombre “giró la cabeza y me mordió la oreja”.
Zapata, quien recibió 50 puntos de sutura en la oreja, detalló que el viernes por la tarde este paciente “ya había tenido un altercado porque quería bajar a fumar y empezó a lanzar las sillas del comedor contra los otros pacientes y las enfermeras”, pero que “la única medida que se le puso fue que estuvo en una habitación sin medicación ni nada”.
El vigilante aseguró que no había tenido problemas anteriores con este paciente, de nacionalidad extranjera y consideró que la agresión “se podría haber evitado si tuviéramos dotación como el gel de pimienta, con el que no te tienes que acercar a la persona, ya que se le echa en la cara y el paciente no tiene ningún trauma”. Zapata explicó que al intentar reducir a una persona “puedes producirle un trauma o luxarle una muñeca, pero con el gel de pimienta, se queda inmovilizado, ya que está pendiente de sacárselo de los ojos y es mucho más fácil reducirlo y medicarlo”.
La dirección del Chuac, en el que está integrado el Hospital de Oza, indicó a este periódico que está “atendiendo la situación, se pedirá información a los responsables clínicos y se valorara el contexto”, a lo que añadió que el servicio de seguridad del centro depende de una empresa externa, a la cual asegura que debe exponerse este problema.
“Cada ámbito de actuación tiene sus propios protocolos, normas y reglas que vienen determinados por los expertos, no por nosotros”, señaló la dirección del complejo, que aseguró que se disponen de “medios acordes al ámbito de desempeño de la actividad de seguridad”.
Según el vigilante agredido, los profesionales de la seguridad no cuentan con los medios necesarios “porque el hospital no quiere” porque “en Santiago sí que los utilizan o los llevan. No es que los tengan que utilizar, pero los portan”. También explicó que en el pasado los vigilantes han sufrido otras agresiones como “mordiscos, patadas, golpes y puñetazos” y que la dirección del hospital nunca tomó medidas.
“Los pacientes no pueden ir a contención porque Sanidad dice que contención cero, pero ¿cómo haces con un paciente agresivo que viene de la cárcel sin medicar?”, destacó Zapata, para quien su agresor le mordió “sabiendo que me quería morder. No es alguien que esté enajenado mentalmente y de repente haga algo, porque antes de que fuéramos a reducirlo dijo que iba a sacar ojos gritando en su idioma”.
También reprocha que los vigilantes tengan que trabajar sin defensas “porque según la dirección del hospital es intimidante para un paciente”, a pesar de lo cual aseguró que vigilantes y enfermeros han sufrido agresiones en dependencias del Chuac. “Parece que somos los que tenemos que estar ahí para recibir los golpes y por ahí yo no paso”, advirtió el agredido.
Zapata manifestó encontrarse ahora “bien dentro de lo que cabe”, pero que la noche del sábado apenas durmió y siente dolor en la oreja. A pesar de la agresión afirmó que piensa seguir trabajando como vigilante porque lleva 25 años en esta profesión, pero que si vuelve a Psiquiatría “tendrá que ser con alguna medida, porque no voy a ir otra vez a pelo”.
USO y UGT reclaman "medidas inmediatas"
Los sindicatos USO y UGT exigieron este domingo a la Consellería de Sanidade y al Sergas que adopten «medidas inmediatas, reales y efectivas» para evitar casos como el ocurrido el sábado en el Hospital de Oza. Para ambas centrales, «esta agresión no es un hecho aislado ni imprevisible», sino la consecuencia «de la falta de decisiones y de avances efectivos por parte de la administración sanitaria», de la que dicen que fue advertida sobre estas situaciones.
Los dos sindicatos destacan que mantuvieron encuentros con la consellería para «intentar activar un proceso de negociación sobre la seguridad en los centros sanitarios» y las condiciones del servicio de vigilancia en ellos, pero que el proceso «quedó en paréntesis, sin calendario, sin concreción y sin medidas aplicadas», por lo que reclaman que se reactiven las negociaciones, como ya solicitaron formalmente el pasado octubre al reiterar las propuestas sobre esta materia que habían planteado.
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