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Las farmacias de A Coruña, aliadas frente a la violencia machista: «Aquí las víctimas van a ser escuchadas y apoyadas»

«La cruz verde es un lugar seguro», reivindica Blanca González, propietaria de una de las boticas coruñesas integradas en la red de ‘Puntos Violeta’ de ayuda a mujeres que sufren malos tratos

Paula Abelleira, a la izquierda, y Blanca González, en la farmacia Orillamar 54, en A Coruña.

Paula Abelleira, a la izquierda, y Blanca González, en la farmacia Orillamar 54, en A Coruña. / Casteleiro

A Coruña

Hace unas semanas, en el concello lucense de Riotorto, varias farmacéuticas detectaron que una mujer inmigrante que apenas dominaba el idioma podía estar sufriendo violencia machista. Con anterioridad, ya la habían acompañado al centro de salud para echarle una mano con trámites y traducciones. Con el tiempo, la mujer se sintió lo suficientemente confiada como para pedir ayuda en la botica. El equipo del establecimiento sanitario activó, entonces, el ‘Protocolo de abordaje de la violencia machista desde las farmacias comunitarias’, y contactó con Servicios Sociales y la Guardia Civil, que intervino de inmediato. El agresor fue arrestado y la víctima pasó a estar protegida.

«La cruz verde de las farmacias es también un lugar seguro donde las mujeres que sufren violencia machista van a ser escuchadas y apoyadas», reivindica Blanca González, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña y propietaria de la farmacia Orillamar 54. Una de las boticas coruñesas integradas en la red de más de 14.000 establecimientos sanitarios de ese tipo que ya funcionan como Puntos Violeta en toda España y que, por tanto, pueden ser un «refugio» para las mujeres víctimas de malos tratos.

«La farmacia es el establecimiento sanitario adonde vamos a recoger nuestra medicación y a pedir consejo de salud, pero también somos un punto muy cercano, accesible y, sobre todo, confiable», subraya González, quien recuerda que las boticas comenzaron a funcionar, «ya de forma un poco más protocolarizada», como «espacios seguros» frente a la violencia machista «durante la pandemia», cuando «muchas de las mujeres víctimas de malos tratos estaban, además, confinadas con sus agresores»

Blanca González

— Vocal de la Junta de Gobierno del COFC y propietaria de la farmacia Orillamar 54, integrada en la red de 'Puntos Violeta'

«La farmacia es el establecimiento sanitario adonde vamos a recoger nuestra medicación y a pedir consejo de salud, pero también somos un punto muy cercano, accesible y, sobre todo, confiable», subraya González, quien recuerda que las boticas comenzaron a funcionar, «ya de forma un poco más protocolarizada», como «espacios seguros» frente a la violencia machista «durante la pandemia», cuando «muchas de las mujeres víctimas de malos tratos estaban, además, confinadas con sus agresores».

'Mascarilla 19', un «código de control» todavía vigente

«Como uno de los pocos lugares a los que podían acudir eran las farmacias, los ministerios de Igualdad y Sanidad, en colaboración con el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, desarrollaron un primer protocolo de abordaje de la violencia machista desde estos establecimientos, denominado Mascarilla 19. Hoy continúa vigente, de modo que las mujeres que estén sufriendo malos tratos pueden solicitar ayuda, en su farmacia más cercana, pidiendo una ‘mascarilla 19’. Digamos que es un ‘código de control’ que ya identificamos. A partir de ahí, hablaremos con ellas en una zona reservada, siempre que sea posible, para exponerles qué recursos de ayuda tienen a su alcance, derivarlas al lugar más adecuado o avisar a las autoridades, si es el caso», detalla esta farmacéutica, antes de apuntar que los Puntos Violeta son una evolución de ese protocolo primigenio, gestado en lo peor del covid.

Blanca González, en su farmacia de la calle Orillamar, con un cartel con el distintivo de 'Punto Violeta'.

Blanca González, en su farmacia de la calle Orillamar, con un cartel con el distintivo de 'Punto Violeta'. / Casteleiro

«Es un distintivo que indica que los profesionales de esas farmacias también nos formamos para estar más sensibilizados y poder identificar, con mayor facilidad, e incluso casi precozmente, situaciones de violencia machista», especifica, sobre un proyecto que capacita a los farmacéuticos para «detectar señales de riesgo» en usuarias habituales de sus establecimientos, y que también ofrece «información clara» sobre «recursos de ayuda y teléfonos de asistencia» para poner a disposición de posibles víctimas de malos tratos.

Recursos disponibles para «cada una de las situaciones»

«Hay bastantes recursos para cada una de las situaciones en las que pueden estar: mujeres inmigrantes que ni siquiera conocen bien el idioma, embarazadas o con niños a su cargo, sin trabajo (entonces, existe esa violencia también económica, que quizás les impide abandonar el hogar)...», pormenoriza González, quien destaca que las farmacias también participan en la iniciativa No caminas sola, de la Delegación del Gobierno, destinada a peregrinas que hacen el Camino de Santiago «y puedan sentirse intimidadas o en peligro».

Las farmacias también participan en la iniciativa 'No caminas sola', de la Delegación del Gobierno, destinada a peregrinas que hacen el Camino de Santiago «y puedan sentirse intimidadas o en peligro»

«La violencia machista continúa siendo una realidad, muchas veces, invisible. Por tanto, todo lo que facilite pedir ayuda, o dar conocimiento sobre cómo hacerlo, y sobre los distintos recursos que las posibles víctimas tienen a su alcance, sea bienvenido», finaliza.

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