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Manolo Losada se jubila tras más de 30 años de ‘racioncita’

Con las palabras que a diario les decía a sus estudiantes pegadas en las paredes se despidió el colegio Calasanz de Manolo Losada, su profesor de Educación Física durante 33 años. Este viernes se jubiló de dar clase, pero no del deporte

El profesor Manolo Losada, abajo, con estudiantes de Segundo de Bachillerato del colegio Calasanz, antes de su jubilación. | Cedida por Colegiocalasanzcoruna

El profesor Manolo Losada, abajo, con estudiantes de Segundo de Bachillerato del colegio Calasanz, antes de su jubilación. | Cedida por Colegiocalasanzcoruna

A Coruña

Manolo Losada siempre tuvo una pasión: el deporte; un sueño, ser futbolista y «una segunda opción», ser profesor de Educación Física y consiguió que todas se hiciesen realidad, así que, este viernes, cuando la comunidad educativa del colegio Calasanz le despidió entre aplausos y abrazos y con las paredes adornadas con las frases que durante más de treinta años dijo en las clases, no podía hacer más balance que el de sentirse «afortunado» por haber podido desarrollar su vocación.

«Mi máxima aspiración siempre ha sido ser buen compañero, mantener una actitud positiva y querer y respetar a mis alumnos y alumnas y que ellos me quieran y me respeten a mí», explica Losada, después de 33 años en el mismo centro, enfrentándose siempre a cada curso con el objetivo de que los estudiantes adquiriesen hábitos deportivos, que su asignatura no fuese una materia más que aprobar para pasar de curso sino que calase en sus vidas la rutina de hacer deporte para «encontrarse y sentirse mejor».

Losada, natural de Sada, estuvo durante once años en las categorías inferiores del Dépor y llegó a debutar en San Mamés con 17 años, después jugó en el Compostela, en el Sada y, más tarde, cambió las botas por el silbato y la pizarra de entrenador. «Siempre estuve ligado al fútbol, porque es mi pasión, pero yo agradezco mucho a los Padres Escolapios la oportunidad que me dieron de poder disfrutar de esta apasionante y querida profesión de profesor de Educación Física», resume Losada que asegura que, el homenaje que le dieron, no solo los estudiantes a los que ahora les da clase —Secundaria y Bachillerato— sino los de todo el centro, «no hay cuenta bancaria que lo pague», porque no hay precio que se le pueda poner al cariño sembrado durante más de treinta años.

Manolo Losada posa junto al resto de profesores y personal no docente del colegio Calasanz de A Coruña durante el homenaje por su jubilación.

Manolo Losada posa junto al resto de profesores y personal no docente del colegio Calasanz de A Coruña durante el homenaje por su jubilación. / Colegio Calasanz PP Escolapios

Para animar a los jóvenes a implicarse en la clase, para que supiesen que la suya era una asignatura tan importante como las demás pero que, a la vez, podía ser divertidísima, Losada tiene métodos y frases que recordarán generaciones enteras, como: «racioncita», «actitud o te voy al bolsillo» o «al balón hay que tratarlo bien...» siempre, según explica, con el objetivo de generar un buen ambiente en la clase.

«Yo creo que la clave de un profesor es emplear una comunicación fluida y positiva con los alumnos y, al mismo tiempo, mantener la exigencia y la disciplina. Mi filosofía es esa y siempre tuve una buena respuesta de los alumnos. Son edades difíciles, cambian mucho, gastan mucha energía por el desarrollo y el crecimiento, pero he tenido alumnos excelentes», recuerda Losada que asegura que cierra esta etapa «muy contento del trabajo realizado» y, a la vez, con muchos proyectos en la cabeza, entre ellos, leer más.

Para empezar tiene un cuadernos que profesores y estudiantes del centro le hicieron con dedicatorias y que será lo primero que lea con calma y atención una vez jubilado. «Fue impresionante, espectacular, no se me va a olvidar», repite en varias ocasiones aún con el recuerdo muy vivo del paseíllo que le hicieron todos los alumnos en el que fue su último día de clase. «A mí me gustan mucho las citas y me despedí con un una frase que dice que la vida se puede entender mirando hacia atrás pero hay que vivirla mirando hacia adelante», sentencia Losada, que este viernes colgó el silbato, pero no su pasión por el deporte.

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