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Pepe Rodríguez, hostelero de A Coruña que se jubila tras casi 50 años: "Mi mejor recuerdo fue la Liga del Dépor, tuve que cerrar porque se agotaron las existencias"

El dueño de Puerta del Sol se retira, pero el bar volverá a abrir próximamente manteniendo su esencia

Pepe Rodríguez, dueño del bar Puerta del Sol que se jubila tras casi 50 años en la profesión

Pepe Rodríguez, dueño del bar Puerta del Sol que se jubila tras casi 50 años en la profesión / Carlos Pardellas

La última mañana de Pepe Rodríguez en Puerta del Sol empieza como tantas otras, pero no es una más. En la barra, entre cafés y pinchos de tortilla, una cliente habitual expresa lo que muchos piensan: "Lo vamos a echar mucho de menos". Pepe sonríe, agradece, y sigue trabajando.

Como cada día desde hace 32 años, Pepe se levantó a las seis de la mañana para trabajar en este emblemático negocio, pero su historia en la hostelería empieza mucho más atrás: "Yo llevo trabajando desde los 16 años. Vengo de familia hostelera, primero trabajé con un tío en Santiago y luego otro me trajo para A Coruña".

Natural de A Baña, Pepe cogió junto a su hermano el relevo en otro negocio familiar, Puerta del Sol. Cuando falleció prematuramente, Pepe continuó junto a su cuñada al frente del negocio: "En este tiempo hubo momentos buenos y malos, pero somos como una familia y lo recordaré con cariño".

Puerta del Sol continuará con un nuevo relevo

Familia en el sentido amplio, la que está detrás de la barra, pero también la que se sienta delante de ella. "Espero seguir viéndote, vendrás como cliente", le dice otro parroquiano habitual del bar. Pepe asiente y promete regresar, ya que Puerta del Sol no termina con su jubilación: "Lo coge un matrimonio que tiene Parada de la Ronda en la Ronda de Outeiro y que quiere mantener la esencia".

El bar cerrará ahora unas semanas antes de volver a abrir. Cuando Pepe regrese como cliente tiene claro lo que se va a pedir: "El pincho de tortilla no puede faltar", cuenta entre risas.

Sobre estos 32 años en el establecimiento, tiene claro cuál es su mejor recuerdo: "Cuando el Deportivo ganó la Liga. Estuve aquí hasta las cinco de la mañana, trabajando y celebrando. Tuve que cerrar porque se agotaron las existencias, si no, seguíamos. Esa fue la mejor alegría de mi vida".

"La alegría de poder descansar"

Pocas horas antes de salir por esa puerta por última vez como dueño del bar, Pepe tiene sentimientos encontrados: "Da pena, la gente no quiere que me vaya, pero también da alegría poder descansar". El lunes, Pepe no madrugará tanto, pero dice que a las siete y media u ocho ya estará en pie: "El cuerpo se acostumbra".

Preguntado por a qué dedicará el tiempo libre, el hostelero dice que "a pasear". Otro de sus deseos es disfrutar del rural: "Tengo una casa en A Baña que heredé de mis padres. Iba un par de veces al mes, pero ahora iré más. Tengo una huerta y me gusta estar allí".

Pepe Rodríguez termina la conversación dedicando unas palabras a esos clientes que durante más de 30 años lo han acompañado: "Muchas gracias a todos por aguantarme. Si alguna vez no lo hice bien, que me disculpen. Gracias por todo".

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