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Chelito, la pescadera de A Coruña que protagoniza un premiado documental: "Mi madre ya me decía de pequeña que iba para artista"

El cortometraje dirigido por Carlos Prado ganó dos galardones del público en festivales tras retratar la jornada de una profesional que suma 34 años de oficio

Chelo, la pescadera de A Coruña que protagoniza el corto

Chelo, la pescadera de A Coruña que protagoniza el corto / Casteleiro

A Coruña

«Mi madre ya me decía de pequeña que iba para artista, que era una comedianta, y mira ahora... estoy hasta en la tele». Con esa mezcla de orgullo y humor que la caracterizan, Chelo Hermida resume el giro cinamatografico que ha dado su vida tras el cortometraje Chelito. «Yo no pensaba que esto fuera a tener tanto recorrido. Para nada. Mi vida es muy normal, muy rutinaria», confiesa. La propuesta llegó de la mano del periodista y realizador Carlos Prado, a quien ya conocía de otros reportajes. «Me dijo que le apetecía hacer algo conmigo, seguirme durante un día entero. No te vayas a pensar que me senté a pensarlo mucho», recuerda.

La idea inicial de Prado era hacer un corto sobre la lonja de A coruña, pero al encontrarse con «la historia y la personalidad de Chelo, la idea cambió de protagonista». «Queríamos contar su historia de la forma más natural posible», explica el director sobre el corto ganador de los premios del público de Polbo de Ouro y Mares do Fin do Mundo. La obra, según explica Prado, retrata «la dureza y la pasión de un oficio que empieza mucho antes de que el mercado abra sus puertas».

Detrás de las cámaras

El rodaje se integró en su vida sin alterar el ritmo. «Muchas veces ni nos dábamos cuenta de que estaban detrás. Nosotros estábamos a lo nuestro, trabajando», cuenta la peixeira. La cámara la acompañó a la lonja, al mercado, a su casa y a sus rincones favoritos de la ciudad, «siempre cerca del mar».

La subasta de la lonja ocupa un lugar central en el documental y en su día a día. «A mí siempre me dio mucho vértigo», admite, «me temblaba todo». «Somos muchísima gente peleando por el mismo producto y tienes que estar muy avispada». Una presión que no siempre se percibe desde el otro lado del mostrador: «El cliente solo ve lo que hay delante. No sabe todo lo que hay antes ni después».

La historia de Chelo es también una historia familiar. Empezó muy joven, siguiendo los pasos de su madre, Rosa, y hoy comparte el puesto con su hija Yara, la tercera generación en el mismo mostrador. «Me veo súper reflejada en ella», dice con orgullo. «En cómo gestiona el negocio y en lo trabajadora que es. Es una gozada trabajar con ella», admite.

Un premiado cortometraje

El éxito del documental ha llegado en forma de premios y nominaciones, con especial protagonismo del Premio del Público. Chelito lo vive con sorpresa y humor. «Llegué a casa y tenía el móvil lleno de mensajes. Yo no sabía nada», recuerda sobre el último premio que recibieron en Rianxo . «Pensé: madre mía, ahora voy a tener que empezar a cobrar, que tendré que comprarme un modelito nuevo», comenta entre risas. El cariño del público se nota también en la calle. «Me paran personas que no son clientas mías y me preguntan dónde se puede ver el documental», afirma. «Les digo que se pasen por la pescadería, que lo tengo puesto allí en la pantalla».

Para Carlos Prado, la clave del éxito es evidente. «El éxito de Chelito es la propia Chelito», resume. Él la define como un personaje único que terminó imponiéndose a la idea inicial del proyecto. Ella, sin embargo, mantiene los pies en el suelo. «Me gustan las cámaras y la gente pero más mi pescadería, solo volveré a hacer algo así cuando saquemos Chelito 2», bromea.

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