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Os Rosales desayuna con el tercer premio de la Lotería de Navidad: "Es llegar y besar el santo"

La cafetería Forno Os Rosales, abierta hace solo nueve meses, celebra su primer gran hito al repartir la suerte entre su clientela habitual con el número 90693

Alegría en el Forno dos Rosales, que repartió participaciones y décimos del 3º premio de la Lotería de Navidad en A Coruña

Inés Vicente Garrido / Carlos Pardellas

A Coruña

La suerte se detuvo esta mañana en el barrio de Os Rosales. El tercer premio del Sorteo de navidad cayó en la calle Manuel Azaña de A Coruña, en Forno Os Rosales, una cafetería con apenas nueve meses de vida que, en cuestión de horas, pasó de ser un punto habitual para el café diario a convertirse en lugar de celebración colectiva. La noticia corrió rápido por el barrio.

Aunque el lunes era día de cierre, al conocerse el premio la persiana subió antes de lo habitual. La dueña del local quiso estar allí cuanto antes para celebrarlo con los premiados. "Fue llegar y besar el santo", resume Fernanda Esparta, propietaria de la floristería colindante, todavía sorprendida por lo ocurrido.

"Estoy alucinando, me lo acaban de decir ahora mismo. Tengo un décimo y aún no sé cuánto quedará, pero estoy muy muy contenta. Es una alegría enorme", reconoce.

"Ely, ¡te quiero más que nunca!"

Fernanda explica que el número, directamente desde la administración de lotería de la calle Alcalde Lens, se vendió primero en décimos y después en participaciones, lo que hizo que la fortuna quedara muy repartida. "Aquí viene mucha gente del barrio, por eso pienso que está muy extendido", señala antes de confesar que, nada más enterarse, llamó a la dueña del local para agradecérselo: "Ely ven ya para aquí, que te ha tocado. ¡Te quiero más que nunca!, nos has dado la suerte". Una historia que también se ha vivido esta mañana en el supermercado Familia de Alcalde Lens.

La historia de Forno Os Rosales es también la de su dueña, Elyanis López, que vive estos días con mezcla de sorpresa y gratitud. "Estaba en casa, puse la tele y justo salió el número 90693. Me quedé impresionada porque lo reconocí al momento", explica la joven cubana, que lleva años en la ciudad. Más allá de la cantidad económica, Elyanis da al premio un valor casi simbólico. "Para mí es más una bendición que dinero. Soy muy espiritual y lo que más feliz me hace es poder hacer feliz a todo el barrio, se lo merecen", afirma. Calcula que se vendieron entre 200 y 300 décimos, además de participaciones.

"Me quedé con tres décimos"

Ella también jugó el número: "Me quedé con tres décimos, uno para repartir entre la familia y dos para nosotros, uno para mi pareja y otro para mí. También di participaciones a mi padre y a mi hermano". "Estoy tan feliz de ver a mis clientes de siempre tan contentos gracias a mí… que alegría que sea todo por mi número", asegura la dueña del local que pretende "seguir en el barrio muchos años más".

Entre los premiados también está Kety, una de las clientas habituales del establecimiento. La emoción le quiebra la voz al recordar el momento. "Siempre venimos aquí a tomar el café, somos un grupo de amigas y cada una compramos un décimo. Esta vez, justo el que me tocó a mí", cuenta. En su caso, la suma asciende a 9.000 euros por el décimo compartido, además de otro décimo propio que compró, premiado con 50.000 euros. "¡Qué alegría! La pena es que dos de mis hijos no cogieron, pero se repartirá", dice entre abrazos con sus otras dos hijas que si compraron décimo ganador. Para ella, el premio tiene un destino claro: "Tengo nueve nietos y estas Navidades va a ser una ayuda para los regalos".

El local, situado en una zona muy transitada del barrio, se convirtió durante toda la mañana en punto de encuentro improvisado. Remedios Rosales, otra de las premiadas, llegó casi sin aliento. "Este es el sitio más enrollado del barrio", asegura. Cliente habitual desde la apertura, compró una participación porque, como dice, "no se puede andar comprando décimos en todos lados". El aviso le llegó por sorpresa. "Bajaba con el perro y la hija de una chica me preguntó si había comprado lotería. Cuando me dijo lo que había tocado, vine directa para aquí", relata. En su caso, el premio asciende a 12.500 euros. "Si tuviera champán en casa lo abría, pero me vine para celebrarlo aquí", bromea agradecida del "gran trabajo que está haciendo Elay en el barrio".

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