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Resumen de 2025 en A Coruña: La odisea de tener techo

Tras una escalada de años del alquiler y la compraventa, en 2025 se declaró la ciudad zona tensionada para congelar los precios de arrendamiento y se limitaron los pisos turísticos

Edificios de viviendas en la plaza de Lugo, en uno de los distritos más caros de la ciudad. |  Iago López

Edificios de viviendas en la plaza de Lugo, en uno de los distritos más caros de la ciudad. | Iago López

La vivienda, según afirma el CIS de diciembre, es el mayor problema de los españoles, y A Coruña, tras años de subidas de precios, no es diferente. El precio medio de los alquileres en 2014 estaba en algo menos de 404 euros, y en 2025, según datos de la Xunta, ya está en 732 euros, muy por encima de lo que han subido los salarios. El precio medio del metro cuadrado, según las tasaciones del Ministerio de Vivienda, llegó a cerca de 2.500 euros por metro cuadrado. Hace una década eran menos de 1.550.

Ante una situación que el Colexio de Arquitectos define como de «emergencia habitacional», en 2025, tras años de trámites y promesas, llegaron las primeras medidas normativas. En junio, el PSOE y el BNG, contra el criterio del PP, aprobaron la primera ordenanza de pisos turísticos de la ciudad, encaminada a limitarlas. Según cálculos del Gobierno local, que cree que la restricción favorecerá el mercado de alquiler convencional, este diciembre había unos 1.350 pisos turísticos en la ciudad, un centenar menos que a mediados de año, pero solo 212 han pedido regularizarse y casi 750 tienen que clausurarse.

En julio, a raíz de una petición impulsada por el Gobierno local, el Estado incluyó el municipio entre las zonas de mercado residencial tensionado, una medida que conlleva congelación de alquileres, topes de precios en algunos casos y bonificaciones fiscales para arrendadores. Los efectos sobre los precios son innegables: de acuerdo con los propios datos de la Xunta, que tramitó la zona tensionada cuando la pidió el Concello pero se opuso a ella por principio, los precios apenas han subido entre julio y noviembre, mientras que en el resto de las ciudades gallegas han seguido subiendo.

Pero también se ha reducido el número de nuevos contratos que se firman en estos meses, y según confirman fuentes del sector inmobiliario, hay propietarios que están optando por subir precios cobrando aparte conceptos que antes estaban subsumidos al alquiler, y otros que retiran sus pisos del mercado o los sacan como alquiler de temporada, una modalidad que no está sometida a limitaciones. Los alquileres de temporada son ya un tercio de las ofertas en Idealista, según publicó este diario. El Congreso tramita una proposición de ley para impedir esta forma de soslayar la norma, pero no es seguro que prospere.

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