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A Coruña se vuelca con O Mercadillo: el espíritu de la Navidad impulsa la solidaridad en la ciudad

La iniciativa en beneficio de la Cocina Económica, que comenzó hace 34 años, ofrece piezas únicas a precios bajos para que los fondos lleguen rápido a quienes más lo necesitan, demostrando que la solidaridad es un "círculo virtuoso"

Cuatro voluntarias de O Mercadillo en A Coruña

Cuatro voluntarias de O Mercadillo en A Coruña / Carlos Pardellas

A Coruña

A Coruña tiene tradiciones que no se compran con dinero, pero que generan una riqueza incalculable. Isabel Ruiz, el alma tras O Mercadillo navideño de la ciudad, lleva 34 años demostrando que la solidaridad es un «círculo virtuoso». El rastro que empezó hace más de tres décadas «con un par de amigas locas» ahora tiene como objetivo «recaudar 50.000 euros para la Cocina Económica». «Fuimos pioneros», recuerda Isabel con orgullo. Aquel primer año, de forma improvisada, lograron 400.000 pesetas. Hoy, la cifra ya roza los 20.000 euros en apenas un mes en su local, en Cantón Pequeño, 25.

El secreto reside en la generosidad anónima y en una gestión impecable: «Con muebles la Cocina Económica no hace comidas; hace comidas con la liquidez». Isabel defiende vender piezas valiosas a precios muy por debajo de su mercado: «Todo lo que se recauda se transforma en dinero para sostener las cerca de 1.600 comidas diarias que reparten en A Coruña. Las dejamos muy baratas para que el dinero llegue rápido a donde hace falta».

El local, en pleno centro y lugar de paso obligado, ha contribuido a que «esta edición esté siendo especialmente buena». Entre las piezas más llamativas destaca una mesa de Bauhaus, donada para ayudar a alcanzar el objetivo económico, junto a muebles modernistas de caoba y palo de rosa, sofás isabelinos, lámparas, pintura, marcos, vajillas, cristalerías y bisutería desde cinco euros. «Hay de todo y muy bueno. Son cosas especiales, que no están en el comercio, con 50, 100 o incluso 150 años», apunta. Detrás del mostrador, el trabajo es constante y silencioso. Isabel habla de su equipo como de una colmena: «Funcionamos como las abejas: hay una reina que no tiene nombre y están las obreras que van poco a poco elaborando la miel. Nada de esto sería posible sin el trabajo silencioso del voluntariado».

Tras tantos años, lo más gratificante para la organizadora sigue siendo comprobar la respuesta de la ciudad. «He visto ejemplos de solidaridad maravillosos», dice. El más reciente, la cesión anónima del local cuando parecía que el mercadillo no podría celebrarse. «La Navidad toca el corazón de las personas», resume Isabel, convencida de que ese espíritu explica por qué esta iniciativa solo se celebra en estas fechas y por qué sigue viva después de tantos años. La meta de este año es ambiciosa, pero Isabel confía en el corazón de su ciudad: «En momentos difíciles, A Coruña es cuando más se vuelca».

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