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Entrevista | Eduardo Eiroa Presidente de honor del Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia

«El óptico optometrista es el primer agente sanitario de la salud visual»

El Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia ha nombrado a Eduardo Eiroa presidente de honor de la entidad, en reconocimiento y agradecimiento a su «valioso compromiso y liderazgo ejemplar», y por una vida dedicada a la profesión, tras 40 años de trayectoria en el sector

El óptico optometrista Eduardo Eiroa. |  LOC

El óptico optometrista Eduardo Eiroa. | LOC

A Coruña

Este nombramiento suena a fin de etapa. ¿Se considera jubilado de la vida colegial?

Sí, efectivamente, profesionalmente ya estoy jubilado, y ya no pertenezco a la junta de gobierno, soy un colegiado de a pie, pero me mantengo en contacto permanente con mis compañeros y con la profesión.

¿Cuáles han sido los hitos en la profesión en estos 40 años?

El cambio ha sido muy grande, sobre todo en cuanto a reconocimiento social e institucional. Éramos una profesión muy poco conocida, hay que tener en cuenta que llevamos poco más de 50 años de formación reglada universitaria. Antes había una formación reglada en el Instituto Nacional de Investigaciones Científicas, donde se impartía la primera titulación de óptico de España y en el año 72, pasó a ser una carrera universitaria de diplomatura que se impartía en la Universidad Complutense de Madrid, que fue donde estudié yo. Poco a poco se fueron abriendo otras universidades que empezaron a impartir también la diplomatura, y hoy en día ya no es una diplomatura, es un grado. En Santiago tenemos una excelente Facultad de Óptica y Optometría, donde se forman la mayoría de los ópticos geometristas existentes en nuestra comunidad, que funciona desde el 91.

¿En qué aspectos se avanzó?

Este momento se puede decir que más del 50% de los exámenes visuales que se realizan en España los hacen ópticos optometristas en los establecimientos sanitarios de óptica. Es el primer agente sanitario ocupado de la salud visual en España. Lo que pretendemos desde el Colegio, trabajando con administraciones nacionales y autonómicas, es la incorporación del óptico optometrista en el sistema público de salud. Esto sería muy positivo para el usuario, tanto para la población como para el propio sistema de sanitario, ya que mejoraría la calidad asistencial en salud visual. Ha habido ya convenios en algunas comunidades autónomas. Aquí, en Galicia, tuvimos uno que estuvo 12 años aproximadamente, y donde los pacientes del sistema público de salud eran derivados a los establecimientos sanitarios de Óptica que estaban en el convenio, que eran prácticamente la mayoría. En este momento no está en vigor porque se estaba renegociando, pero la intención es que los ópticos optometristas formen parte del sistema público de salud.

¿La incorporación a la sanidad pública y la visibilidad del sector son los principales retos?

Sí. Como digo, estamos hablando de que más del 50% de la población ya está realizando sus exámenes visuales en los establecimientos sanitarios de óptica. Esa es la puerta de entrada para la atención visual primaria. El óptico optometrista realiza el examen visual y, si detecta alguna alteración que requiere de la introducción de otro especialista, se lo comunique. Pero si es un problema puramente optométrico, o sea, refractivo, funcional, no patológico, que sea el propio optometrista el que adopte las medida y las ayudas ópticas necesarias.

Si cada vez hay más avances, ¿por qué parece que vemos peor?

En España hemos tenido un cierto retraso en cuanto a la corrección de defectos visuales en la población. En otros países estábamos en el 60% y aquí estábamos en el 30%. Ha ido avanzando, y ahora prácticamente estamos en los niveles de países más avanzados. El sistema visual hoy en día está sometido a un estrés importante, porque el trabajo que realiza la vista no es para lo que la vista ha evolucionado, que es para ver de lejos, en espacios abiertos, bajo la luz solar y ocasionalmente de cerca. Hace 30 o 40 años empezó a utilizarse más la vista en visión próxima que en visión lejana. La gente evolucionó culturalmente, desapareció el analfabetismo, el trabajo de cerca se instaló más. Así surgen alteraciones y problemas, como el aumento de la miopía, que, en algunos países, sobre todo en Asia, llega a alcanzar el 70% de la población. Hoy un niño ya empieza a trabajar la vista de cerca prácticamente desde los primeros años de escolarización. Encima, el tiempo que está al aire libre es menor y ya está demostrado que la luz solar evita el desarrollo de la miopía.

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