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El poblado navideño de A Coruña hace las maletas: «Me da muchísima rabia, no se vendió nada»

Las casetas de María Pita se despiden este viernes tras una sonora polémica. El día 1, unos pocos comerciantes abrieron sin casi visitantes

A Coruña

«¿No ves hasta dónde llega la cola?», decía con ironía sobre un mercadillo navideño vacío una de las pocas comerciantes que se atrevió a abrir su puesto este primer día del año. El poblado, que cierra este viernes, se despide con un panorama gris que refleja su sonoro fracaso.

«Me da muchísima pena y muchísima rabia porque no se vendió nada», dice Rosalía, dependienta del puesto de Arte en la Mesa, una tienda de menaje situada en Juana de Vega que sufrió la mala organización del mercado: «Es una pena porque vinimos con ilusión, tenemos cosas bonitas, pensamos que iba a funcionar y no fue así». En este penúltimo día la cosa no fue a mejor: «Esta tarde he hecho cinco euros», cuenta la joven tras echar un ojo a las cuentas.

Así era la simulación presentada a los comerciantes del mercado navideño de A Coruña

RAC

Rosalía es una de las pocas personas que quisieron responder a las preguntas de este medio, ya que el resto de feriantes pasaban las últimas horas indiferentes y con la única intención de recoger: «Yo creo que ya está todo dicho», señalaba el propietario de un puesto de crêpes. El hombre afirmaba que había venido a preparar todo para marchar, sin siquiera abrir el último día.

Otro hombre recogía también su puesto de calcetines de invierno: «Vine aquí a las 13.00 horas y no vino nadie. Así que ya me he puesto a recogerlo todo». El panorama para este último día pinta todavía más triste: lo que podría ser una gran jornada de despedida puede convertir el poblado navideño en un poblado fantasma, sin casi ningún puesto abierto.

En medio de la desolación y la rabia emergía una voz con ligera esperanza: «Creo que no nos ha ayudado el tiempo. Aquí ha llovido día tras día; si esto estuviera cubierto, habría sido un éxito», comenta Carmen, propietaria de un puesto de joyas.

Esta mujer vino desde Madrid, donde reside y donde ha participado en su mercado navideño, tras vivir una buena experiencia en la ciudad: «Hace un par de años fui a un mercado que se hizo ahí abajo [en referencia a O Parrote] y fue un éxito», recordaba. A pesar de todo, Carmen defendió el trabajo de la organización: «Hicieron todo lo que pudieron». La comerciante señala el puente de diciembre como uno de los días de más éxito, aunque apunta un factor que fue clave: los turistas. Rosalía también comenta que los mejores días del mercado coincidieron con la llegada de cruceristas: «Fueron los que más compraron, aunque agradecemos a los coruñeses que vinieron», apunta.

Entre las pocas casetas que había abiertas paseaba una pareja de turistas con sus dos hijos. «Venimos de Portugal, vimos lo del mercado en internet», dicen Marcio y Vania, que desconocían la polémica que se había causado. El matrimonio, natural de Braga, se muestra sorprendido por el poco ambiente: «En Portugal esto estaría lleno de gente, pero aquí no hay nadie». Añaden que el miércoles por la noche fueron a celebrar el fin de año a María Pita, y que la mitad de los presentes eran compatriotas suyos. «Nos sorprendió, aunque peor fue en León, que no había nadie», dice el matrimonio, que acostumbra a viajar a otras localidades en estas fechas.

Marcio y Vania comían, cubiertos de la lluvia, unos churros, mientras los propietarios del puesto omitían hacer declaraciones, resignados y apurando las últimas horas de un desolador adiós a la Navidad.

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