Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Bonilla a la Vista se prepara para despachar 43.000 churros en los Reyes de A Coruña

En Flory, las colas se adelantan al día dos y crecen tras el cierre de la confitería Glaccé

Los trabajadores de Bonilla a la Vista se preparan para despachar 43.000 churros.

Los trabajadores de Bonilla a la Vista se preparan para despachar 43.000 churros. / Casteleiro

A Coruña

Las fiestas navideñas encaran su recta final con uno de los momentos más especiales del año: el día de Reyes. Esta celebración, que llena de ilusión a los más pequeños, es una cita que encanta a los más golosos, ya que disfrutar de unos churros o de un roscón es parte esencial de la tradición. Las históricas colas en Glaccé, que tras su cierre hacen todavía más grandes las de Flory, son buena muestra de ello, pero más impresionante es el dato de Bonilla a la Vista, que prevé vender cerca de 43.000 churros.

La emblemática churrería contará con todo el personal disponible para afrontar los dos días de invierno con mayor volumen de trabajo. El día de la Cabalgata y el día de Reyes, sus cuatro establecimientos venderán miles de churros durante toda la jornada.

La empresa señala que el pasado año las cifras se repartieron de la siguiente manera. El 5 de enero, día de la Cabalgata, se vendieron 7.000 churros en el local de la calle Galera, otros 7.000 en Juan Flórez, 5.000 en la calle Barcelona y la misma cifra en la calle Real. El día de Reyes, las cifras bajaron ligeramente, pero también fueron altas. La calle Galera y Juan Flórez vendieron 5.000 churros cada una, mientras que en la calle Barcelona y la calle Real fueron 4.000 por establecimiento. Esto da un total de 42.000 churros, que con la reciente ampliación del local de Juan Flórez es probable que sean más este año. Además, Bonilla a la Vista da de merendar a los niños que participan en la Cabalgata, para los que prepara unos 800 churros y 134 litros de chocolate.

Las colas crecen en Flory

Largas colas este 2 de enero en la confitería Flory. |  Casteleiro

Largas colas este 2 de enero en la confitería Flory. / Casteleiro

Las largas colas a las puertas de Flory o de Glaccé se convirtieron en una imagen habitual a lo largo de los años. Lo que sorprende cada vez más es ver que se producen con mayor antelación. Este año ya había decenas de clientes esperando a la puerta de Flory, con personas que comprarán el roscón para congelar y disfrutarlo el día de Reyes. Este año se podía ver una gran afluencia, que seguramente esté motivada por el cierre definitivo de Glaccé.

La histórica confitería, que ahora ha pasado a ser el gran referente de esta elaboración en la ciudad, sufrió el pasado año la pérdida de su fundadora, Florinda Sánchez Sánchez, a los 93 años, y de Luz Bergondo, a los 68 años, que pasó de dependienta a dueña del negocio en 2016.

Tracking Pixel Contents