Cuando el narco se descuida: la Policía de A Coruña descubre alijos de droga por valor de decenas de miles de euros por torpezas de los delincuentes
Intervenir en un narcopiso suele ser laborioso, pero tres importantes alijos de droga han caído en manos de la Policía Nacional en los últimos años por casualidad: desde una discusión de pareja a un desahucio por impago de alquiler. Fuentes conocedoras indican que, sin ser habitual, ocurre con cierta frecuencia

Agentes de la Policía Nacional en A Coruña. | Carlos Pardellas
Intervenir en un piso en el que se venda droga no es tarea fácil para los agentes de la Policía Nacional que persiguen el narcotráfico. Hay que detectarlo e iniciar investigaciones laboriosas que permitan reunir indicios, y luego llevarlos ante un juez que dé un permiso especial para entrar en la vivienda. Pero a veces, los criminales los ponen fáciles. En los últimos años han caído tres alijos en la ciudad por casualidades, desde una intervención por otro delito a un delincuente que dejó entrar a la Policía en la casa en la que guardaba estupefacientes, y un caso en el que los delincuentes, que operaban desde un piso alquilado, dejaron de pagar el arrendamiento y el desahucio los cogió con la droga aún en la vivienda. Dos fuentes conocedoras de la actividad policial confirman que los despistes de los delincuentes, aunque no comunes, ocurren con alguna frecuencia.
La Audiencia Provincial acaba de dictar sentencia sobre uno de ellos. El 20 de octubre de 2024, la Policía Nacional acudió a un piso de A Coruña porque una persona había accedido en él a través de una ventana, y pasaron dentro porque esta les abrió la puerta. Allí vieron que había droga, con lo que salieron y solicitaron al juzgado de guardia que les permitiese entrar. Cuando lo hicieron, encontraron 11.637 euros en cocaína, junto con 22 euros de cannabis, otros 213 del medicamento alprazolam y 128 de MDMA. La Audiencia condenó a la arrendataria del piso y a un hombre que vivía con ella a cumplir tres años de prisión y pagar 16.5000 euros de multa. Además, perdieron la droga y material que tenían para distribuirla.
En 2023, como ya publicó este diario, la Policía Nacional dio un golpe aún mayor al tráfico gracias a un despiste del delincuente. El hombre, consumidor habitual de drogas, convivía con su pareja en una vivienda de A Coruña, y una tarde discutieron. Ella salió del piso, él la siguió e intervinieron agentes de la Policía Nacional, que los separaron. Cuando le pidieron la documentación, el hombre dijo que la tenía en el piso y permitió que los agentes lo acompañasen dentro: los policías vieron droga en el salón y lo detuvieron. Según una sentencia de la Audiencia Provincial, que vio el caso, el delincuente dio en dos ocasiones su consentimiento voluntario a que registrasen su casa sin autorización previa de un juez. Había cocaína, pastillas, cannabis, MDMA y una droga psicodélica, por un valor conjunto superior a los 23.900 euros, así como 1.050 en efectivo. Fue condenado a tres años de prisión.
Y este mes de mayo, un desahucio permitió desarticular una red de tráfico de droga. Se trataba de un grupo que, según la Policía Nacional, estaba «en el punto de mira» del grupo coruñés de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco), una organización «perfectamente estructurada» que abastecía a «varios vendedores de la provincia».
La red tenía una «guardería», es decir, un almacén en el que los delincuentes tenían como almacén central droga desde el que la distribuían a los traficantes. Y, por algún motivo, la situó en un piso alquilado en la zona de San Roque del que no abonaron el alquiler. La dueña, tras varios meses sin recibir el pago, recurrió a los tribunales, un juez permitió el desahucio... Y este permitió descubrir 16 kilos de cocaína y hachís, así como un arma de fuego. Al menos dos personas fueron detenidas, una en A Coruña y otra en Miño.
Coincidencias poco habituales
Fuentes conocedoras de la actividad del 091 en A Coruña explican que este tipo de descubrimientos en intervenciones casuales no son frecuentes, pero ocurren. «Puede haber dos en un año, o ninguna», ponen como ejemplo.
«Son coincidencias poco habituales», indica una fuente con amplia experiencia en la Policía Nacional, que recuerda un caso en un piso alquilado por habitaciones San Diego hace unos 15 años en el que los agentes acudieron por un aviso de una pelea. «A veces se encuentran productos de robos o drogas, pero es más habitual lo primero: sobre todo en lanzamientos judiciales», añade.
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