Os Mallos se prepara para despegar: "Cuando la intermodal esté terminada, esto va a ser el centro"
La inminente estación intermodal se presenta como el motor que reactivará la zona de A Coruña que ahora se encuentra con una creciente preocupación por la seguridad, pero con la misma buena comunidad: «Lo mejor que tiene el barrio es la gente»

Inés Vicente Garrido / Carlos Pardellas
Os Mallos evoluciona a cada paso. Lo hace con sus luces y sus sombras. Con su historia y con la inquietud de un presente que a veces se vuelve complejo. Para algunos vecinos, el barrio vive un «muy buen momento» que se prepara para despegar con la futura estación intermodal. Para otros, la sensación de inseguridad crece en los últimos años. Pero todos coinciden en que es un barrio con vida y con un «sentido de comunidad que no se pierde».
Ramón Ferreiro conoce bien Os Mallos y su evolución. A sus 78 años observa las calles en donde creció con la perspectiva de quien lo vio transformarse muchas veces. «Ahora es una zona muy buena», afirma. Cree que el barrio vivirá un impulso decisivo cuando finalicen las obras de la estación de tren y autobuses: «Cuando esté terminada esto va a ser el centro, e incluso mejor».

Ramón Ferreiro, vecino de Os Mallos / Carlos Pardellas
Esa sensación de estar en un punto estratégico también la comparte la población joven que llega por estudios o trabajo. Manuel do Pazo, estudiante compostelano que vive en Os Mallos desde septiembre, lo tiene claro: «Es una zona muy barata, está bien y queda cerca de todo. Tengo la estación al lado, la parada de autobús para ir a la facultad y muchos comercios. Para mí es la zona perfecta». No percibe los problemas que otros vecinos señalan, aunque reconoce que el barrio arrastra «una mala fama» que él no ha comprobado.
Incluso quienes llegan desde otros países ven en Os Mallos un lugar accesible y funcional. Ángela Guerrero, residente desde hace tres años y nacida en Colombia, llegó por recomendación de una amiga de la zona y se quedó por el ambiente. «Me gusta mucho la zona peatonal, queda cerca de todo. La verdad es que es un sitio cómodo y bueno», explica.
Quienes recorren el barrio cada día son gente que destaca por su trato directo y su cercanía. Ana Sánchez, responsable de la Mercería Puntadas, trabaja desde hace trece años en la calle peatonal Ángel Senra y resume lo que más valora de la zona: «Lo mejor que tiene el barrio es la gente. Los vecinos de siempre, los clientes de toda la vida. Esa es la comunidad real que no se puede perder». Ángela coincide en este punto. La colombiana se sintió «muy bien acogida por los vecinos» y valora a los bares de la zona que, para ella, «aportan mucho y crean buen ambiente».

Ana Sánchez, responsable de la Mercería Puntadas / Carlos Pardellas
Dentro de esta convivencia positiva coexiste un malestar creciente por la presencia de grupos conflictivos, pisos ocupados, altercados e incidentes que generan sensación de inseguridad. «Hay muchísimo delincuente, mucho ocupa y muchos problemas», explica Ana desde su perspectiva de comerciante. Asegura que desde la pandemia la situación empeoró y que la policía implantó «una aplicación que permite avisar de forma rápida si surge un incidente». Por ahora no ha tenido que utilizarla, pero admite que trabaja con la puerta cerrada con llave cuando está sola: «Si oigo follón en la calle, me cierro. Ya sabes quién es un cliente y quién no».
Desde el primer año en Os Mallos de Ángela —«más tranquilo»— han aumentado las «peleas y el vandalismo». Ella ha sido víctima de ese miedo vecinal. «Hace tres semanas mi amiga y yo sentimos que nos perseguían dos chicos desconocidos y echamos a correr», asegura. Ramón, de otra generación, reconoce la existencia de un ambiente peligroso, pero evita agrandar la preocupación: «En la vida hay de todo. Yo los veo, me cambio de acera y paso de largo, no hago caso. No quiero problemas con nadie».
El mantenimiento del barrio es positivo. Ramón describe una limpieza «bastante buena» y asegura que «pasan a limpiar de día y recogen la basura de las calles con frecuencia». La valoración del espacio público es bueno. «Que pusieran calles peatonales es muy bueno, la gente sale de casa a andar. Aporta vida y un tránsito constante», explica Ana. Referente al transporte, Manuel lo define como «muy cómodo para moverse a cualquier lado». «La verdad es que hay paradas en todos lados. Los buses también están limpios, así que el transporte público es una muy buena opción», razona Ángela.

Ángela Guerrero, vecina de Os Mallos / Carlos Pardellas
El acceso a la vivienda aparece como un asunto complejo y con vivencias muy diferentes según la situación personal. Ramón recuerda cómo compró su piso en San Rosendo hace 52 años: «Pagaba 5.000 pesetas. Trabajaba tres semanas para el piso y una para comer». El jubilado asegura que hoy ocurre algo parecido y que «el que no tiene vivienda no vive», especialmente por los precios de los alquileres, que considera «muy elevados».
Manuel, en cambio, vive en Os Mallos desde la perspectiva del estudiante que busca un alquiler asequible pero financiado por sus padres. Para él el barrio ofrece «buen precio en relación a la localización» y cree que es un lugar idóneo para quienes pasan unos años en la ciudad. Ángela afronta en su piso, «muy antiguo», un proceso de reformas por deterioro, aunque el alquiler se mantiene estable. «No tuve subidas y no me quejo», afirma.

Manuel do Pazo, estudiante / Carlos Pardellas
La mayoría coincide en que Os Mallos dispone de una oferta suficiente para la vida diaria. Manuel destaca que «tiene de todo» y que para alguien que estudia y trabaja durante la semana resulta «perfecto». Ramón valora especialmente la presencia de la estación intermodal como «motor futuro de dinamización».
Ana, desde el pequeño comercio, señala que la peatonalidad favorece el tránsito pero que la venta online afecta a los negocios tradicionales: «Todo lo que hay alrededor de la tienda son paquetes de gente que compra por internet». Espera que la apertura total de la estación atraiga más clientela y revitalice la zona. Espera que, en un futuro, se consiga barrio «más dinámico y seguro, con una clientela nueva» que retorne la calle. Ángela pide algo similar: «Que mejore la seguridad». Su sueño es una zona cuidada. «Me gustaría ver un barrio moderno», dice, convencida de que Os Mallos tiene potencial para transformarse.
Los problemas de seguridad «no manchan la realidad»
Desde la Asociación de Comerciantes de Os Mallos, Pilar Neira, invita a «todos los coruñeses a pasear por el barrio». «Es un barrio tranquilo», afirma a pesar de reconocer la presencia de «de un punto conflictivo». La responsable de la asociación insiste en que «no se puede llevar el problema al resto del barrio».
La vida comunitaria aparece como uno de los grandes pilares. Neira destaca «la unión entre vecinos» que llevan años compartiendo las mismas calles. «Somos el barrio más solidario de la ciudad. Cuando hay un problema nos volcamos todos», explica convencida de que «unos pocos no pueden manchar la realidad».
Los servicios públicos generan mayor preocupación en la asociación. Neira reclama mejoras en la limpieza y hace un llamamiento a la responsabilidad vecinal: «No puede ser que todos los días aparezcan colchones o muebles en las calles. Hay un número para retirarlos. Puede que seamos un poco incaicos». Sin embargo, la mayor queja llega por el transporte. La línea 11 dejó de entrar en el barrio a causa de las obras y la zona «está sin ninguna línea directa». «Necesitamos buses que nos conecten con los hospitales. Es un barrio de gente mayor que lo necesitan», apunta.
La llegada de la estación intermodal se vive con ilusión en todo el vecindario. «Seguro que va a revitalizar la zona. Creemos que mucha gente va a invertir aquí, abrir más negocios y comprar nuevas vivienda», explica. Eso sí, advierte de que los precios del alquiler ya alcanzan niveles «abusivos y desfasados», poniendo el foco en la «dificultad de los jóvenes para enmaciparse».
Para Neira, lo mejor de Os Mallos sigue siendo «su gente». «Lo peor, el transporte». Aun así, mantiene un mensaje optimista: «Estoy muy orgullosa de vivir en Os Mallos. Con el impulso de la intermodal vamos a ser un barrio referente en la ciudad».
LAS CLAVES
Los límites. El barrio está delimitado por la ronda de Nelle, las avenida de Arteixo y de A Sardiñeira, así como por la confluencia de ambas en Agrela
El origen. Nace como un ensanche de la ciudad a partir del grupo público Juan Canalejo y luego se expande durante las décadas siguientes
La estación. La ubicación de la terminal ferroviaria en el barrio condicionó su crecimiento y ahora supone una oportunidad con la futura intermodal
Espacios libres. El desarrollismo dejó a Os Mallos sin zonas verdes. Las más cercanas están en el entorno, como los parques de Santa Margarita y Vioño
Arquitectura. El barrio conserva importantes muestras del estilo racionalista y muchas viviendas
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