Isabel Varela, psicóloga de APEM A Coruña: "La depresión es una enfermedad mal comprendida"
"Requiere sí o sí de una atención profesional", resalta la especialista de la Asociación Pro Enfermos Mentales de A Coruña
En el Día mundial de esta dolencia, enfatiza: "Nadie debería vivir en silencio ni en soledad la depresión"

La psicóloga Isabel María Varela, en uno de los centros de APEM, en A Coruña. / LOC
“Nadie debería transitar en soledad el camino de la depresión. Contar con un buen psiquiatra que te entienda, que te escuche, que te dé una buena medicación, así como con un buen terapeuta, es fundamental, igual que lo es el círculo social: tu espacio de confort, tu familia, donde te sientes comprendido, apoyado, no culpabilizado… Es el otro pilar básico. Nadie debería vivir en silencio ni en soledad la depresión porque, entonces, se queda todo dentro, y esto es lo que hace que haya muchos suicidios: por dejar de sufrir”, resalta Isabel María Varela, psicóloga de la Asociación Pro Enfermos Mentales (APEM) de A Coruña, en el Día mundial de la Depresión, que se conmemora este martes, 13 de enero. Una jornada que busca visibilizar este “trastorno de la salud mental” que, en contra de la creencia generalizada, va mucho más allá de “estar triste o tener un mal día”, y que, tal y como detalla Varela, “afecta al estado del ánimo, al curso del pensamiento, a cómo te sientes a nivel corporal” e, incluso, “a la capacidad de funcionamiento en la vida diaria”.
“Es una dolencia que interfiere en el mundo laboral, en el sentido de cuánto puedes trabajar o cuánto puedes dar de ti; a las relaciones; al autocuidado… Y que, además, requiere sí o sí de una atención profesional”, remacha la psicóloga de APEM, quien reconoce que, a nivel social, “se tiende a utilizar la palabra ‘depresión’ cuando hay un estado de tristeza grande o se está pasando algún disgusto”, circunstancias en las que “sí puede haber sintomatología depresiva”, no obstante, “eso no es una depresión”, sino “síntomas depresivos que se palían con ayuda profesional”. “La depresión es otra cosa. Son síntomas mucho más severos, más incapacitantes…”, reitera, antes de recalcar que, “a nivel social y económico, la depresión es una de las principales causas de pérdida de años de vida saludable”.
“A nivel social y económico, la depresión es una de las principales causas de pérdida de años de vida saludable”
“Afecta a la productividad, al absentismo laboral, a las relaciones familiares… Tiene un impacto muy, muy importante”, subraya Varela, acerca de un trastorno de salud mental cuyos síntomas principales describe así: “Básicamente, estado de ánimo persistentemente bajo o muy bajo. Una anhedonia muy fuerte, plena (no es una desgana porque ‘no me apetece’, sino un abandono total de cosas fundamentales en la vida como comer, asearse, vestirse…). Una fatiga crónica, larga. Dificultades de concentración. Cambios en el sueño y el apetito. Pensamientos, en algunos casos (no siempre), de muerte o suicidio, por el nivel de sufrimiento tan alto que padecen…”.
Factores "de riesgo" y "contribuyentes"
“En ocasiones -prosigue-, lo que marca también mucho los trastornos depresivos es que son largos periodos en los que la persona afectada está deprimida, o en los que perdió el placer o el interés en todas las actividades de su vida. Muy largos. Incluyendo relaciones con familia, amigos, comunidad, trabajo, escuela… Todo”, incide Varela, quien asegura que “hay factores de riesgo, y contribuyentes” al desarrollo de depresión.

La psicóloga Isabel María Varela, en uno de los centros de APEM, en A Coruña. / LOC
“Si nos fijamos en lo que dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un resultado de una compleja interacción entre cuestiones sociales, psicológicas, biológicas… Porque las personas somos todo un sistema. Quienes, de alguna manera, experimentan eventos vitales traumáticos, como un desempleo o un duelo, son más propensos a desarrollar depresión y esta, a su vez, también puede generar más estrés, más disfuncionalidad y, además, un empeoramiento de la situación vital, a nivel general, de la persona afectada. Y esto es la pescadilla que se muerde la cola, porque incrementa, también, la sintomatología depresiva: cuanto más sienta que empeora su situación personal, más se hunde. Entonces, esto hay que cortarlo de alguna manera”, señala.
“Las personas tendemos a normalizar el malestar. Y, a veces, incluso, ir a un profesional por cualquier tema como que ‘cosifica’ la situación. La hace más objetiva, puesto que estamos reconociéndola. E, incluso, hay quienes creen que pedir ayuda es un signo de debilidad, cuando realmente es un acto de responsabilidad y cuidado"
La psicóloga de APEM considera que el hecho de que los afectados por la depresión “pidan ayuda cuanto antes (si no son ellos mismos, sus familiares)” es primordial. “Las personas tendemos a normalizar el malestar. Y, a veces, incluso, ir a un profesional por cualquier tema como que ‘cosifica’ la situación. La hace más objetiva, puesto que estamos reconociéndola. E, incluso, hay quienes creen que pedir ayuda es un signo de debilidad, cuando realmente es un acto de responsabilidad y cuidado”, destaca Varela, quien también estima “clave” lo que "viene después: el tratamiento”.
"Doble abordaje" terapéutico
“La depresión tiene un tratamiento, y un diagnóstico favorable en la mayoría de los casos. Normalmente, se hace un doble abordaje: farmacológico y psicoterapéutico. Cuando es necesario, en ocasiones, el apoyo social funciona. Lo que es primordial es que, cuanto antes se interviene, mejor es la recuperación”, remarca la psicóloga de APEM, antes de reivindicar “la importancia” del “acompañamiento” del entorno afectivo de las personas afectadas por la depresión durante su proceso de recuperación.
“Las familias han de tener claro que la depresión no es tristeza ni falta de ganas, sino una enfermedad, y es tratable. Que pedir ayuda no es debilidad, sino prevención. Que la salud mental es tan importante como la salud física. Y, sobre todo, que nos puede afectar a cualquier de nosotros en cualquier momento de nuestra vida”
“La depresión es una patología muy mal comprendida. No define a la persona. Quien la sufre no ha elegido estar así. No quiere estar así. La familia tiene que tener esto muy claro. Tiene que ayudar. Ser salvavidas”, refiere Varela, quien resalta que “lo mejor que pueden hacer es la escucha y el acompañamiento continuos”. “Las familias han de tener claro que la depresión no es tristeza ni falta de ganas, sino una enfermedad tratable. Que pedir ayuda no es debilidad, sino prevención. Que la salud mental es tan importante como la salud física. Y, sobre todo, que la depresión nos puede afectar a cualquiera de nosotros, en cualquier momento de nuestra vida”, finaliza.
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