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El derribo de Alu Ibérica abre la puerta al gran proyecto de Resonac en A Coruña, en Agrela

La compañía instalará una planta de fabricación de grafito, con cuatro fases de expansión, e Ignis una de hidrógeno verde | Solo la ejecución de las demoliciones de los edificios existentes costará más de 5,5 millones de euros

Antiguas instalaciones de Alu Ibérica en Agrela, que se reformarán para albergar dos nuevas plantas.

Antiguas instalaciones de Alu Ibérica en Agrela, que se reformarán para albergar dos nuevas plantas. / VICTOR ECHAVE

La gran parcela industrial de Agrela, en A Coruña, que albergó a la aluminera Alcoa y a su sucesora, Alu Ibérica, está a punto de cambiar para siempre. La empresa nipona Resonac, que produce grafito para altos hornos en una planta situada junto a las antiguas instalaciones de Alu Ibérica, compró en 2023 esta finca, de más de 250.000 metros cuadrados, situada cerca del cruce entre la tercera ronda y la avenida de Arteixo, pasada Marineda City en dirección de salida de la ciudad, y el Concello le dará la semana que viene permiso para derribar las antiguas instalaciones. Una pequeña parte de la finca se dedicará a ampliar las instalaciones actuales, pero otra se cederá a Ignis para sintetizar hidrógeno verde y la mayoría se destinará al proyecto más ambicioso de Resonac en la ciudad: la creación de una segunda fábrica de grafito, en este caso para coches eléctricos.

La empresa presentó una propuesta para obtener la licencia para las demoliciones, que irá la próxima semana a la Junta de Gobierno Local. En la parcela hay cerca de 151.000 metros construidos, y se dividirá en cinco zonas. En la primera, la más próxima a la avenida de Arteixo y que bordea la actual fábrica de Resonac por el oeste, se mantendrán las edificaciones existentes, excepto una báscula, y se aprovecharán para nuevos usos.

En la segunda zona se intervendrá este mismo año. Se trata de una amplia franja que ocupa la parte central de las antiguas instalaciones de Alu Ibérica, destinada a albergar la primera y segunda fase de una nueva planta de grafito para ánodos de batería, por el momento un proyecto piloto. En 2024, el Ayuntamiento ya concedió licencia a la empresa para adaptar parte de las instalaciones de Alu Ibérica para este proyecto: no se demolerán edificios, sino que se aprovecharán los ya existentes, y Resonac previó empezar a trabajar en el segundo semestre de 2025.

Pero esta primera fase del proyecto es experimental, con una inversión de unos 10 millones de euros y destinada a probar si una fábrica orientada al mercado es viable. La empresa planea convertirla en una fábrica dirigida al mercado en un futuro, si bien esto depende de que considere que puede producir un producto satisfactorio, de las condiciones del mercado y de otros factores, como la disponibilidad de energía verde y de ayudas. El proyecto para el que se manejaron cifras como una inversión de 500 millones, con 600 empleados entre directos e indirectos y unas 60.000 toneladas de producto final, precisará una autorización ambiental.

Si esta fábrica avanza, las instalaciones para sintetizar grafito destinado a baterías se ampliarán en dos fases, por el noroeste y por el sureste. En la primera de estas direcciones se encuentra la zona 4, una franja de de terreno que da hacia San José y que albergaría la tercera fase del proyecto industrial, que precisaría de una investigación de la situación del suelo e intervenciones. La previsión es realizar demoliciones a lo largo de 2027 y llevar edificios existentes a cota cero, esto es, destruirlos completamente.

Y la zona 5, situada entre la actual planta de la empresa nipona y la primera fase de la fábrica experimental, albergará la cuarta fase de expansión de esta. Aquí, entre este año y 2028, se adecuarán algunos edificios, como la nave de desgasificación o los vestuarios, mientras que en algunos inmuebles se desmantelarán las cubiertas y otros, entre ellos la nave de fabricación de pastas y los tanques de fuel, se demolerán. Para las sucesivas ampliaciones se precisarán autorizaciones ambientales.

Y la última de las zonas, la situada al oeste de las instalaciones, se cederá a Ignis, para crear una nueva planta de producción de hidrógeno, que también necesitará una autorización ambiental propia. La previsión es demoler todas las instalaciones a lo largo de 2026. Ignis, que llegó a un acuerdo con Resonac para aprovechar terrenos que seguirán perteneciendo a la empresa nipona, quiere sintetizar hidrógeno en Agrela con energías limpias y enviarlo por canales subterráneos hasta una futura planta en punta Langosteira en la que este elemento se empleará para sintetizar amoníaco verde. El año pasado, el Estado otorgó 170 millones de fondos europeos a esta multinacional energética y a Repsol para construir dos instalaciones en las que sintetizar hidrógeno con energía renovable en la zona de A Coruña, dentro del proyecto conjunto Valle del Hidrógeno.

Inversión y plazos

Resonac presentó su solicitud de licencia el año pasado, y el presupuesto de ejecución material de las obras es de algo más de 5,56 millones de euros. A esto habrá que sumar el IVA y el beneficio de las empresas que realicen la obra, así como otros gastos: el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras, de acuerdo con la ordenanza municipal de A Coruña, es del 4% de la ejecución material, por lo que lo que tendría que pagar la empresa por este concepto superaría los 222.500 euros.

Una vez que el Ayuntamiento le notifique la licencia a Resonac, la compañía tendrá seis meses para empezar las obras. El plazo de ejecución, esto es, el que tendrá para acabar las obras, será de tres años. Los trabajos no podrán comenzar hasta que la dirección facultativa de la obra aporte una certificación haciéndose cargo de esta, y, acabada la intervención, se aportará un certificado final con un reportaje fotográfico completo de la zona que acredite el resultado.

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