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Sonia García (24 años), camarera coruñesa, opta a ganar el Concurso Camarero del Año: "Espero dejar a Galicia en la mejor posición"

La joven hostelera, que comenzó en el mundo de la hostelería desde niña, se enfrentará a otros profesionales en la final de Barcelona

Sonia García sirviendo en la semifinal en A Coruña

Sonia García sirviendo en la semifinal en A Coruña / Cedida

A Coruña

"La hostelería me viene en los genes". Así resume Sonia García su relación con un oficio que conoce desde niña. Creció entre barras, bandejas y tazas, en los bares de sus padres, y hoy, con solo 24 años, se ha convertido en una de las seis finalistas del Concurso Camarero del Año 2025-2026, que se celebrará el próximo 26 de marzo en Barcelona, en el marco de Alimentaria+Hostelco.

La coruñesa, que trabaja en la cafetería El Estudio, en Santiago de Compostela, llega a la gran final tras imponerse en la semifinal celebrada en A Coruña. Un triunfo que no esperaba. "Sabía que me podía salir bien, pero no me esperaba ganar. Mis compañeros tenían muchos más años de trayectoria profesional", reconoce. Fue un momento de emociones intensas. "Fue un cúmulo de emociones bastante heavy", admite, todavía sorprendida por haber superado a profesionales con más experiencia.

Su participación en el concurso comenzó casi por casualidad. Como responsable de las redes sociales de la Asociación Galega de Barmen (AGaBa), fue ella misma quien difundió la convocatoria. "Leí las bases, ya conocía al ganador de la edición anterior, que había estudiado donde estuve yo, y decidí probar". Envió su currículum, superó la preselección y logró el pase a la semifinal coruñesa. Desde ahí, el salto a la final nacional. "Ahora espero hacerlo lo mejor posible para dejar a Galicia en buena posición", afirma.

No era su primera experiencia competitiva. Durante su etapa formativa en el CIFP Compostela ya había participado en varios certámenes de hostelería. "Los profesores ven potencial, te animan y le coges el gustillo", explica. Sin embargo, el Concurso Camarero del Año tiene algo especial: "Es el más completo, porque abarca sala, barra, coctelería, cafés y cerveza. Tocamos todos los palos del sector". Los nervios nunca desaparecen. Sonia lo tiene claro: "Nunca te acostumbras". Recuerda el consejo de un juez y amigo. "El día que dejes de estar nerviosa en un concurso, es que ya perdiste la emoción". Para ella, esa tensión forma parte del respeto al oficio.

Su vocación se explica, en gran parte, por su familia. "Me crié en un bar", dice con naturalidad. De su madre aprendió la paciencia y la psicología necesaria para tratar con los clientes: "Eso lo aplico todos los días". De su padre, heredó el amor por el trabajo bien hecho. "Me enseñó a trabajar, a coger la bandeja, a hacer mis primeros cafés. Fue el culpable de que me guste este oficio", afirma. Sonia defiende con firmeza el valor de la sala. "La hostelería es un sector muy machacado. Hay gente que piensa que ser camarero es algo denigrante y para nada lo es". Reivindica la profesionalización del servicio que "requiere paciencia, psicología y mucho esfuerzo". "Cuando nosotros trabajamos, otros disfrutan, y no todo el mundo sabe hacerlo", explica.

Llegar a una final nacional supone también una oportunidad profesional. "Es muy bueno para el currículum y puede abrir puertas", reconoce. A corto plazo, su objetivo es claro. "Voy a prepararme al cien por cien. Lo que está en mi mano lo voy a hacer todo". El resultado dependerá del jurado: "Los concursos son muy relativos, pero creo que podemos hacer un buen papel en Barcelona".

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