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Taylor Swift, A Coruña y la misteriosa mujer que lo une todo: "su vida parece poética, pero debió de ser terrible"

La joven ha inspirado la arquitectura coruñesa y el último trabajo de la cantante estadounidense

La Casa Arambillet, en la Plaza de Lugo, uno de los edificios modernistas de A Coruña.

La Casa Arambillet, en la Plaza de Lugo, uno de los edificios modernistas de A Coruña. / Carlos Pardellas / LCO.

María Pita, con su estatua y la plaza que lleva su nombre, no es la única mujer que ha conquistado A Coruña. En las fachadas de muchos edificios de la ciudad se repite incesantemente el rostro de otra joven dama, aunque es difícil que un transeúnte despistado se percate de ello si no la busca.

En su día, sin embargo, lo complicado era, precisamente, no mirarla. "Era un rostro muy inglés, con melena pelirroja, ojos verdes y mirada lánguida. Se convirtió en la modelo de muchos pintores de la Hermandad Prerrafaelita del siglo XIX", explica el arquitecto José Ramón Soraluce, autor del libro Modernismo en A Coruña y su Área Metropolitana.

A menudo pintada para representar a Flora -la diosa romana de la naturaleza-, la joven acabó estrechamente unida al modernismo, que aplica el componente botánico del romanticismo inglés a la arquitectura. Desde ahí, su aterrizaje en los pórticos de las casas coruñesas fue casi inevitable. Se llamaba Elizabeth Siddal y tuvo una vida tan "poética" como "terrible".

Elizabeth Siddal, la musa de las fachadas modernistas de A Coruña

Basta un rápido paseo por el centro para descubrir los secretos modernistas de la ciudad y, con ellos, a la modelo inglesa. En la misma plaza de Lugo, en el número 13, se puede observar su rostro en varios puntos diferentes.

Hablamos de la Casa Arambillet del arquitecto Antonio López, "la mayor fachada modernista de A Coruña" y también en la que Siddal brilla en su máximo esplendor, coronándola. "Su cara allí aparece enorme, debe medir un metro. Y también está en la parte de abajo del edificio", explica Soraluce, para el que la construcción representa "el mayor ejemplo de cómo una fachada se convierte en un jardín".

En la Casa Rey, en el número 12 de la Plaza de María Pita, también se puede apreciar su rostro "por todas partes". "Los escayolistas hacían el modelo y con él se fabricaban las esculturas con cemento. Ella tenía un rostro muy escultórico y eso les permitía a los artistas retratarla con tranquilidad", dice el catedrático.

En ocasiones la representaban con los ojos cerrados, como en la conocida como Casa de los Elefantes del Orzán. Es un nombre, por cierto, bien escogido, ya que Julio Galán añadió figuras de paquidermos indios como "un símbolo de prosperidad" para los propietarios de la casa.

Entre las construcciones en las que Elizabeth Siddal ha dejado su huella, Soraluce destaca, además, el número 11 de San Nicolás, otra de las joyas del modernismo en A Coruña. En la puerta está de nuevo la cara de la diosa Flora, inspirado en la modelo, con una enorme diadema de flores.

Este detalle representa la conexión de la deidad con la naturaleza y es un ejemplo más de la revolución que supuso el modernismo. "Hasta entonces, la arquitectura se basaba en las nociones clásicas. El movimiento modernista incorpora un tema literario a su diseño, tiene un sustrato legendario que convierte el edificio en un mensaje", indica el arquitecto.

La Ofelia de Millais y de Taylor Swift

Los arquitectos del modernismo coruñés no fueron los únicos que se enamoraron de Siddal. Entre los artistas que la retrataron resalta John Everett Millais, el autor del popular cuadro Ofelia, que representa la muerte de la amada de Hamlet en un río. Para pintarla, la joven permaneció durante horas en una bañera calentada por velas hasta que estas se apagaron, haciéndola enfermar y provocándole una neumonía.

Aunque pocos hoy ubiquen su nombre, esta representación de Ofelia sigue hoy muy presente en el imaginario público. Tanto, que hasta la propia Taylor Swift la ha usado como molde para uno de videoclips de su último disco, The Fate of Ophelia, que comienza con la cantante posando tal y como lo hizo Siddal hace más de 150 años.

Una vida de creación y penurias

Elizabeht Siddal, conocida coloquialmente como Lizzie, fue 'descubierta' en la sombrerería en la que trabajaba. Enseguida empezó a posar para los pintores de la época, entre los que destaca Dante Gabriel Rossetti, con el que se acabó casando.

Además de modelo, la joven también fue artista, ya que pintó y se dedicó a la escritura de poemas. Pero una lectura superficial de su biografía, advierte Soraluce, no debe confundirnos. "Su vida parece poética, pero debió ser terrible, puesto que acabó suicidándose", cuenta.

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