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El auge económico de A Coruña deja atrás a los trabajadores: la subida de los salarios es la mitad que la del PIB

Entre 2018 y 2023, la economía coruñesa subió un 26,5%, y los sueldos apenas un 13,4%, por debajo de la inflación

Los sindicatos reclaman ligar la subida de las remuneraciones de los trabajadores a la productividad y reducir la jornada laboral

Polígono industrial de Agrela, en A Coruña.

Polígono industrial de Agrela, en A Coruña. / Iago Lopez

La población de A Coruña aumenta, el número de vecinos con empleo ha superado los 100.000 y la riqueza de la ciudad por habitante es la segunda más alta de las grandes ciudades gallegas, tras crecer al mayor ritmo de las urbes de la comunidad entre 2020 y 2023. Pero el bienestar económico no está llegando a todo el mundo por igual. De acuerdo con los datos más recientes de la Xunta, el PIB per cápita de la ciudad, esto es, la riqueza creada por vecino, crece el doble de rápido que los salarios. Los sueldos, de hecho, han subido por debajo de la inflación, al menos hasta 2023, con lo que, pese a vivir en una ciudad en auge, el asalariado coruñés promedio tiene menos poder adquisitivo que en 2012. Según denuncian los CCOO, CIG y UGT, los tres grandes sindicatos de la ciudad, el crecimiento de la economía no está llegando a los que la mantienen con su trabajo.

Según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), entre 2012 y 2023 el salario medio por hora en la ciudad subió un 17%, de 9,4 a 11 euros. Una subida importante, pero que queda por debajo de la inflación en la provincia, del 20,8%, con lo que el asalariado promedio, en la práctica, cobra menos. Al mismo tiempo, el PIB por vecino subió un 49%, muy por encima de la inflación. Y limitándose al último quinquenio con datos, 2018 y 2020, el alza de sueldos es del 13,4%, la mitad que la del PIB por vecino, que llegó al 26,5%. Durante el mismo periodo, los precios subieron un 17%.

“El crecimiento económico no se ha trasladado a los salarios de las personas trabajadoras”, resume el secretario general de UGT en A Coruña, Ángel Iglesias, sino que la riqueza ha sido fundamentalmente a los “beneficios empresariales”. En parte, señala, ha habido un “desfase temporal”, puesto que la inflación se disparó desde 2021 y los salarios tardan un tiempo en ajustarse, pero no cree que “se haya corregido esta tendencia” en 2024 y 2025. “La actualización salarial no fue superior al IPC, que nuevamente se superó en torno al 3% en ambos años”, indica.

Para Iglesias, los datos muestran que ha habido “un incremento importante de la productividad”, pero con una economía en la que cada vez tienen más peso “las rentas del capital”, esto es, de los propietarios, que tiene efectos perniciosos. “De subir más los salarios la economía sería mucho más dinámica y se aumentaría el consumo”, indica el sindicalista, que reclama “políticas redistributivas para corregir esta situación”. Entre las medidas a adoptar incluye “seguir incrementando el Salario Mínimo Interprofesional para que tire hacia arriba de los salarios de convenio, así como la reducción de la jornada laboral, que incrementaría el salario por hora trabajada”.

“Se está incrementando la tasa de explotación” de los trabajadores, protesta Óscar Calvo, secretario de la CIG en la comarca de A Coruña, y “esta situación se está acelerando, en esa línea van las políticas del Gobierno, la Xunta y la UE”. El sindicalista considera que el modelo laboral “institucionaliza el empobrecimiento y la precariedad” a través de sucesivas reformas laborales que, considera, no son las necesarias para el trabajador, y el “no cumplimiento por parte del Estado español del compromiso firmado en la Carta Social Europea de que el SMI sea el 60% del salario medio”.

El resultado, resume Calvo, es que las familias trabajadoras, perjudicadas por la inflación y la subida del precio de los pisos, tienen cada vez menos capacidad de consumo y de ahorro para acceder a la vivienda, una situación que “empeora con el recorte que va a suponer la reforma del sistema de pensiones, que cada vez serán más bajas”. En la “fase actual del capitalismo”, critica, hay una “mayor concentración del capital en pocas manos” y se generalizan los trabajadores pobres. Para corregir la situación, la CIG pide incentivar la industrialización dentro de una “transición energética justa”, así como reforzar los servicios públicos, incluyendo la dependencia y la vivienda en manos de la administración. También una reforma laboral que “elimine los contratos precarios, la subcontratación y el despido barato”, así como mayores prestaciones de desempleo, pensiones y salario mínimo.

“Menos salarios, menos consumo”

El secretario general de la Unión Comarcal coruñesa de Comisiones Obreras, José Cristóbal González, resalta que “el problema no es de generación de riqueza, sino de reparto”. Mientras que el PIB coruñés crece “con fuerza”, indica, los trabajadores pierden poder adquisitivo “aunque la economía funcione mejor”. “Desde Comisiones Obreras llevamos tiempo insistiendo en ligar salarios, productividad y precios a través de la negociación colectiva”, afirma el sindicalista, que afirma que es posible. “No es un problema técnico, es un problema de correlación de fuerzas y de reglas del juego”, remacha.

Y es que, según insiste, este “desplazamiento de la riqueza del trabajo” hacia los beneficios empresariales y rentas inmobiliarias “no es inevitable”, sino el resultado de “decisiones políticas”. “Comisiones Obreras impulsó cambios estructurales, como la recuperación de la ultraactividad de los convenios o el refuerzo del convenio sectorial con la reforma laboral”, señala González, y en 2024 y 2025 hubo una “mejora parcial, pero no definitiva” para recuperar salarios. “Los avances que hubo no fueron espontáneos, fueron fruto de la acción sindical”, insiste, y reclama aplicar “experiencias que funcionan”: la subida del SMI al 60% del salario medio; reforzar la negociación colectiva y ligar salarios e IPC; reducir jornada laboral y apostar por un modelo económico “menos rentista”. Pues los bajos salarios, insiste, significan “menos consumo, más precariedad y una economía más débil y dependiente: subirlos no es un coste, es una inversión económica y social”.

La ciudad recorta distancias con Vigo

Vigo es el mayor municipio de Galicia en población y en riqueza, pero A Coruña está recortando distancias. En 2010, cuando la Xunta empezó a elaborar su estadística, la primera ciudad tenía un Producto Interior Bruto de unos 7.350 millones de euros, casi un 13,4% más que los algo menos de 6.500 millones que por aquel entonces sumaba A Coruña. Pero la economía coruñesa ha crecido más rápido, y en 2023, el último año con datos en las estadísticas autonómicas, la riqueza generada ya suponía más de 9.450 millones de euros. Vigo se sitúa en unos 9.760 millones de euros, un 3,3% más.

Y si la comparación se realiza por comarcas, la coruñesa es la principal de toda Galicia, tanto en 2010 como en 2023. El primero de estos ejercicios su PIB se acercaba a los 10.000 millones de euros, pero apenas superaba al área de Vigo en un 0,4%. En 2023 la cifra sube por encima de los 15.900 millones, y sobrepasa a la comarca viguesa en un 17,3%.

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