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El MIR, a ojos de dos médicos residentes del Hospital de A Coruña: "No recuerdo un examen en el que me pusiese tan nervioso"

En la cuenta atrás para unas pruebas en las que miles de graduados de toda España se juegan el futuro de su formación sanitaria especializada, Miguel González y Pedro Areal, residentes de Cardiología y Oncología en el Chuac, comparten cómo afrontaron ellos ese «trámite» y cómo viven su actual etapa en el hospital: «Es un carrusel emocionante»

Miguel González y Pedro Areal, residentes de Cardiología y Oncología, en el Chuac.

Miguel González y Pedro Areal, residentes de Cardiología y Oncología, en el Chuac. / Carlos Pardellas

A Coruña

Aunque su recuerdo es «ya un poco difuso», Miguel González asegura, con convencimiento, que «la incertidumbre» fue lo que peor llevó cuando se presentó al examen MIR, hace ya más de un lustro.

«A fin de cuentas, nunca sabes cuál va a ser el resultado. Aunque te estimen las academias y te hagas una idea de que puedes ir mejor o peor preparado, nunca tienes la certeza absoluta de cómo te van a salir las cosas ese día. Por eso, el peor recuerdo que tengo, de aquel momento, es la incertidumbre; el no saber dónde iba a estar un año después: si repitiendo el examen o, en caso de haber tenido suerte, haciendo lo que quería», rememora este joven vilalbés, graduado en Medicina y residente de quinto año (R5) de Cardiología en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), quien admite que, cuando realizó el examen MIR, «tampoco tenía muy claro qué especialidad hacer».

"Muchos más nervios" que en la ABAU

«Como no tienes una idea fija de cuál va a ser el resultado, intentas no hacerte demasiadas ilusiones», incide, al hablar de una prueba que, asegura, afrontó «con muchos más nervios» que la ABAU (Avaliación de Bacharelato para o Acceso á Universidade).

«No recuerdo ningún examen en mi vida en el que me pusiese tan nervioso como en el del MIR. Fue de los pocos exámenes de los que no podría haber dicho nunca cómo me había salido aunque, al final, tuve suerte», expone Miguel, antes de explicar qué le llevó a decantarse por la especialidad médica de Cardiología en el Chuac, una vez aprobada esa prueba.

"Acabé en A Coruña, fundamentalmente, por el buen ambiente del hospital y, en particular, de mi servicio. Tiempo después, creo que ha sido un acierto, precisamente, por eso», subraya Miguel González, residente de quinto año de Cardiología en el Chuac

«Influyó, en parte, la cercanía, ya que quería quedarme en Galicia. Eso lo tenía claro. A partir de ahí, acabé en A Coruña, fundamentalmente, por el buen ambiente del hospital y, en particular, de mi servicio. Tiempo después, creo que ha sido un acierto, precisamente, por eso», subraya este R5 de Cardiología, quien, ya en su último año de residencia, define esta etapa formativa como «un carrusel emocionante».

«La exigencia de la residencia es alta»

«La residencia te fuerza mucho, y en muchos sentidos. Te exige no solo a nivel laboral, ya que son muchas horas, sino también de estudio en casa. Y esto (la falta de tiempo libre o la dedicación al hospital, que llegan a ser importantes) te pone, muchas veces, contra las cuerdas, porque no puedes evitar pensar, en determinados momentos (por muy contento que estés), si has acertado, si realmente eso es lo que quieres...», reconoce Miguel, quien, «con todo», después de un lustro como residente de Cardiología en el Chuac, afirma no arrepentirse y «estar contento», pese a «haber tenido épocas» en las que, incluso, llegó a replanteárselo.

Miguel González, médico residente de Cardiología en el Chuac.

Miguel González, médico residente de Cardiología en el Chuac. / Carlos Pardellas

«Por eso digo que es difícil, ya que la exigencia es alta, pero el resultado, cuando lo tienes más o menos claro, es netamente positivo», recalca, antes de trasladar sus consejos a los futuros compañeros que, este sábado, se enfrentarán a los exámenes de formación sanitaria especializada que, en Galicia, se llevarán a cabo en Santiago.

«Igual queda un poco feo que lo diga yo, porque ya superé esa etapa, pero creo que lo importante, a tan pocas horas del ‘MIR’, es no tomárselo demasiado en serio: intentar asumir que es un examen más, que existe la posibilidad de que te salga mal, pero que no es ningún drama", considera Miguel González, residente de quinto año de Cardiología en el hospital coruñés

«Igual queda un poco feo que lo diga yo, porque ya superé esa etapa, pero creo que lo importante, a tan pocas horas del ‘MIR’, es quitarle trascendencia: intentar asumir que es un examen más, que existe la posibilidad de que te salga mal, pero que no es ningún drama. También puede que, una vez aprobado, los nuevos residentes elijan una especialidad que no les guste y luego tengan que repetirlo, pero esto tampoco sería ninguna tragedia: lo ha hecho mucha gente y han acabado bien», apunta Miguel, quien hace hincapié en que «al final, un resultado bueno» en el ‘MIR’ es «con el que tú te adaptes, seas feliz y tengas la vida que deseas tener».

«Tener hecho el 'MIR' es un alivio»

Un examen MIR que Pedro Areal tiene muy reciente, no obstante, este graduado en Medicina obtuvo la mejor nota gallega, y la séptima puntuación más alta de España, en la convocatoria de 2025, lo cual le permitía elegir la especialidad médica que desease en cualquier hospital del país. Se decantó por Oncología en el Chuac, donde hoy es residente de primer año (R1) y dice estar «muy contento».

Pedro Areal, médico residente de Oncología en el Chuac.

Pedro Areal, médico residente de Oncología en el Chuac. / Carlos Pardellas

«El balance de este primer año, por ahora, es muy bueno. Estoy rotando fuera de mi servicio, en Medicina Interna sobre todo, y aprendiendo mucho», indica Pedro, antes de revivir cómo enfrentó él, hace un año, el examen MIR. «Los últimos días y semanas antes, lo que más deseas es hacerlo, de una vez por todas, y estar libre. Llevas mucho tiempo preparando el examen y, salga bien o mal, el tenerlo ya hecho es un alivio», reitera este joven ourensano, quien reconoce que, a la hora de elegir especialidad, «no lo tenía cien por cien claro», aunque sí sabía que la Oncología le gustaba, «ya durante la carrera».

«La residencia es intensa. Hay momentos en los que estás más agobiado, como las guardias. Sobre todo, al principio, como en cualquier cambio de etapa, que requiere siempre una adaptación», expone Pedro Areal, residente de primer año de Oncología en el Chuac

«A Coruña siempre había sido una de mis opciones, porque el Chuac es un hospital de tercer nivel y, por tanto, tiene de todo. Aparte, muchos de mis amigos también se planteaban hacer la residencia aquí, lo cual era otro punto a favor», reitera Pedro, acerca de una experiencia en la que hoy, asegura, está «aprendiendo mucho».

«La residencia es intensa. Hay momentos en los que estás más agobiado, como las guardias. Sobre todo, al principio, como en cualquier cambio de etapa, que requiere siempre una adaptación», expone, antes de aconsejar a quienes, este sábado, se enfrentan a los exámenes de formación sanitaria especializada, y en particular al ‘MIR’, que «traten de mantener la calma, porque el trabajo ya está hecho»; eviten «estudiar cosas nuevas» y se limiten «a intentar repasar lo que ya manejan»; se «mantengan ocupados»... «Y, sobre todo, que piensen en que, cuando salgan del examen, van a tener unas semanas, e incluso unos meses de relax, en los que yo intentaría desconectar. Al menos, al principio», finaliza.

El área coruñesa oferta 132 plazas de formación sanitaria especializada y se estrena Medicina de Urgencias

«Los días previos a los exámenes de formación sanitaria especializada son, sin ninguna duda, jornadas de nervios, de mucha inquietud... Los aspirantes a las plazas han dedicado muchas horas al estudio continuado, y siempre es un momento importante», subraya la doctora Rosario López Rico, alergóloga y presidenta de la Comisión de Docencia del área sanitaria de A Coruña y Cee, donde, este año, se ofertan «132 plazas de formación sanitaria especializada», en concreto, «103 MIR (Medicina), 22 EIR (Enfermería), 2 PIR (Psicología), 2 BIR (Biología), 2 FIR (Física) y 1 QIR (Química)».

«Intentamos ofrecer una oferta formativa de primer nivel, y lo cierto es que los futuros residentes se preocupan y quieren venir a informarse sobre cómo es la residencia en nuestra área sanitaria», resalta la doctora López Rico. «Les proponemos un plan formativo transversal, centrado en competencias clave como son el trabajo en equipo, la comunicación, los valores profesionales y la humanización en la asistencia, que no podemos perder de vista. A mayores, por supuesto, de los planes formativos específicos de cada especialidad, en cuyo caso los tutores, junto con los responsables de las unidades docentes, en esta época hacen siempre el esfuerzo de actualizar las guías docentes y todos esos contenidos», añade la presidenta de la Comisión de Docencia, antes de reivindicar que el área sanitaria coruñesa cuenta, además, «con el Centro Tecnolóxico de Formación, basado en la simulación clínica» y «muy importante en el aprendizaje de los futuros residentes», o «el Instituto de Investigación Biomédica», donde pueden «iniciarse y desarrollar su carrera investigadora».

Como novedad, este año, la oferta de formación sanitaria especializada en España incluye, por primera vez, plazas de Medicina de Urgencias y Emergencias. Galicia contará con un total de 6, frente a la previsión inicial de 14, y la demarcación sanitaria coruñesa tiene acreditada una.

«Son 6 plazas para las siete áreas gallegas, con lo cual una se quedará sin residentes de Medicina de Urgencias y Emergencias este año, aunque esperamos que nuestra oferta interese a los futuros MIR», destaca el doctor Ricardo Calvo, adjunto del Servicio de Urgencias del Chuac y tutor de los residentes de esta especialidad, que en el área de A Coruña, recuerda, «está estructurada en tres unidades».

«El hospital de referencia docente (Chuac); el hospital docente (Virxe da Xunqueira de Cee); y el servicio de Urgencias extrahospitalarias (061). La rotación se hará por todos ellos, y todos vamos a formar parte de la docencia de los futuros residentes», aclara, acerca de un proceso que los médicos de Urgencias y Emergencias afrontan, «sobre todo, con ilusión», puesto que «es algo que se llevaba peleando mucho tiempo, necesario» y que, anticipa, «supondrá un antes y un después».

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